El sábado pasado, durante la charla que Taiyou Matsumoto e Issei Eifuku mantuvieron con sus fans en el Salón del Manga del Barcelona, tuve la oportunidad de quitarme de encima una de esas dudas escamosas. ¿Cuánto de realidad y cuánto de mito hay en la figura del mangaka esclavo de su trabajo, que pasa semanas enteras encerrado en un estudio de dimensiones escuálidas, encadenado al tablero, sin dormir, alimentándose penosamente y añorando la luz del sol?, fue aproximadamente mi pregunta. La respuesta de los maestros fue categórica: de mito nada, todo pura y dura realidad.
Contaron, Matsumoto e Eifuku, que cuando tenían veintipocos años, simplemente no dormían, dibujaban, dibujaban y dibujaban. De vez en cuando, en el estudio que compartían se escuchaba un ruido seco, un golpe que los sobresaltaba y hacía que mutuamente se preguntasen "¿¡qué ha sido eso!?". "Eso", normalmente, era el sonido de una de sus cabezas golpeando el tablero al ser vencida por el sueño.
La foto de aquí debajo viene a subrayar la anécdota: lo que veis en la imagen es la mesa de luz que el sensei Matsumoto pidió para poder trabajar por las noches, después del Salón, en el hotel. Aunque… todo hay que decirlo, lo escuché declarar en una entrevista que lo hizo porque dibujar lo relaja y no porque su editora -que no separó un minuto de él durante los cuatro días de evento- estuviera "amenazándolo con un látigo".
La Light Tracer II, inseparable compañera de
Matsumoto sensei durante su estadía en Barna.

Jo, pues si que curran entonces… o eso lo decía porque tenia la editora detrás????? que el jefe es el jefe xD
Madre mia dormir mientras dibujas y de fondo en la profunda noche oir el ¡zas! contra la mesa, que imagene xD
jejeje el latigo lo tenian en la maleta por eso no se lo vistes xDD