El invasor microscópico no es, ciertamente, un cómic para cualquiera. Creo que requiere un gusto por lo extravagante y los caramelos de miel envenenada. Y, sobre todo, una predilección por el humor absurdo. Si te encantan Los Hermanos Marx, Monty Pithon o Miguel Mihura, disfrutarás como un enano... como uno de los enanos que invaden el Planeta Tierra en esta historia delirante e hilarante a partes iguales, con un dibujo extraordinario y relleno de vitriolo.
Vayamos a sus autores: el dibujante Josep Casanovas es de Sant Sadurní (ahora reside en Les Franqueses del Vallès) y el guionista Daniel Serrano, de Barcelona.
Son carne de JOSO: ambos se conocieron hace más de una década en la ya mítica Escuela de Cómic de la Ciudad Condal, y allí trabaron amistad inquebrantable, colaborando juntos en proyectos pequeños a lo largo de los años sucesivos. Josep también se dedicó un tiempo a la animación y la ilustracion; Daniel es asimismo dibujante e ilustrador, y publicó hace un tiempo el álbum de historias cortas, Una de gallinas (Quarentena).
El invasor microscópico es Premio Coll 2008 en la Categoría de Mayores de 30 años. Pese a que sus autores son catalanoparlantes, hablamos en castellano para facilitar la transcripción de la entrevista.

De entrada, explicadme un poco la génesis del proyecto. ¿Nace para presentarlo al Josep Coll o ya lo habíais desarrollado antes?
Daniel: Es algo que viene un poco de lejos. Empezó como un proyecto de Josep en solitario, era un corto de animación de unos pocos minutos. Al final...
Josep: ...se extendió bastante. Porque, bueno, como corto no daba tiempo a hacer tanto, a extenderse tanto. Hice una primera historia base, y luego Dani construyó un guión a partir de ella, manteniendo algunas cosas y añadiendo otras. Para el concurso del APIC, recuperamos este proyecto cuando ya llevaba metido en un cajón varios años. Lo actualizamos un poco y lo volví a dibujar.
O sea, lo redibujaste entero.
J: Sí. Mantuve alguna página, mejorándola un poco, cuando creía que estaba bastante bien.
Y tú, Daniel, entraste estrictamente como guionista.
D: Sí. Yo entré un poquito más tarde en el proyecto. Yo ya sabía que estaba haciendo personajes provenientes de esa idea concreta, y entre los dos la convertimos en una historia más larga, adaptándola del corto animado a cómic.
¿Cuál consideráis que es el núcleo de la historia? Lo digo porque la trama se basa en una idea muy sencilla, la pretendida invasión del Planeta Tierra por tres extraterrestres cretinos de estatura mini, y a partir de ahí cualquier locura es posible dentro del álbum... Pero, ¿cuál era esa idea de base que pasó del corto animado al cómic?
D: La idea más que nada creo que surgió por una película que fuimos a ver juntos, un documental titulado Microcosmos. Nos divertimos mucho viéndola, sobre todo observando los insectos y sus relaciones. Al tener que hacer un cortometraje, Josep eligió esa idea.
O sea, te gustaban las posibilidades de un micromundo oculto y a cuyos habitantes los extraterrestres toman por humanos.
J: Sí, creí que daba mucho juego. La idea base era esta llegada de unos extraterrestres que no saben que son tan pequeñitos con respecto a nuestra “realidad”... y su supuesta batalla con los que ellos creen habitantes principales de este planeta, que en este caso son simplemente insectos.
Es como mezclar La abeja Maya con las películas de los Hermanos Marx.
D: Sí, sí, sí. Son dos referentes importantes.
A nivel incluso gráfico, incluso. Hay personajes de la tribu de insectos que recuerdan a Flip el saltamontes o a los escarabajos peloteros del universo de Maya.
J: Influencia involuntaria. Pero generacionalmente es una referencia, claro.
D: La verdad es que el proceso de creación ha vivido muchas épocas de pausa. En cuanto descubríamos algo que se parecía un poco a nuestro proyecto, entonces ya decidíamos pararlo y tirar por otro lado. Por ejemplo, Glénat sacó hace unos años un cómic que se titula Kaput & Zösky, de Lewis Trondheim, que era algo parecido aunque no tuviera mucho que ver, y ya decidíamos echarnos atrás. Nuestro proyecto ha pasado por cosas así mucho tiempo, pero al final decidimos tirarlo adelante.
Básicamente, creo que está claro que se trata de un álbum humorístico. Pero es sorprendente la cantidad de tipos diferentes de humor que se encuentran dentro: desde el más absurdo hasta el verbal, pasando por el de equívocos y el zafio.
J: Desde un principio, la historia era así, incluso un poco más grotesca. Mantuvimos esta dinámica en toda la historieta, tanto en los diálogos como en el grafismo. Pero está todo bastante suavizado con respecto a cómo era al principio.
Os gusta el humor absurdo.
D: Sí. A mí, mucho.
J: Es un proyecto que siempre ha sido bastante absurdo y loco.
Hay momentos en que uno no sabe muy bien qué demonios está ocurriendo desde un plano general, tal es el nivel de delirio que se llega a alcanzar, no sé si pretendiendo retratar el absurdo humano.
D: Bueno, hay un poco de todo. También queríamos representar el desconcierto de los extraterrestres al encontrarse personajes diciendo cosas sin mucho sentido.
J: Los insectos en este caso tienen personalidades muy humanas. Y este rasgo es el que nos hacía reír mucho: creamos diferentes personalidades humanas aplicadas a los insectos, hasta formar ese microcosmos que refleja nuestro mundo.

A nivel de identificación de personajes, los invasores resultan muy ridículos. ¿Qué rol queríais que jugaran de cara al lector?
D: Queríamos reírnos de cosas en las que en principio no creemos demasiado. De un tipo de gente con la que no nos sentimos muy identificados.
J: El absurdo está en toda la historia. Los extraterrestres, aun viniendo de otra galaxia, parecen más humanos que los insectos, que sí son terrestres. Jugamos con esa idea.

De manera que el lector termina más identificado con los extraterrestres que con los habitantes de La Tierra... Por cierto, ¿os esperabais el Premio Josep Coll? ¿Qué creéis que sedujo al Jurado?
D: Yo no me lo esperaba. Y creo firmemente que lo que sedujo al Jurado fue el dibujo de Josep.
J: Yo no me lo creía. Cuando me llamaron y me dijeron que estaba seleccionado, pensé que se referían a que me habían seleccionado con muchos otros para el propio concurso. Realmente no me lo esperaba. Es un proyecto al que habíamos puesto mucha ilusión y que siempre había estado en nuestros objetivos.
Josep, a nivel de dibujo, ¿qué influencias conscientes manejas?
J: Al principio hice varias pruebas de grafismos diferentes, hace años. Utilizaba más la plumilla y hacía más textura. Esta línea tan limpia me la sugirió un poco Jeff Smith con su Bone. Lo cogí como referencia y es la línea que pensé que quedaría bien en esta historia, más que tanta textura. Esto se refleja en los Extras del álbum: cómo era antes la historieta, cómo la empezamos: que no me disgusta ahora cuando la miro, pero que en su momento no me convenció y dejamos a un lado. Años después fue cuando volvimos al proyecto, con otro enfoque visual.
¿Sigues con la animación?
J: No. Hace años que no. Incluso me causó una lesión en la mano, de tanto esfuerzo. Estuve un mes de baja. Pensé que era mejor dedicarse a dibujar para uno mismo, hacer lo que a uno le gusta. Dibujar para otros acaba cansando. En El invasor microscópico hay muchísimo esfuerzo, pero los frutos son para mí, es nuestro proyecto.
¿Crees que haber pasado por la animación marca como dibujante de cómics, para bien y para mal?
J: Sí, es posible. Este tipo de línea viene también influenciada por mi experiencia en la animación.
D: Sí, sin duda. Yo no he hecho animación, y cuando veo su trabajo, se nota: los personajes siempre parecen estar moviéndose.
El invasor microscópico tiene un final muy abierto. ¿Vuestra ilusión es continuar esta saga con más episodios?
D: Sí, claro que nos gustaría. De hecho, el álbum no acaba, no tiene un final concreto, y yo creo que da mucho juego para continuar la historia, para saber qué ha pasado con algunos personajes y presentar otros igual de locos o más que se quedaron fuera en esta primera historia.
J: Antes de presentar el álbum a este Premio, ya teníamos la idea de no resolverlo todo en esta primera entrega. Forzar un final definitivo hubiese resultado muy precipitado y no hubiese quedado bien. Preferimos dejarlo así abierto, con un personaje por aquí y otro por allá...
D: El ritmo del cómic es ya muy acelerado. Un final tan abrupto hubiese sido demasiado.
¿En todos vuestros proyectos jugáis con el humor absurdo?
D: El humor siempre está presente, de una manera u otra. Pero no, hemos hecho otras cosas.
J: Éste es el primer proyecto de todos los que empezamos, y ya tiene bastantes años. Actualmente estamos haciendo cosas diferentes, pero éste corresponde a nuestra etapa más humorística. Ahora tenemos entre manos algo más realista.
D: Pero también tenemos pensado volver a otro proyecto más humorístico.
¿El cómic es vuestro medio de expresión definitivo o uno más entre varios?
D: El mismo medio ya se abre en diferentes direcciones: la ilustración, los guiones, dibujarlos o no después... Es todo lo mismo: contar, narrar historias. Ésa es la actividad fundamental que nos interesa. Aunque sí, supongo que el cómic es el medio más completo.
¿Tenéis también vuestros proyectos de cómic por separado?
J y D: Sí.
Ganar este Premio supongo que para vosotros es un buen augurio, ya que no os pilla recién llegados.
D: Es una mezcla de todo: suerte, persistencia y trabajo. Y de habernos presentado con las primeras 8 páginas, claro.
J: Aunque ninguna editorial hubiera estado dispuesta a publicar El invasor microscópico, yo lo hubiera acabado igualmente. Para mí era importante tenerlo dibujado. Naturalmente, ganar el Premio fue el detonante para ponerme a terminarlo a saco.
¿Esperáis firmar muchos ejemplares de El invasor microscópico en el Salón del Cómic de Barcelona?
D: Estaría muy bien. Nos encantaría firmar mucho. Que Josep se lesione otra vez la mano de tanto firmar.