ÀNGEL PUIGMIQUEL, PATRIMONIO DE LA HISTORIETA UNIVERSAL
Àngel Puigmiquel nace en Barcelona en el año 1922, hijo de una familia de clase media. Su padre, que era de La Bisbal , trabajaba en los Arbitrios Municipales y sobre ello bromea el autor diciéndome “ mi familia era de oficio pobre ”. Estudia en La Escola del Bosc, creada en 1914 por el Ayuntamiento de Barcelona, y después en el Institut Escola, fundado por la Generalitat en la Barcelona republicana, centro en el que se impartía una sólida y moderna educación, abierta a las corrientes más progresistas. Cuando tenía solo 12 años, montó junto con otros compañeros un “Festival de Jazz” en las buhardillas del Institut Escola. Más o menos buen estudiante, Puigmiquel no progresaba en clase de dibujo pues le aburría dibujar los modelos propuestos, y en lugar de ello hacía caricaturas del profesor.
La Guerra Civil estalla cuando tiene 14 años. Lector devorador de tebeos, recuerda que sus padres le compraban Pocholo , TBO, Aventurero , Yumbo , Mickey ,
y que siguió leyendo durante esos años de conflicto, en la medida en
que era posible. Y así, dibujando por pura afición, publica por primera
vez, su primera vez, varias caricaturas en el periódico de trinchera La Voz del Combatiente , gracias a que un amigo de la familia era comandante en la 24ª División del Ejército Popular.
Tras
acabar el conflicto y movido por su interés en el dibujo y la
ilustración, frecuenta los círculos de los dibujantes de la época y es
así como conoce, en el primer Salón de Humoristas que se celebra tras
la guerra, a un grupo de importantes humoristas gráficos catalanes,
entre ellos Junceda , Castanys , Arturo Moreno , Opisso y otros más. Es por estas fechas cuando hace amistad, con mucho de admiración, con Emilio Freixas , quien le animará a dibujar y a presentar sus primeros trabajos a Consuelo Gil, editora y directora de los tebeos Chicos , Mis Chicas , Chiquitito y años más tarde El Gran Chicos , para la cual trabajaban ya además de Freixas , Jesús y Pili Blasco , Mercedes Llimona , Castanys , Canellas Casals , Opisso y otros autores catalanes. Estos primeros dibujos de Puigmiquel eran unas historietas sencillas y aún primitivas, que se publican en la primera etapa de Mis Chicas en el año 1941. Y hay que decir que si la gran suerte de él fue conocer
a Consuelo Gil y que ésta le diera entrada en sus tebeos, la gran
suerte de ella fue conocer a Àngel y que este
entrase a formar parte del cuadro de autores de sus revistas, ya que
muy pronto demostraría ser un autor de gran talla.
Entre los años 1941 y 1949 el autor desarrolló una intensa actividad en
todas las publicaciones del grupo Chicos, Gilsa, donde dejó una obra
merecedora de revisión por su importancia y dimensiones. Es fácil medir
y pesar las historietas realizadas para Chicos y restantes publicaciones, pero dicho cálculo es trivial y poco valioso ante la importancia real de dicha obra, como demuestra Salvador Vázquez de Parga en el estudio que hace en este mismo libro. Fue en estas historietas, muchas de ellas series de continuará ,
donde demostró tener un estilo absolutamente personal, que depuró a
partir de unas tempranas influencias del humor internacional, hasta
alcanzar una maestría y un dominio no solo del dibujo sino también del
guión y del montaje, que le convirtieron en un autor de comics de
primera fila.

Ángel Puigmiquel trabajando en el laboratorio
de su productora de animación en Caracas.
En las historietas que realiza para Gilsa y que representan casi el 90% de su producción como dibujante, Puigmiquel
estructura una obra cerrada en la que demuestra unos niveles de autoría
pocas veces alcanzados antes en la historieta española. Sus tres
últimas historias largas de continuará , “SOS en el Museo
Diabólico”, “El Gramófono Asesino” y “El Ladrón de Pesadillas”,
recogidas en este libro, alcanzan tal nivel de calidad que parece como,
si tras finalizar la última de estas series, el autor hubiese dicho un
“ hasta aquí he llegado ”. Lo cierto es que poco más hará en este medio, salvo dos obras menores pero importantes: “El aguerrido Felipe” en Mis Chicas y “Petalito” en Cubilete . El resto de sus historietas en los primerísimos años cincuenta, “Búfalo” y “El Torero Manzanilla”, publicadas en el tebeo Búfalo , ya no alcanzan igual nivel.
En 1941 Àngel había conocido a Cristina Durbá
en la fiesta del XXV Aniversario de la Escola del Bosc, en la que ambos
habían estudiado en diferentes años, y en 1948 se casan. Desde entonces
forman mucho más que un matrimonio común, ya que les une el amor y la
amistad, la camaradería y el compañerismo. Basta con verlos juntos hoy,
tantos años después, para valorar la importancia de su relación, en la
que se complementan magníficamente.
En los siguientes años Puigmiquel perfeccionará más y más su dibujo, escribirá mejores guiones, depurará su técnica expresiva y creará para Emilio Freixas el personaje y las aventuras de “El Capitán Misterio”, con el que en 1944 dará vida, en sociedad con Emilio y Carlos Freixas ,
a la Editorial Mosquito , sociedad que tendrá una vida corta (tan sólo
publicará tres tebeos, uno de cada uno de los tres autores), debido
-según el propio Emilio me contó en 1973- a las maniobras conjuntas que Consuelo Gil
y su distribuidor hicieron para hundir la editorial y evitar que los
tres dibujantes pudieran independizarse. Es en los últimos años 40
cuando Puigmiquel realiza sus mejores trabajos para Chicos . Para redondear, hay que citar que en los años cuarenta al autor también publica en los tebeos Estrellita , Historieta , en Leyendas de Hispano Americana de Ediciones y en la revista deportivo-festiva El Once .
Pero al cambiar la década llega un momento en el que Puigmiquel ,
que durante los años 40 había sido caricaturista, dibujante, guionista,
escritor, ilustrador y hasta editor, echa el cierre simbólicamente a su
carrera en el mundo de la historieta y emprende una nueva vida y varias
nuevas profesiones. En 1950 las revistas de Gil se
habían cerrado y, aunque dibuja aún para varias editoriales españolas
de Valencia y Barcelona, su futuro profesional era incierto.
Por aquel entonces, un tío de Cristina, que era arquitecto, y trabajaba en Venezuela, les propuso: “ veníos a Caracas, que aquí hay muchas posibilidades de trabajo... ”. El matrimonio, que se sentía un tanto ahogado en el clima de la España franquista y en un momento en el que Àngel
se planteaba qué hacer con su vida profesional, decide hacer el viaje,
pese a que su mujer tenía un excelente trabajo en la Delegación de
Industria. No se trataba de cortar lazos ni de romper con su historia
personal. Se van con la idea de volver a Barcelona.
Durante los 12 años siguientes el matrimonio se afinca y trabaja en la Venezuela de los presidentes Pérez Jiménez y Rómulo Betancourt ,
donde vivirán los años de dictadura del primero y de democracia del
segundo. Curiosamente, años antes ya les había precedido en ese país
otro dibujante y promotor de comics barcelonés, Joaquín de Haro , que allí creará varias revistas abastecidas en gran parte por historietistas que trabajan desde Barcelona. Puigmiquel colaborará en una de ellas, Club ; (Como anécdota: De Haro vivirá una larga temporada en casa del matrimonio). Àngel
alcanzará su total madurez en el país centroamericano. Allí simultanea
el trabajo con el deporte, y él, que en los años cuarenta había sido
jugador aficionado del Club de Fútbol Barcelona, con el Pase nº 98 del
año 1944, ahora va a practicar el tenis y otros deportes que compagina
con su afición por la tauromaquia, lo que le lleva a escribir y dibujar
con frecuencia sobre este tema en las publicaciones venezolanas en las
que colabora.

Carnet del Barça de un jovencísimo Puigmiquel,
como jugador aficionado con el nº98, en los
primeros años cuarenta.
Es en Caracas donde despliega sus alas y se convierte en periodista del diario El Nacional , el más importante del país, que dirigía el notable escritor Miguel Otero Silva . A partir de entonces, Puigmiquel
escribe, dibuja caricaturas y se convierte en un fotógrafo de gran
calidad y en reportero de espectáculos y deportes con especial interés
por los toros y el béisbol. Además, se reencuentra en Venezuela con Arturo Moreno , historietista y autor de la película de animación Garbancito de la Mancha , que por entonces dibujaba para la revista juvenil educativa Tricolor, creada en 1949 por el Ministro de Educación venezolano Augusto Mijares . Moreno le propone a Puigmiquel : “ ¿por qué no hacemos aquí una película de dibujos animados? ”. Ante el desafío, Puigmiquel
se crece. El primer trabajo es hacer un corto publicitario de animación
de los Chicles Adams, y ambos se entregan de lleno a la tarea. Pero
ésta se demostrará llena de problemas, el más importante el tener que
enviar a los EEUU el material filmado para que lo procesen en
laboratorios norteamericanos, por no existir dichos servicios en
Venezuela. Finalmente Arturo Moreno abandona.
A partir de esta experiencia, en 1953 el autor crea en Caracas una
empresa dedicada a la animación publicitaria --según algunos estudiosos
la empresa se llamó Lyon-Caracas Films; consultado Puigmiquel ,
éste no recuerda el nombre-, de la que será promotor, director y
dibujante. Para desarrollar la empresa, llama a su amigo de juventud e
historietas Alfons Figueras , un extraordinario creador gráfico, que viajó con su familia a Venezuela, donde se convirtió en la mano derecha de Àngel .
Juntos forman un equipo de excelentes profesionales, y durante casi
diez años se dedican a una frenética actividad, realizando varios
cientos de cortos de animación. Los temas de estos cortos eran
fundamentalmente publicitarios, si bien ambos hicieron alguna excursión
al cine puramente recreativo... Entre ellas una película que realizaron
con especial cariño: Venezuela vista por los niños . Y en paralelo a todo ello, Puigmiquel
saca tiempo y ganas para dibujar, pintar, hacer collages y convertirse
en un gran fotógrafo artístico, por puro placer e inquietud personal.
Su actividad como empresario, realizador de animación y periodista le
llevan a convertirse en una figura de la actualidad diaria de Caracas.
Es el momento en que reparte su tiempo entre la empresa de animación,
sus colaboraciones en el diario El Nacional , Venezuela Deportiva y la revista de humor El Gallo Pelón .
Son también años de muchos viajes, pues tiene que ir periódicamente a
Nueva York para llevar a positivar las películas de animación que
produce, pero también viaja con su mujer a Barcelona, París, Londres,
La Habana.. . y juntos descubren nuevos horizontes. En estos viajes,
que siempre hace con su cámara de fotos Rolleiflex, Puigmiquel conoce y trata a numerosas personalidades de la época: John Hubley , Alejo Carpentier , John Oxberry , Renny Ottolino ... y muy especialmente al gran dibujante y amigo José Bartolí ,
famoso por sus trabajos sobre la Guerra Civil Española, los campos de
concentración franceses y sus colaboraciones en muchas revistas
norteamericanas, especialmente en Holidays. Las fotografías que entonces hace Puigmiquel de Bartolí aún se publican una y otra vez en los libros dedicados a este artista.
En 1963 el matrimonio decide volver a España. Les empujan a ello varias
razones: ha comenzado a afectarles el clima venezolano, también la
violencia social que se respira en la sociedad caraqueña y, el factor
determinante, es que ya tienen dos hijos de 10 y 5 años y no quieren
que crezcan en Venezuela y pierdan sus raíces catalanas. Tengo presente
la emoción con que habla Cristina
al recordar la despedida de sus amigos americanos, aquel viaje de
vuelta en barco, con prácticamente todo lo que hasta entonces era su
vida metido en cajas, maletas... Un viaje de vuelta al hogar de
siempre. Con ellos se vuelven a Barcelona Alfons Figueras y su esposa, también decididos a reiniciar su vida en España.
En Barcelona, Puigmiquel , con 41 años, crea Estudios Cormorán en la calle Palau Tordera del barrio de Gràcia y, junto con Figueras ,
reinicia el trabajo de realización de cortos publicitarios, muchas
veces de animación y otras de imagen real, como una famosa campaña
publicitaria que realiza con Gila para Lluis Bassat .
Forma un equipo y realiza muchas películas publicitarias e
industriales, en cuya producción y realización trabaja más de veinte
años, durante mucho tiempo con Figueras y siempre
con un eficaz equipo de colaboradores. El trabajo es tanto y tan
variado, teniendo que tocar tantas teclas y atender no solo a la parte
creativa y artística sino también a la comercial, que Puigmiquel
no tiene apenas tiempo para dibujar durante esta época. Finalmente,
cuando cumple 69 años, decide cerrar Estudios Cormorán y se retira.
Pero se retira a una actividad personal y feliz, ya que Puigmiquel no
deja de dibujar en ningún momento. Es en esta etapa cuando vuelve a
trabajar intensamente en lo que es su gran vocación, el dibujo. Hace
caricaturas, vuelve a pintar, escribe argumentos y guiones de
historieta e incluso dibuja una de ellas, “Terror Gris”, motivado por Josep Toutain
aunque sin un encargo fijo para ello. También realiza ahora su serie de
historietas autoconclusivas “Sí – No”, dibuja un par de historietas por
encargo de Glénat España y tiene la santa paciencia de recuperar para
su propio disfrute el dibujo pluma de su historieta “El Ladrón de
Pesadillas”, trabajando a partir de los dibujos en papel vegetal que
había realizado en los años 40 por imperativos de la situación española
que entonces imponía que el papel vegetal sustituyese a los fotolitos
pluma offset, gracias a lo cual hoy podemos disfrutar de una versión de
aquella historieta que recoge el dibujo, limpio y sin color, en lo que
podríamos llamar el “montaje del director”. Además, en esta versión, ha
suprimido dos páginas de las publicadas en la revista Chicos
por creerlas innecesarias al ritmo y desarrollo de la historia. Y
durante todos estos años sigue haciendo magníficas fotografías, pinta,
realiza extraordinarios collages y mantiene viva en todo momento su
percepción artística de la vida, siempre o casi siempre pasada por el
filtro del humor y la caricatura.
En estos momentos, al cierre de este libro, Àngel es un hombre feliz, que pasea todos los días con su esposa Cristina y vive en una casa cómoda decorada con sus fotografías y cuadros y con las obras de grandes amigos como fueron José Bartolí y Michelle Stuart ,
mujer de éste. Es un hombre feliz que gusta de recordar, mirar y
enseñar viejos papeles y fotografías y hablar de tantas historias y
tantas vidas como ha protagonizado. ¡Y continúa dibujando!
Periódicamente publica un chiste mudo para la revista del Club de Tenis
Barcelona. Después de hablar con el matrimonio muchas veces en los
últimos meses, y dado que su anecdotario es inagotable y que a través
de ellos se puede recuperar una parte muy importante de la historia de
la historieta, sólo puedo lamentar que no se decida a ello escribiendo
o dictando lo que sería un excelente libro de memorias... testimonio
vivo de este medio.
A Àngel Puigmiquel nuestra gratitud por habernos abierto tantas puertas, sobre todo las de la historieta...
ANTONIO MARTÍN

Montaje fotográfico de Ángel Puigmiquel con uno de sus dibujos sobre el mundo de la tauromaquia, publicado en la revista Venezuela Deportiva, c. 1957
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