Man y Hernán Migoya son dos gamberros que saben divertirse trabajando (sobre todo juntos, ¡son dinamita!). Pero, ojo, también son la hostia de generosos y no quieren divertirse solos, quieren que todos nos la pasemos de puta madre, con perdón del exabrupto. Así que, en cada viñeta de Kung Fu Kiyo, los tíos se curran la relación que los une con nosotros, sus lectores, para que cuando aparezca la palabra “fin”, cerremos el tebeo con una sonrisa de satisfacción y el mundo sea un lugar más agradable.

Como su nombre lo indica, Kung Fu Kiyo es un tebeo de artes marciales. Hay toneladas de acción que le permiten a Man soltarse y brillar en un terreno en el que –los que hayáis leído Saltando al Vacío lo sabréis bien– el muchacho es un crack. ¡Pero este es un tebeo escrito por Hernán Migoya, amigos! La acción es apenas uno de los ingredientes de una fantástica y desacomplejada receta que incluye humor, romance y hasta drama. Y lo mejor de todo –en mi modesta opinión– es que la historia no tiene lugar en Hong Kong. Pasa aquí, en tu barrio, chaval, o en barrios muy parecidos al tuyo que se llaman Les Corts, el Raval o L’Hospitalet de Llobregat (¡esa Ciudad Manga!). Los protagonistas de esta historia son tus amigos o –puede darse el caso– tus enemigos.

Me parece a mí que Kung Fu Kiyo, por su voluntad de entretener, de salir a ganar un público joven, de hacer industria, y por sus características formales, es el eslabón perdido; es lo que hay entre el tebeo europeo y el manga. No por casualidad Ari –otra colaboración de Man y Migoya que publicó esta casa– quedó finalista del famoso premio Internacional de Manga que otorga el Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón. En fin, redondeando, amigo otaku, amiga otaku, he aquí dos autores y una obra vale la pena descubrir. Si no me crees, acércate al stand de Glénat durante el Salón del Cómic de Barcelona (o a la tienda de cómics de tu barrio) y échale un ojo, sin compromisos. Luego me cuentas cuántas páginas tardaste en decidirte a sacar la cartera.

¡Es la hora de la yoyas!

Muy buena pinta, pero mal vamos si en el primer bocadillo que mostráis pone “epatar” en vez de “empatar”… A no ser que sea un tipo de patada voladora…
Tranqui, tronco… usé una versión anterior a la correción para hacer el post. Mea culpa.
jaja muy buenas sus caricaturas a lo luchador en las pags. de muestra.
creo que lo de epatar va más bien por asombrar (en francés épater)
el cómic tiene buena pinta ^^ cuando salga le echaré un ojo…
Pues sí, Eleone, tiene razón. Dice la RAE que “epatar” es “Pretender asombrar o producir asombro o admiración.” Es correcto, y he aprendido una palabra nueva gracias a ti y a Hernán Migoya.