Man (el fantástico, consecuente y económico abreviativo de Manuel Carot) y yo tenemos una larga historia común. Después de varios comics en equipo y un año sin hablarnos, en plan síndrome Torpedo, hace poco y tras muchos esfuerzos (e insultos) mutuos volvimos a recuperar nuestra amistad. El caso es que a Man no le podían ir mejor las cosas (no lo digo porque seamos amigos de nuevo) y ahora mismo está triunfando merecidamente en Francia y España con su primera serie de álbumes en solitario, Saltando al vacío (Dargaud/Glénat España). Por primera vez, Man se atreve a llevar las riendas en solitario de toda una saga de aventuras y conflictos juveniles que no sólo no saltan al vacío, sino que confirman su buen despegue como autor total (con permiso del colorista Ego). Para mí, que siempre supe la solidez de Man como guionista, era sólo cuestión de tiempo que diera un paso tan ambicioso. El aterrizaje, seguro, será perfecto.
Reproducimos a continuación un fragmento de la entrevista que mantuvimos en la trastienda de Glénat hace pocos días, tomándonos una Coca Cola y volviendo a repasar por enésima vez lo mucho que nos gusta El fuego de la venganza .
VOLANDO EN SOLITARIO
- Rocky Balboa mola también, ¿eh? El combate final no tanto, Estalón quiso hacer ahí un rollo semi documental y le salió un poco freak .
-El combate no tanto. Esas cosas le fallan. Pero el rollo de ser mayor está súper bien.
-Preséntanos Saltando al vacío desde tu punto de vista, como autor.
-Pfff. Siempre que me preguntan eso me quedo en blanco. No sé, en principio tenía pensado que fuera entretenimiento. Pero después sí que es verdad que mientras lo iba haciendo, iba siendo un poco más ambicioso. Pero de base, quiero hacer algo divertido. Y después, si consigo hacer algo emocionante, mejor.
-Emocionante en el sentido emocional. No como sentimiento adrenalítico ligado a la acción, sino al sentimiento.
-Sí. Emocional.
-No es tu primer guión, pero con respecto a tus trabajos anteriores en solitario, ¿dónde lo situarías dentro de tu evolución artística?
-Para mí, el título va bastante bien con lo que es para mí esto. Creo que este proyecto es, o al menos lo estoy intentando, lo primero que considero ambicioso o al menos no para salir del paso. El resto de mis guiones era un poco… En (la revista) Kiss Comix intentaba hacer cosas que estuvieran bien, pero con (la imposición de introducir) el 70 por ciento de porno, era complicado. Esto es lo primero que he abordado sabiendo lo que quería hacer y con un poco de experiencia. Igualmente, quizá es el proyecto con el que me siento más inseguro, a lo mejor por todo lo que quiero conseguir.
-Tus conceptos a la hora de plantear la trama son muy clásicos, alternas los ingredientes de género de una manera muy trasparente y equilibrada, quizá muy influido por el cine.
-A lo mejor más por las series de TV. Por ejemplo, en lo de dar al final de cada capítulo un poco de tensión, de peligro. Es algo que me encanta. Y cada vez me gusta más. Aparte, al ser una serie de cómic, creía que era importante que al final del primer número estuvieras loco por leerte el segundo, que es lo que consiguen las de manga. Por ejemplo en Naruto , yo tenía la sensación como lector de acabar un número y si tienes el siguiente a mano, cogértelo y acabártelo en seguida. Es como las series: es complicado parar de verlas. Y eso quería: que sea complicado parar de leer.
-¿Eso te dificulta el proceso creativo a nivel de producción? Porque estás entregando un álbum cada seis, ocho meses, ¿no?
-Cada cuatro. Es un poco de presión, pero es autoimpuesta. Es como cuando haces algo que te gusta: tienes ganas de hacerlo rápido, yo no tengo ganas de pasarme un año con cada número. Tengo ganas de acabarlo ya. Ahora estoy haciendo el tercero y tengo ganas de acabar el lápiz, retocar el color y empezar con el guión del cuarto corriendo. No podría hacerlo de otra manera.
A TOMAR PARKOUR
-¿El género de acción te mola porque sí, o también lo aplicas para lucirte como dibujante?
-En mi anterior álbum, Mía , lo estuve repasando y me di cuenta de que me fallaba mucho la acción, el movimiento. Lo de la acción en este proyecto está porque quería practicarla. Excepto en Kung Fu Kiyo , en las últimas series casi no he practicado la acción. Con este título intento solventarlo un poquillo.
-Desarrollas la acción dentro de una composición muy clara, no estás diseñando viñetas rompedoras.
-No. Tampoco hago ninguna página a sangre ni nada raro. Me gusta la narración así clásica. No tengo que modificar o innovar demasiado las formas. Me parece que en esta historia al menos, liaría y no aportaría nada.
-¿Por qué elegiste el parkour como trasfondo de la historia?
-Es una mezcla de muchas cosas. Quería hacer acción urbana, como te dije antes, y las opciones eran crear alguna cosa extraña sobre ninjas o algo callejero real. Después porque sí, me gusta el parkour . Y aparte porque la filosofía del parkour la veo muy positiva para los jóvenes. Quiero mostrar unos valores positivos para mí. Aunque en Francia dicen que por qué tengo tanta manía con el suicidio. En París el parkour está más extendido y realmente hay gente que se ha muerto practicándolo. Pero bueno, aquí hay gente que se muere esquiando. El parkour tampoco es saltar edificios. Aquí lo plasmo un pelín extremo, aunque también es verdad que tuve que rebajarlo un poquito. En el primer número salen saltando muchos edificios, en el segundo salen saltando edificios y uno se cae… (risas) En el tercero ya no saltan tanto. El parkour es una filosofía, ir en línea recta y si encuentras obstáculos, los saltas. Me parecía además una buena metáfora para la historia.
-¿Te has documentado, lo practicas?
-Me he documentado mucho. Y practico el parkour a muy baja escala. No necesito la sensación de peligro con el parkour . Salto lo que puedo y ya está. Lo justo para saber lo que se siente, lo que se hace, lo que no. No es adrenalina. Cada vez saltas un poco más, escalas un poco más.
-¿Vas con gente que practica parkour ?
-No. Yo pa' correr voy solo.
TRES ES EL NÚMERO CLAVE
-Como en Kung Fu Kiyo , te basas en un trío de protagonistas adolescentes con triángulo amoroso. ¿Por qué has vuelto a esa fórmula?
-Cuando tenía la historia un poco avanzada, tenía miedo de que la gente pensara que Saltando al vacío era una copia de KFK , pero de alguna manera sí es como una continuación inconsciente de KFK . Me parece fantástica la idea de un trío de personajes, y además sobre todo de dos chicos y una chica. Me parece que da un montón de posibilidades, sólo con los tres puedes construir una historia entera. No soy demasiado consciente de las cosas que hago: sé que tenían que ser tres personajes, sé que tenían que ser dos chicos y una chica, y a partir de ahí ya fueron saliendo el carácter de cada uno, por confrontación y por las situaciones.
-Introduces también universos como el del tatuaje, que conoces a la perfección; Edu además dibuja manga, y el recurso funciona muy bien. ¿Vas a sacarle más jugo al tema?
-El tema va a tener más importancia de la que parece en principio. Suelo meter este tipo de trasfondos porque me interesan, pero también porque creo que interesan. Que son graciosos para la gente.
-Te ayuda a establecer lazos de identificación con el lector.
-Sí. Mi colaborador Ego está dibujando el manga del personaje Edu. Estuve pensando en hacerlo yo, pero claro, en mi propio cómic intentar dibujar yo algo en plan manga pero que no se parezca a mi estilo, me parecía un poco complicado. El manga aparecerá en el último número.
-El rasgo que a mí siempre me ha parecido más destacable en tus comics es el nivel de empatía que despiertan tus personajes, la cercanía emocional que establecen con el lector. Siempre juegas a que haya sentimientos muy intensos detrás de cada personaje. ¿Eres consciente de ello?
-Por supuesto, quiero emocionar siempre. Cuando vi Reservoir Dogs de Tarantino, lo que siempre me gustó es que los personajes tienen personalidad, que parecen reales, que transmiten. Te puedes identificar o no, pero si no te interesan los personajes, no sé qué interés pueden tener sus historias.
-Precisamente los personajes de Reservoir Dogs no me parecen los más emotivos del mundo.
-A mí en su momento me lo pareció. Aunque sólo sea el hecho de coger por separado a todos los personajes, y que cada uno tenga una personalidad tan marcada, hace que toda la película, para mí, sean los personajes. Mi manera de hacer una historia es coger personajes que yo los crea reales y que tengan una complejidad aunque sea un poco superficial, y dejarlos a su aire, y que se vayan relacionando y que vayan haciendo cosas. En su momento, Reservoir Dogs fue la primera película donde vi que yo quería hacer personajes así, que al acabar la película tú quieras seguir sabiendo qué ha sido de cada uno.
MELO HABEMUS
-El segundo álbum está gustando más que el primero, quizá porque dejas de golpe una trama de intriga y te centras en un drama personal con bastante garra. ¿Tenías previsto ese cambio de timón?
-Lo tengo previsto todo. Pero alguna cosa ha ido cambiando: al principio iba a ser una serie de álbumes de 76 páginas, y ahora con la nueva extensión lo he tenido que remodelar todo un poquito para que (la historia) cupiera. Yo quería poner menos viñetas por página. Pero el primero me salió muy denso, y con el segundo ya no podía hacer que fuera más ligero: así que ahí condensé todo lo que tenía que ir, más cosas del tercero. Eso me sirvió para darle más importancia a cosas que al principio tampoco la tenían, y han ido creciendo unas tramas y subtramas que tampoco tenía pensadas. Está el punto ése de que sí tengo todo planificado porque si no, no tendría huevos a hacer una serie de cinco números. Pero sí que me permito el ir cambiando cosas y el ir remodelando. (Estoy nervioso con la entrevista.)
-(Ni puto caso.) Pasas de un primer número de acción pura a un segundo con mucho melodrama.
-Sí, pero no es premeditado. Es simplemente cómo se ha ido desarrollando la historia. No me veo como autor ni de melodrama ni de acción.
-Pero yo creo que como autor tiras mucho del melodrama.
-Ya puede ser.
-Tus personajes suelen tener siempre problemas de comunicación con su entorno.
-No es consciente. No hay nada consciente en nada de lo que hago. Sí que es verdad que la concepción que tengo yo es de que, si en una historia no hay sentimiento… a todo el mundo le preocupa o tiene los mismos problemas, que son los que tengo yo. Así que me parece bueno hablar de cosas que le pasan realmente a todo el mundo, ya tengan 20 años o 40, ya sea un asesino o gente normal.
-Pero hay otras vías, como hacer obras de acción cool ortodoxamente esteticistas y adrenalíticas, pero en tus obras siempre hallas una raíz sentimental o emocional.
-Pero es que a mí, lo cool por lo cool puede estar bien para pasar un buen rato, pero no es lo que más me gusta. Lo que más me gusta es poder emocionarme con una película, aunque sea de la Disney. Me gustan las tonterías. Por ejemplo, El fuego de la venganza me gusta por la forma y porque es muy cool , pero sobre todo porque, al menos yo, le encuentro un punto emocional. Hay puntos, aunque sean muy clichés, con los que yo me emociono. Y eso hace que esa película me llene y me marque. A Domino no le encontré eso, el punto emocional: me gusta, pero no la volveré a ver otra vez.
-¿Te gustan los personajes con destino trágico?
-Me gusta la superación, más que la tragedia. Pero la superación sólo se da en personas a las que les pasan cosas muy desagradables. Si no, no hay superación. Aunque yo intento que mis historias sean más positivas que negativas. No sé si lo consigo. Y una historia tiene que tener un poco de todo: con toques de humor que rebajen un poco para que no sea todo una desgracia.
BARCELONA FEA
-Me gusta mucho el comentario social que incluyes en las primeras páginas, cuando Luna se enfrenta al mendigo que se mete con ella por no darle limosna. Es un discurso muy tuyo, muy Man. Muy valiente también, no es una cosa light ni un discurso convencional. Se inscribe dentro de una visión de Barcelona que pareces tener bastante clara.
-Yo creo que hoy día hay un problema de autocensura muy grande. Pero no es para nada un discurso mío, es de Luna.
-Pero es un discurso al que le dedicas dos páginas.
-Pero está en el proceso de hundimiento de Luna. También es cierto que todo es parte de alguna vivencia. Cuando trabajaba en calle Tallers, ese mendigo del cómic es un mendigo que estaba siempre allí. Me parece muy fuerte cómo según qué gente utiliza la pena para aprovecharse de los demás. Y realmente ése era un tío al que si no escuchabas, si no te parabas y le dabas algo, se cabreaba contigo, como hay bastantes que hacen. Me pareció bien para acabar de hundir a Luna. Y aparte me pareció bastante gracioso. En ningún momento era conscientemente una crítica. Yo no lo veo como algo demasiado importante. Es lo que Luna diría exactamente en ese momento.
-Que me imagino es lo que dijiste tú en ese momento. (Risas) Bueno, lo que pensaste.
-En todo caso, lo pensé, sí.
-Pero sí hay un poso de crítica en esa escena, porque metes además la complacencia del entorno, de unos viandantes que se escandalizan por el hecho de que Luna llame al pan pan y al vino vino.
-Yo creo que lo que es muy importante y no hay que dejar de hacer, es decir lo que tienes que decir, aunque sepas que no va a estar bien visto. Y últimamente hay un montón de cosas que no puedes decir. La gente se autocensura porque no están políticamente bien vistas, aunque realmente son así: bueno, al menos yo las veo así. En este cómic no pienso callarme nada. Y Barcelona me parece lo que sale aquí y me parece más. Que si puedo iré explicando, o irá saliendo si tiene que salir por la historia.
-¿Más qué?
-Más asquerosa. Aunque te lo digo desde mi punto de vista, yo que estoy viviendo en Barcelona. Barcelona me parece asquerosa, me parece asquerosa mucha gente y muchas situaciones. Si puedo decirlo, lo digo. Y aquí lo puedo decir.
-¿Crees que la autocensura de la sociedad es global, a todos los niveles y mundillos?
-Todo el mundo. Sólo toma por ejemplo el tema de la SGAE : cuando se hizo campaña de que piratear era malo, casi todo el mundo, un 90 % de la gente, realmente decía que piratear era malo: aunque ellos piratearan y bajaran música, eso estaba mal. Salían todas las estrellitas diciendo que la piratería iba a acabar con la música. Ahora como la SGAE está metiendo tanta caña, está creando antipatía. Entonces ahora el discurso es al revés. Y hay un montón de artistas como Alejandro Sanz que se están posicionando en contra de la SGAE. Y va un poco por moda. Pasan dos meses y lo que antes era negro, ahora es blanco.
-Porque somos un poco veletas.
-Sí, totalmente. (Se ríe amargamente) Totalmente. Y es que aparte vas viendo lo chaquetera que es la gente. O los artistas, cuando hacen las cosas éstas anti-droga. Cuando dicen: “La droga es mala, tomar cocaína es malo”. Y después están esnifando. Y después sale uno que tiene cojones y dice: “Pues no, yo esnifo y sois todos unos falsos”. Van contra él. Y para la mayoría de gente, que parece que no es capaz de ver realmente lo que son las cosas, para la mayoría de la gente ese tío es un imbécil. Y sólo hace falta que las cadenas de TV se pongan todas de acuerdo. Por eso la verdad es que me gusta también ver la tele, ¿no? Porque creo que te mantiene al día de lo que está pasando. Cuando en la tele hacen campaña para acabar con algo, acaban con algo. Como ellos decidan que algo está mal, a la semana la gente acaba viendo que está mal y lo defiende a muerte que está mal, y no hay discusión. Y pasa con muchísimas cosas además. Que no puedes estar en una conversación con depende qué gente y soltar tu opinión, porque te linchan directamente. Porque tienen la cabeza tan comida… y no cuesta mucho comerles la cabeza. Eso me parece una pena.
-Pero eso debe de haber pasado toda la vida.
-No sé. Yo creo que la televisión hace mucho. Funciona muy bien. Cuando no había tanta comunicación, tantos medios, no debía ser tan rápido.
LAZOS DE SANGRE
-La familia es un tema de trasfondo continuo en Saltando al vacío .

-Forma parte de crear unos personajes que sean creíbles. Hacer un cómic es también una terapia para ahuyentar tus propios miedos o tus propios traumas. Sí que hay parte de mí en todo esto, aunque no hay nada claramente reconocible. Y realmente no conozco ninguna familia que, estando dentro de ella, sea como la pintan: todas tienen muchos problemas, todas están desestructuradas en un punto u otro. Y me parece que no son determinantes, pero sí que marcan el carácter de la gente. El de mis personajes, por ejemplo, sí. Me parece algo muy interesante, y además, como los protagonistas son adolescentes, la familia tiene que estar siempre presente en la historia. Creo que eso le da un poco de riqueza a los personajes y a la historia. La familia va a tener aún más importancia en los próximos álbumes. Por un lado quiero tirar por el suelo la idea de la familia feliz, pero por otro lado sí que quiero resaltar que en determinadas situaciones, la familia es muy importante y a veces la única que te puede ayudar. La relación entre Raúl y Héctor creo que es la relación que a mí me gustaría que hubiera entre hermanos. La relación que tengo, por ejemplo, con mi hermana: la de hacer lo que sea por esa persona.
También quiero subrayar lo poderoso que a veces es el vínculo de sangre, y otras veces lo hipócrita y falso que es: por ejemplo, con las fiestas navideñas, todo el mundo se junta aunque no se aguante. Conozco pocas familias que no tengan algo unos contra otros y que el día de Navidad todo el mundo olvide. A lo mejor es que siempre me encuentro con gente que tiene una familia disfuncional.
-Pese a la soledad tipica de la adolescencia que tan bien transmites…
-…y de la no adolescencia…
-…sí se percibe un mensaje de optimismo a favor del diálogo como medio de cerrar las heridas.
-Por duras que sean las cosas que yo cuento, lo hago para destacar lo importante que es luchar para arreglar las cosas. Creo que todo se puede arreglar, cerrar todas las heridas. Y que el diálogo es la manera de hacerlo: el diálogo interno y el diálogo con los demás. Quiero que sea un cómic positivo.
-¿Piensas en un lector joven sobre todo?
-Sí, pero me gustaría que no se limitara a un lector joven. Dargaud va a centrar la campaña de marketing en el público joven, pero yo preferiría que lo leyera todo el mundo.
A LO JAPO
-¿Cómo funciona el proceso de colorear tus comics y tu tándem con Ego?
-Es un proceso muy fácil. Con Ego empecé a colaborar para la última serie que hice para Kiss Comix, ALICIA, cuando me di cuenta de que realmente poner color plano me aburría. A partir de ahí, él ha ido mejorando un montón su coloreado, cada vez se ha ido acercando más a mi idea del color. Progresivamente, él trabaja lo mismo, pero le rinde más. La cuestión es que yo cada vez trabajo menos: él se lleva cada semana las páginas a lápiz, decidimos más o menos unos colores y él los pone. Al principio él sólo ponía los colores planos. Ahora también pone sombras que yo no tengo que retocar demasiado. Como es una producción tan rápida y tengo que estar mucho tiempo trabajando, la idea es que yo sólo haga lo divertido. En este punto, Ego me da las páginas coloreadas, con las sombras bastante bien, y yo lo único que tengo que hacer es entonar, cambiar sombras, hacer efectos… cosas realmente bastante divertidas y que se pasan rápido. La idea es que con el tiempo yo no tenga que hacer más que dar el visto bueno. (Risas) Me gustaría, aunque no, porque me gusta dibujar, pero me gustaría que eso también acabara pasando con el lápiz: tener más ayudantes.
-Quieres convertirte en un mangaka total.
-Sí. Porque ahora me he dado cuenta de que me gusta explicar historias, incluso más que dibujarlas. Pero claro, hacer un cómic es muy laborioso. Y suerte que ahora no tengo que hacer ni la tinta, sólo hay lápiz. Y ahora le doy mucha importancia a la producción de un storyboard , hago un storyboard lo más claro posible, y me paso muchas horas con él, porque casi es con lo que más me divierto. No creo que deje de dibujar, de hacer el lápiz. Pero tener más ayudantes molaría. El problema es que la gente no tiene aquí una idea muy clara de lo que es ser ayudante. Hay demasiado ego, demasiadas ganas de destacar. De una serie de ayudantes, sólo me quedé con Ego. De base, me cuesta trabajar con la gente, pero cuando he intentado tener ayudantes, me ha costado mucho más. La gente no entiende lo que es ayudar, colaborar. En Japón lo tienen muy asimilado, pero aquí parece que cuesta. Aquí en España cuesta mucho lo de la profesión, aquí hay mucho artista. No hay mucha gente que realmente tenga profesión.
-¿Por qué has elegido tonos tan marronáceos para el color? ¿Le quieres dar un tono crepuscular a la historia, crees que refleja Barcelona mejor?
-No sé. No soy tan consciente. Me gusta. Cuando voy a la imprenta y miro los colores, siempre les digo que tiren hacia el rojo, me gusta cómo queda, más que el azul y el amarillo.
-¿Cuándo decidiste que querías volar como autor completo?
En parte cuando tuve seguridad en mí mismo y en mi trabajo, y en parte cuando hube aprendido lo suficiente, trabajando contigo y con Santi Navarro… Al principio, directamente no creía que yo tuviera nada que explicar. Lo del Kiss eran pruebas. No se me exigía demasiado, estaba muy relajado explicando cosas que no me parecían tan importantes como para hacer un álbum. Lo del Kiss daba mucho margen para probar cosas, porque al final lo único que importaba era que los personajes follaran y que la historia pusiera cachondo. Ahí pude practicar un poquito, pero ahí tampoco tenía mucha cosa que explicar. Eran más anécdotas que historias.
Mía fue la primera vez que sentí que quería explicar algo y que podía hacerlo. Y con Saltando al vacío , es la primera vez que veo que me está saliendo lo que quiero hacer.
FILIAS Y ADICCIONES
-Háblame de las cosas que últimamente te han molado.
-El otro día vi la de Planet Terror . Me pareció graciosa.
-Que al principio le tenías como un poco de reparo, recuerdo.
-Sí, joder, no la he visto hasta ahora. No sé por qué, pero me pasa con… Hellboy , por ejemplo, he visto el anuncio de la segunda, pero aún no he visto la primera. Son cosas que espero mucho, pero que después no… No sé, la verdad es que estoy centrado en los videojuegos. Bueno, estoy viendo la serie de Roma . Pero las series me dan mucho miedo, porque no puedo parar de verlas, cuando tengo una entera. Tengo también por ver la de Dexter .
-¿No te da la sensación de que la mayoría tiene un 70 % de relleno, de fórmula prescindible para enganchar?
-Pero que eso se note tanto, a mí por lo menos me sirve mucho, porque realmente creo que con lo que más he aprendido es viendo series. Prison Break , por ejemplo, que no es que sea una gran serie, me ha enseñado un montón de cosas que quiero plasmar en mi cómic, emociones y cosas estúpidas que hacen que parezca la serie antigua de Batman: el protagonista siempre parece que va a morir, que no se va a poder salvar de ninguna de las maneras... te mantienen la emoción ésa: “Se va a morir, cómo coño va a salir, el guionista es más listo que yo y lo va a salvar pero no sé cómo…” Y al final, salva al personaje con una subnormalidad que no se la cree ni él. En Prison Break cada capítulo era lo mismo. Y yo me lo seguía tragando. A mí me ha ido muy bien para saber cómo quería hacer las cosas. Sí que intento que mi cómic no sea tan imbécil. Pero mantener las cosas en tensión hasta el momento final, sorprender, hacer que las cosas no vayan por donde piensas, aunque luego sí vayan por donde deben ir: una fórmula fácil pero que parezca difícil en algún momento.
-Definitivamente, te interesa el dibujo al servicio de la trama.
-Sí, totalmente, totalmente.
-¿Qué otras cosas te interesan?
-El manga. Como referencia tengo La espada del inmortal . Contiene varios momentos que me han marcado. Y me gustaría llegar a poder hacer algo que haga sentir lo mismo. Naruto me gusta mucho. Está muy bien. De videojuegos, el Resident Evil IV me marcó en su momento. Ahora estoy con el Call of Duty IV . Lo que pasa es que de eso no se puede aprender mucha cosa. Sólo tienes que matar gente… Pero todo lo que hago intento utilizarlo para el cómic. En el tercer álbum, juegan al Call of Duty IV . Me interesa bastante meter detalles realistas, para que si la gente conoce eso, vea que sé que es así. Todo lo que salga en el cómic, está bastante documentado: desde las ortopedias, al parkour , hasta los skins que aparecerán en el tercer álbum… para todo intento contactar con gente que realmente sepa del tema, si yo no lo domino.
-¿Y algún título que no sea manga?
-Es que me cuesta un montón. Americano no leo nada directamente. A lo mejor antes leía superhéroes, pero ahora no. Y europeos… no.
-¿Cine?
-Todo lo que en principio me parezca bien en su momento. De Tony Scott me gustan cosas, de Tarantino… de los japos me gustaban cosas en su momento, ahora me cansé un poquillo. Hostel 2 me encantó, me lo pasé bomba. No porque fuera de terror, sino porque me pareció súper divertida.
-Parece más una comedia de universitarios de John Landis que una peli de terror.
-Pero me pareció súper bien hecha. Me gustó mucho, mucho.
-Lo de los ejecutivos se veía venir de lejos…
-A mí me sorprendió. Yo soy muy bobo para estas cosas y a mí me sorprendió. Y la verdad me recuerda mucho a otra que me gusta mucho, pero que es otro género: Eurotrip . Me encanta, es una película que me encanta.
-Es que Roth hace un cine más influido por la comedia adolescente.
-Sí. Ahora hay pocas películas que te den para volver a verlas. Pero el otro día echaron la de Los Goonies , y me la tuve que tragar, y me recuerda mucho a ésta. La de The Shooter me recordó mucho a películas de esa época y me gustó muchísimo. La de Rocky IV …
- Rocky VI … Rocky Balboa , vamos.
-¿ La VI ya? Está genial. La de John Rambo seguro que estará bien. No me centro en nada especial: si me gusta, me gusta. Ni por género ni casi por directores.
-¿Libros?
-Lo que menos. El último que me leí que me gustó mucho fue el Mientras escribo , del Stephen King. No me apasiona él demasiado, pero el ensayo éste me gustó mucho. Y uno de Monstruos o no sé qué, que explica la vida de gente monstruosa, de dirigentes africanos y… dictadores y gente mala. Realmente ves que la gente ésa es mala porque es así. No tiene ningún tipo de maldad consciente. Hace las cosas, las ven tan normales…Pero no leo mucho, porque cuando acabo de dibujar tengo la vista súper cansada.
-¿Cuántas horas dibujas al día?
-Intento hacer ocho horas. Eso lo comenté con Javi Rodríguez y los dos opinamos igual. El horario de oficina me gusta para dibujar.
-¿Cuando acabas la jornada tienes la vista hecha polvo y te pones a jugar a videojuegos?
-Sí. Dicen que jugar a los videojuegos va bien para la vista. Y yo me lo creo. No, en serio: después de dibujar, me voy a correr o a hacer actividades físicas. Intento no quedarme mucho más tiempo sentado. Y cuando juego a Call of Duty , juego de pie. Porque me pongo muy nervioso. Lo malo de ser dibujante es que todos acaban con problemas de espalda, de vista y de todo. Y yo quiero llegar sano y productivo a la vejez.