Son tiempos de cambio en el mundo, y ello se refleja en los Estados Unidos de América, la nación más poderosa de la Tierra.
Todo el planeta está pendiente del duelo en las urnas que mantienen Barack Obama y John McCain. Un Demócrata afroamericano frente a un Republicano de perfil clásico, veterano de la Guerra de Vietnam. Una apuesta por el futuro integrador frente a un empecinamiento en la defensa de unos principios inalterables.
Todo el mundo se pregunta si los USA están preparados para acoger un Presidente negro.
Pero imaginemos que, en una realidad paralela, el enfrentamiento de las dos formas occidentales más tradicionales de ver el mundo se establece entre otros rivales de similar categoría y trascendencia.
¿Qué ocurriría si en vez de un candidato afroamericano, quien optara a la presidencia de los EEUU fuera un candidato de origen asiático? ¿No sería mucho más difícil y complicado que el Presidente fuera descendiente de inmigrantes japoneses que de una familia de color?
Esta apasionante ucronía es la que planteamos ahora: estamos en el año 2000, y por primera vez en la historia de la Casa Blanca, un candidato asiático-americano se presenta a las elecciones para elegir al 43º Presidente de los Estados Unidos.
¿Tendrá alguna posibilidad de victoria?
¿Podrá el hijo de una raza no anglosajona erigirse como máximo mandatario de la nación imperialista por antonomasia?
…BIENVENIDOS A EAGLE.