
Su nombre no había sonado mucho hasta ahora, pero él no ha dejado de dibujar desde que tiene uso de razón. Profesional de los concursos de cómic y de su enseñanza, a través de un Taller de Pintura e Historieta propio ("Un taller muy pequeñito, somos cuatro gatos pero estamos guay"), invirtió su tiempo libre en levantar este álbum que sedujo al Jurado del Josep Coll. Sánchez parece una persona de parámetros sensatos, las ideas claras, sentido del humor y talante afable y moderado. Su estilo exhala cierto punch empático que hace veinte años podría haberle situado tranquilamente en los primeros puestos de la escudería Bruguera y que, hoy, hace prometer una carrera exitosa. De momento, El regreso del Hombre Pez es un álbum que colmará las necesidades de los fans del humor... y los monstruos. De hecho, la fascinación innata de Isaac por los monstruos recuerda mucho a la de Ray Bradbury por los dinosaurios. Con Isaac hablé en la terraza de Ediciones Glénat, y ésta es la transcripción de nuestra conversación.

ÍKER JIMÉNEZ TAMBIÉN SIRVE PARA ALGO
Sitúas la acción de tu obra en el norte de España.
Sí, en Cantabria. Tengo una alumna en el Taller que es de allí. Yo simplemente quería hacer la historia de un bicho pez del pantano, fuera de donde fuese. Esa mujer me comentó que allí en Cantabria hay una leyenda al respecto. Y me encantó. Además, allí en el pueblo cántabro realmente adoran a este monstruo.
Pero la idea que tú tenías también era en torno a un Hombre Pez.
Sí, bueno, yo quería hacer una criatura del pantano o algo similar. Imagina si estaba perdido que había oído algo de que el Hombre Pez legendario estaba en Leganés. En vez de en Liérganes, que está en Cantabria. En Leganés sólo hay polígonos industriales, ahí no podía ser. Y esta mujer me sacó de mi error.
Pero entonces tú ya habías oído hablar de la criatura ésta.
Sí. Bueno... (sonrisa culpable) Lo escuché en Íker Jiménez. (Risas)
O sea que Íker Jiménez tiene la culpa de todo. Por fin sirve para algo. Y a partir de ahí supongo que adaptaste tu versión a la realidad de la leyenda.
Es que además la leyenda era mucho mejor que lo que yo tenía en mente. En ese pueblo son cuatro gatos también y adoran al Hombre Pez. Tienen el Paseo del Hombre Pez, la Estatua del Hombre Pez, la Escuela del Hombre Pez... me parecía surrealista.
Y ahora el cómic del Hombre Pez.
Claro, claro. Hace poco llamé al Ayuntamiento de Liérganes y les informé de mi cómic, estaban contentísimos.
¿Fuiste allí a documentarte o tiraste de Internet?
Todo ha sido gracias a Google. La verdad es que no pude pasarme.
Qué interesante. Así que la historia no es un sableo de La cosa del pantano, sino que tiene su sustancia propia.
És més nostrat. Es más de aquí.
ENTRE SUPERLÓPEZ, BLACK DECKER Y... PARACUELLOS
¿Por qué ese interés por un Hombre Pez, por un monstruo del pantano?
Bueno, era una de las opciones. Yo quería hacer algo con monstruos, porque siempre hice dibujos de monstruos, desde pequeñín. Como muchos niños. En la primera historia que hice salían tropecientos monstruos, pero el que más me molaba era el diseño éste del “tipo pez”. Y no sabía cómo situarlo bien. De hecho, la historia que tenía era bastante sobrecargada: salían muchos monstruos y muchos también procedentes de la mitología popular de muchas partes de España. Fui limpiando, eliminando, y al final me quedé con ése.
A mí el tono de la historia me ha sorprendido mucho. Es absolutamente humorístico, pero humorístico a saco, sin prejuicios. ¿Es éste tu estilo habitual?
No es mi estilo natural en realidad. Todas las cosas que he hecho hasta ahora tenían mucha mala leche. En mis historias cortas voy por temas degradados, menos optimistas. Y quise cambiar radicalmente.
Pero humor negro sí hay.
Sí, de eso no pude evitar meter alguna cosilla. Pero quería hacer una historia ligera, muy de aventuras, ya se ve que es pura serie B. Y, sobre todo, meter muchos personajes que hicieran que en ningún momento te lo tomaras en serio del todo. Quería que mi cómic fuera un divertimento.
Pero el registro del dibujo se adapta muy bien a ese tono que escogiste.
Bueno, el estilo en realidad lo busqué mucho. Estuve más tiempo haciendo bocetos en busca del estilo de dibujo que dibujando las primeras ocho páginas que pedían para el Premio Josep Coll. O me quedaba demasiado cartoon o me quedaba demasiado... no sé, demasiado otra cosa.
Demasiado tétrico, igual.
Sí, estaba ahí entre Mignola y cartoon. Al final encontré una cosa que más o menos cuadraba, y sobre todo con la práctica fui dándome cuenta de que funcionaba.
Y de hecho lo que dices no se contradice con la impresión de lectura. A mí tu estilo de dibujo aquí me da un aire entre Fernando de Felipe y Jan. Entre Superlópez y Black Decker. (Risas)
La verdad es que sí. Y mira que son cómics que me he leído, o sea que realmente es posible que algo me haga cogido. También pasaba una cosa: que la idea es que fuera como una peli de animación. O sea, que diera ese look.
Sin embargo, a mí hay una cosa que sí me gusta mucho de tu cómic o que yo al menos agradezco mucho, y es precisamente que no parece el típico cómic salido de un dibujante que haya trabajado en animación.
Claro, es que yo sobre todo lo que soy es lector de cómics. Y supongo que eso también florece.
Hay un homenaje a Toutain, ¿no?
¿A Toutain?
Hay un cameo de Filstrup (el personaje de Los Profesionales de Carlos Giménez, basado en la figura real del mítico editor Josep Toutain).
Ah, i tant. Bueno, más que nada es un homenaje a Carlos Giménez, sobre todo. Pero no podía faltar. Carlos Giménez es uno de mis ídolos, uno de los que más admiro. Se nota bastante, sobre todo en el tipo de entintado, cosillas así. A veces me parezco un poquillo. Bueno, salvando los millones de años luz que hay. Pero sí, me influencia mucho.

PERSONAJES DE LA CALLE... Y EX NOVIAS
Tu falta de prejuicios a la hora de encarar el humor me ha sorprendido, como digo. Por ratos, parece una comedia de situación española, por lo coral, lo desenfadado y la brutalidad de algunas resoluciones.
A ver, no es que quisiera hacer Los hombres de Paco en versión ciencia-ficción.
Bueno, todo es lícito.
Sí, pero joder... No quería que tuviera mucho glamour, la historia. Y en realidad, a estos personajes yo los veo por la calle, un poquito. Quizá no tan extremos o caricaturizados.
¿Por Martorell?
Por Martorell. Y sobre todo, pensando en qué tipo de gente debe de vivir en ese pueblo. Pensé que estos personajes cuadrarían bastante. Sobre todo no quería que pareciera una historia de fuera, sino que pareciera una historia de aquí, porque pasa aquí. Por ejemplo, la madre de la chica la tengo muy situada en la vida, conozco personas que son así. Y la protagonista misma... es una “triunfita”, es esta generación que en realidad no soporto yo, pero que quería reflejarla también. Como tengo muchos alumnos que son adolescentes, los veo todos que son muy banales, como que quieren el éxito rápido, como que quieren ser alguien en la vida... Y quería un poco reflejarlos de esa forma, no hacer un homenaje.
¿No te gusta que quieran ser algo en la vida?
No me gusta que quieran serlo de esa forma.
Yo también he oído hablar mucho de los jóvenes que quieren ser famosos sin esforzarse. ¿Pero no crees que eso ha existido toda la vida? El caso de tu protagonista que quiere huir del pueblo y ser estrella de cine, por ejemplo. Ésa es la historia de miles de jovencitas que han protagonizado desde gran literatura decimonónica a grandes pelis del landismo, la aventura de la muchacha de pueblo que probablemente terminará de puta en la gran ciudad, o de vedette o de actriz de cine.
Es verdad. “Mamá, quiero ser artista”. No es nada bueno.
Lo digo para bien. El retrato que haces de ese personaje femenino es muy realista y probablemente el más interesante de todos.
Bueno, en el caso de esa chica, está basadísima en una persona que conozco de hace muchos años. Y... y claro, digamos que casi todo lo que dice, yo me imaginaba lo que diría esa chica en la misma situación.
Pero es una ex.
Efectivamente. Es una ex.
Sospechaba algo. Sin embargo, no la conviertes en un personaje antipático, como podría desprenderse de lo que estamos hablando.
No, no, no. A ver, tampoco es simpático. No lo juzgo, simplemente. Hasta cierto punto, mis personajes van fluyendo siendo ellos mismos.
De hecho, el final que le tienes destinado a ella es muy bonito.
Te aseguro que tenía finales mucho peores.
¡A mí me encanta el final! Me parece muy consecuente y muy de agradecer en el panorama habitual de la ficción española.
Manejé varios finales, algunos más apocalípticos, otros más felices, y creo que éste tenía la gracia de que al mismo tiempo que era feliz, en cierto modo era también infeliz. Sin espoileardemasiado, sí que es verdad que puedes decir que acaba bien, pero no tan bien como muchos personajes querrían. Es un final feliz e infeliz al mismo tiempo.
LA OBSESIÓN POR LOS MONSTRUOS
¿De dónde te viene tu gusto por los monstruos? ¿Es la típica fascinación infantil por la fantasía?
La culpa es de mi hermano mayor. Se dedicaba a dibujar también, hacía cómics, ilustraciones, cosillas de éstas. Él tenía las paredes de mi habitación y la suya pintadas con monstruos y personajes rocambolescos. Y yo sentía mucho miedo. La única forma que tenía de liberarme de ese miedo era dibujar monstruos que en mi cabeza los derrotaban. Eran protectores. De pequeño lo veía así.
Les tenías miedo a los monstruos de tu hermano y creabas monstruos para combatirles.
Sí, los hacía más grandes y más terribles.
Es una historia maravillosa. Podría ser una fábula disneyana en sí misma.
Sí, recuerdo que pasaba por el pasillo corriendo, y en mi cabeza me hacía mis historias, mis cómics, donde los derrotaba y esas cosas. Aún tengo grabada en la memoria la araña gigantesca que había en el dormitorio. Era brutal. No sé. Él disfrutaba así, dibujando directamente en las paredes. Y como él dibujaba mucho, yo también le imitaba un poquillo. Y me pasaba el día dibujando monstruos. Siempre me han interesado. Tuve mi época de interesarme los superhéroes y esas cosas, que ya dejé, y volví un poco a las raíces, a cuando era niño. Si te fijas, el cómic también tiene un algo de esa ingenuidad, de esa fascinación por seres un poco fuera de lo común.

SU PRIMERA VEZ
¿No habías publicado ningún álbum hasta ahora?
No. Hasta ahora me he movido siempre por concursos. He tenido algún amago de publicación en alguna editorial. Cuando era muy jovencillo, con 17 años, recuerdo que me contrataron en Laberinto, la colección de Planeta de Agostini. Y justo cuando tenía medio tebeo hecho, cerraron la línea. Fue un gran chasco.
Fue tu primer desengaño amoroso con el cómic.
Además, me enteré por la radio. ¿Sabes aquello de que te enteras por la prensa? Yo estaba dibujando el cómic, y por la radio escuchaba el programa especializado Més enllà de la vinyeta. Entrevistaban al editor de nosequé línea. Y dice: “Sí, bueno, ahora que cierra Laberinto...”. Y yo: “¿Cómo?”. Con el lápiz en la mano, con la plumilla. Y llamé al programa: “¿Cómo que cierra Laberinto?”. “Sí, sí”. “Vale, gracias”. Luego llamé a Laberinto y me lo confirmaron.
En realidad, tampoco me puedo quejar, porque hasta ahora me he ganado la vida haciendo lo que me gustaba. Entre concursillos tipo Cornellà, en España se hacen concursos por todas partes. Editoriales, pocas. Pero concursos hay en todas partes. Y mira, he tenido la suerte de sacarme algunas perrillas con los concursos. Y he intentado algunos proyectos, pero nunca han acabado de cuajar del todo.

¿Ésta sería la primera vez que ves editado un álbum completo tuyo?
Ésta es la primera vez que voy a ver mis páginas que no estén impresas en la copistería de mi barrio. Es lo que más ilusión me hace. Que están impresas por una imprenta de verdad. Me fascina.
¿Qué reacción esperas de tu cómic por parte de público y gremio?
No sé. Yo espero que quien se lo compre, se lo pase bien, si es un lector sin prejuicios. Creo que mi cómic le transmitirá un poco de la ilusión que yo he puesto en el proyecto. Creo que no le defraudará.
¿Ves alguna huella de otros autores que te hayan influido concretamente en este álbum?
Mucha gente. Supongo que en el tratamiento de la historia, sobre todo por el tema de los monstruos un poquito lovecraftianos, estaríamos por el lado de Mignola, que es un autor que siempre me ha gustado mucho. A la hora de tratar los personajes, iríamos por el camino de... Claro, es que son muy grandes todos los autores que me gustan, y sueno un poco ostentoso. Creo que me influye Pixar, en cierto sentido. Y más en las historias que en los dibujos. Me gusta ese estilo de contar historias que llegan a todo el público, para niños y adultos.
Con historias que difunden el cariño hacia los monstruos, además.
También. Pero sin caer en la ñoñez de otras productoras. Esas historias de Pixar siempre he intentado desgranarlas un poco, así que me imagino que algo de influencia suya hay. Y, bueno, narrativamente, tengo influencia de todo tipo de autores.
Y, para terminar, ¿qué planes tienes a partir de ahora?
Tengo varias cosas preparadas. Quiero volver a hacer algo con acuarela, que hace mucho que no hago. Toda la vida he pintado con acuarela y el color de este cómic está hecho con ordenador. Tengo ganas de volver a algo más tradicional, más europeo, más de usar el pincel más, las manchas, la acuarela, de hacer algo más sucio, no tan limpito. Y al mismo tiempo, acompañando ese estilo, me gustaría crear una historia también más sucia. Ya he estado un año entero con El regreso del Hombre Pez y quiero cambiar bastante. Quizá algo también con monstruos, pero no con el mismo tono.
El Hombre Pez no regresará por segunda vez.
Me parece que no.
