July 4th, 2011 Migoya

Aún no me he repuesto de la paliza que me he dado viendo Transformers 3: el lado oscuro de la luna en 3D. Tras dos horas y media de un sindiós de efectos especiales, acción sin ton ni son y personajes unidimensionales, he salido del cine tan vapuleado como si me hubieran metido en el centrifugado de una lavadora. Vapuleado, pero contento.
Dicen los detractores de Michael Bay (¿TODO EL MUNDO?) que sus películas son facilonas y no requieren ningún esfuerzo al espectador, pero yo creo que hoy por hoy es el DIRECTOR MÁS DIFÍCIL DE DECODIFICAR, tal es la cantidad de información visual que el muy cabrón mete en cada fotograma de sus películas. ¡Acaba uno baldado!
Actualmente, todo aquel que presuma de blog, una sección cinematográfica o albergue vocación de crítico parece que odia al buenazo de Michael. Tal odio sólo es comparable al que hace treinta años la crítica la tenía a otro “chico eterno”, Steven Spielberg. ¿Significará eso que Michael Bay será considerado dentro de dos décadas el mejor director de Hollywood? Lo que resulta casi seguro es que pronto empezarán a salir cineastas veintañeros confesando que Bay fue su primera inspiración, igual que Spielberg lo ha sido para tantos directores de mi generación.
La verdad es que Michael Bay solamente tiene una película realmente mala: Pearl Harbor. El resto es puro cine de palomitas, desde su sorprendentemente austera (en comparación con el resto de su filmografía) Dos polis rebeldes, pasando por la estupenda La Roca o incluso la absurda La isla (ninguna película con una pareja a la carrera en mono blanco puede ser mala), hasta la que me parece una de las mejores películas comerciales y no comerciales de los años 90, ese Armaggedon cuyo guión debería servir de modelo de síntesis y diálogos para cualquier estudiante de cine que se precie.
Un proyecto como Armaggedon, por ejemplo, hubiera durado seis horas en manos de cualquier otro director. Los tres principales méritos de Bay son su sentido del espectáculo y la maravilla, que quizá lo entronquen directamente con Cecil B. de Mille antes de llegar a Spielberg; su habilidad para orquestar sin chirridos tramas corales de proporciones mayestáticas y condensar información como si fuera un Tom Clancy de la pantalla; y la capacidad de tomarse en serio un material que en otras manos sería inevitablemente de derribo. No le restemos mérito a estas cualidades: Roland Emmerich juega en la misma liga “blockbuster” y, sin embargo, es peor director.
Porque, ¿qué esperanza abrigaría cualquier persona con dos dedos de frente de que se pudiera sacar algo bueno partiendo de los juguetes de Transformers? Yo no abrigaba ninguna. Y por ello hasta hace un año no me dio por visualizar la primera entrega, para descubrir que estaba ante una de mis películas favoritas de la década pasada. Si bien la franquicia rezuma cansancio (la fórmula de ocho minutos de trama principal más ocho de la peripecia privada de Sam Witwicky, alternadas hasta hacer confluir ambas, ya toca un poco las pelotas), la capacidad de Bay de creerse lo que está contando y superarse en el despiporre circense hace que uno le siga por pura inercia. Y siempre termina mereciendo la pena.
Repasemos lo mejor de las tres entregas de la saga robótica:
-Transformers 1: Su sentido del espectáculo y lo maravilloso me retrotrajo sin remisión a uno de mis Spielberg favoritos, el de Indiana Jones y el templo maldito. Las escenas de acción son insuperables y el concepto de “adultez” que tienen los soldados luchando contra los putos Transformers en el desierto à la Guerra del Golfo me parece un hito conceptual. Asimismo, el personaje de Shia LaBeouf logra una empatía teenager con el espectador que enlaza directamente con el Marty McFly de Regreso al futuro. La combinación de humor y acción alcanza cotas virtuosas, regalándonos una de esas secuencias que ya quedarán para siempre en el imaginario colectivo del mundo globalizado: los Transformers intentando esconderse en torno a la casa de los padres de Sam para que éstos no les descubran. Un momento a la altura de la bicicleta voladora de E.T.
-Transformers 2: La venganza de los caídos: Probablemente termine siendo la favorita de los fans. Su guión se revela tan delirante y estúpido que uno acaba entrando en esa ilógica argumental con la misma pasión con que acepta la premisa que establece la existencia de extraterrestres robóticos. Y John Turturro se consolida como el Christopher Lloyd/Dr. Emmett Brown de los chavales de hoy: su gesta final al ritmo de un lema inventado de película de acción que él mismo se repite como mantra sugestivo resulta una genialidad, pero son muchísimas las frases antológicas que el ex agente Simmons suelta en esta peli. Mi favorita: “Esto que te voy a enseñar es top-secret. Por favor, no se lo digas a mi madre”. En esa frase está resumido todo el espíritu de la factoría Spielberg.
-Transformers 3: El lado oscuro de la luna: El guión de esta tercera entrega parece más coherente que el de la anterior, pero no os dejéis engañar. ¿Guión? Lo único digno de reseña es que Bay vuelve a cogernos de los huevos y no nos suelta durante demasiado tiempo. El viaje es agotador. A destacar: lo que le pase a Witwicky y a su nueva novia-objeto (¿Seguro que es su novia? ¿No es un polvo de una noche?) nos importa un bledo, pero a fin de cuentas tampoco nos importó demasiado en las anteriores entregas; John Malkovich está graciosísimo y simpatiquísimo, o sea, lo nunca visto; la McDormand y el Turturro NO tienen ninguna química, cosa sorprendente; y los últimos tres cuartos de hora son para ver varias veces con un cinturón de seguridad cruzando el torso: de lo mejorcito y más extenuante que ha producido el último Hollywood, con maravillosas caídas y recaídas por el aire y por edificios (que también se caen, claro) imposibles de justificar: estoy deseando que salga el parque temático. Misión cumplida, Bay.
Como punto más negativo, la desagradable orondez facial del protagonista… Al igual que le pasó a Michael J. Fox, LaBeouf empieza a delatar que no es un adolescente, sino un viejo prematuro con cara de adolescente: sus mofletes ya alcanzan proporciones porkyanas y es fácil vaticinar que dentro de veinte años estará en la ComiCon de San Diego regalando cromos firmados o haciendo de prestamista calvo en la nueva película de Woody Allen (que, como ya sospecháis, no habrá muerto aún). Un futuro muy poco épico, en todo caso.
Obviamente, la importancia mediática de Transformers es tal (como lo fue en su momento la del primer Spielberg, Zemeckis, Cameron, etc.), que importa poco lo que los críticos y opinadores digamos o dejemos de decir al respecto: este tipo de películas siempre fue mal recibido por sus enjuiciadores coetáneos, pero su influencia en el espectador adolescente (y no tan adolescente) alcanza una proporción internacional tan desmesurada que, en el caso que nos ocupa, a buen seguro que en unos años llegará una masiva avalancha de artistas o simples nostálgicos recordando emocionados lo mucho que les marcó la ridícula y fascinante saga transformeriana.
Así pues, ¿por qué aceptar el lametazo gótico de Tim Burton y no aceptar la estampita épico-relamida de Bay? Tan empalagoso puede resultar uno como el otro pero, de lo que no hay duda, es de que Bay también tiene su impronta y sabe lo que quiere comunicar al espectador.
En cualquier caso, insisto, da igual lo que opinemos: en unos años, muchos considerarán a Michael Bay no ya un buen director, sino un hito de sus vidas cinéfilas, y algún exhibidor en Barcelona organizará con éxito arrollador un Phenomena proyectando toda la saga de Transformers para cuarentones sin ganas de nuevos héroes que adorar.
Es lo que tiene la cultura de masas.

Siempre me han flipado las portadas o carteles sin personajes humanos:
me produce una sensación extrañamente perturbadora e inquietante.
Posted in Cine, Fantasía, Personajes, Reseñas, Uncategorized, Vídeo | 16 Comments »
September 27th, 2010 Migoya
La prueba, aquí y acá.
Posted in Latino, Noticia | No Comments »
September 22nd, 2010 Migoya

En el Perú hace semanas que la atención mediática está centrada en las inminentes elecciones municipales. Uno de los candidatos a la alcaldía de Lima más empáticos y enternecedores es Gonzalo Alegría, hijo de un reconocido escritor, pero con méritos propios: un tipo locuaz y divertidísimo, un loco entrañable que no le tiene miedo a nada y que pese a su vena histriónica (o precisamente por ella) dice cosas más sensatas que la mayoría de candidatos. Desde que vi una imagen suya, me obsesionó su parecido con la fisonomía de los personajes de Jack Kirby. Ésta era la asociación de ideas que no se me iba de la cabeza:


No conocía de nada a Alegría, pero le contacté para proponerle mi idea y le encantó. Así que de esas dos imágenes nació este reportaje casi improvisado que grabamos y montamos en nueve horas, para el programa de la TV peruana, Enemigos públicos. Al final, por razones de imaginario colectivo, optamos por caracterizarlo acorde a la versión de Lou Ferrigno.
De momento, en algún medio ya lo definen como “uno de los momentos más alucinantes – y vergonzosos – que ha tenido la actual campaña política”.
PD. Impagables también los comentarios en Youtube…
Posted in Cine, Fantasía, Latino, Noticia, Uncategorized, Vídeo | 3 Comments »
January 19th, 2010 Migoya
Javier Rodríguez es uno de mis mejores amigos. ¡Por Javi yo mato!
Pues el autor asturiano, sin necesidad de matar a nadie, sino exclusivamente matándose a trabajar y exprimir su infinito talento, ha caído en las redes de la franquicia Spiderman: no sólo está convirtiéndose en uno de los coloristas mimados por la Marvel, sino que además acaba de dibujar una historia corta del Trepamuros. Bueno, mejor dicho, del gran J.J. Jameson. Se ha encargado de dibujo y color, y el resultado es amazing.
La historieta ha aparecido en el Web of Spiderman nº 2.
Estados Unidos 1 - Francia 0.
Posted in Blogs, Extranjero, Noticia, Personajes, Pop, Uncategorized | 1 Comment »
January 12th, 2010 Migoya

Hablando de prostitución, me ha dejado turulato el último álbum de Super López, titulado “¡A toda crisis!”, concretamente por la aparición de Zorraima, una bailarina ligera de velos que se acepta a sí misma con una franqueza de agradecer en un tebeo para todos los públicos. No es la primera vez que el personaje ve la luz en Super López: debutó en el número 42, como se especifica en esta guía.
La verdad es que envidio como guionista la desfachatez que conserva la generación de Jan para tratar este tipo de temas y no autocensurarse. En Estados Unidos ya estaríamos teniendo que pedir perdón en público por incluir una puta feliz de tan rotundo nombre en un cómic comunmente etiquetado para niños.
Como veis, Super López no intenta redimirla, además. ¡Viva la moral española! Lo digo sin ironía.

Super López, ¿madera de chulo?
Posted in Latino, Noticia, Personajes, Pop, Sexo, Uncategorized | 3 Comments »
December 9th, 2009 Migoya

Desde mañana hasta el domingo estaré en Madrid.
El motivo oficial es la nominación de nuestra OLIMPITA a Mejor Obra Nacional del Salón del Cómic de Madrid Expocómic 2009. Joan Marín, su dibujante, está nominado además a Autor Revelación.
Pero el auténtico motivo de mi nueva estancia en la capital es que allí vive y actúa mi mentor espiritual: el Spiderman de la Plaza Mayor.
Mucha gente (bueno, casi nadie) me ha preguntado cómo he podido sobrellevar anímicamente todo el peso de desvelar en público los tejemanejes turbios que he presenciado y hacer frente al muro de silencio que rige en este país cuando se trata de señalar con el dedo la corrupción.
La respuesta es ésta: sin el Spiderman de la Plaza Mayor, yo ya hubiera flaqueado y perdido el rumbo psicológico. Sus palabras y su ejemplo han sido para mí la estrella que ha guiado mi resolución ética enmedio de la debacle material y el desengaño ante la cobardía casi global y la falta de carácter y estatura moral de muchas personas cercanas.
Aún recuerdo sus sabias palabras: “Tú, Calvorota Colorinche, recuerda: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. O sea, que tu responsabilidad va a ser más bien chiquita… En ese terreno, vas a ir desahogao.”
Os dejo unas imágenes de nuestra última concentración espiritual, practicando unas katas y mostrando la buena compenetración que respiramos maestro y discípulo.
Biggest Square Spiderman, go go!

PD. Ninguna entrepierna ha sido retocada en estas fotos.
Posted in Fantasía, Humor gráfico, Personajes, Pop, Uncategorized | 8 Comments »
December 4th, 2009 Migoya
Juaco Vizuete es con seguridad el artista de cómic que más admiro de mi generación.
También es uno de mis mejores amigos. Pero aunque fuera uno de mis peores enemigos, seguiría pensando lo mismo de su talento.
Hace lo menos tres años me enseñó las primeras páginas de “El experimento” y caí rendidamente enamorado. No veía el momento de darme el lujazo de editar esta obra.
No tiene ningún mérito: Juaco nos lo ha dado todo hecho. Desde el primer pliegue de la camisa de la encuadernación hasta la última trama reminiscente, el arte y empaque finales de este libro es trabajo de su autor.
Corran por esta obra maestra del cómic antes de que le empiecen a caer premios y entonces no tenga mérito decir: “Qué bueno es esto… ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta aún?”.

Posted in Fantasía, Julito, Latino, Noticia, Pop, Reseñas, Uncategorized | 5 Comments »
October 1st, 2009 Migoya

Uno de los elementos más interesantes de la exposición BIG JOHN BUSCEMA en Palma de Mallorca es el documental emitido ad nauseam por un monitor instalado en un rincón del espacio escenográfico y titulado How to Draw Comics the Marvel Way (está colgado en Youtube, pero por alguna razón quizá legal, las dos primeras porciones han desaparecido y sólo se puede ver a partir de la tercera).
El documental está presentado por el tándem Stan Lee/John Buscema. El mercantil Lee (¿alguna vez ha sido joven este hombre?) ejerce de ideólogo entusiasta y el pragmático Buscema de medio aquiescente. Como si de un líder nazi y su “inocente” pueblo alemán se tratasen, grotesca y sintética estampa ideológica que parece sacada de un tebeo de Garth Ennis (el entusiasmo del convencido Lee contrasta con la resignación conformista del obrero Buscema), el dúo desgrana las condiciones que incuestionablemente debe ofrecer el dibujo de cualquier artista que quiera publicar en Marvel Comics.
El reglamento impuesto responde a una mentalidad anglosajona tan inflexible que tira de espaldas: la claridad meridiana de lo que se DEBE y NO DEBE hacer para que un dibujo sea o no sea Marvel, deja la mentalidad europea como harapiento paradigma de la anarquía artística. Por supuesto, el “nacionalvirtuosismo” Marvel resulta inofensivo (además, el documental pertenece a una época muy pretérita) y ellos ya avisan que sólo están aclarando las cuestiones que conciernen a SU estilo de cómic, y por tanto son libres de establecer las que quieran. Incluso hay trucos (especialmente los de planificación) que nos pueden dejar boquiabiertos.
Pero es triste ver convertido un sinfín de talento en un manual de mecánica.

Muestra de entintado proscrito: Montecarlo y la escuela valenciana JAMÁS podrán ser nunca parte del “Marvel way”
Posted in Ensayo, Exposiciones, Fantasía, Pop, Uncategorized, Vídeo | 6 Comments »
September 23rd, 2009 Migoya
“Ahora es un asunto que se ha difuminado bastante, pero durante años la crítica insistía en resaltar las bondades de Barry Windsor-Smith, ninguneando la aportación de (John) Buscema. El inglés representaba la calidad, era el artista íntegro que no podía permanecer mucho tiempo haciendo un trabajo de encargo, sin alma. A Buscema se le adjudicaba el papel de mercenario, el hombre de la empresa…”. Big John Buscema, de Florentino Flórez.
Hace casi dos décadas, con menos de 20 años, acudí por vez primera a un Salón del Cómic de Gijón en calidad de modesto reportero radiofónico y, durante una cena oficial con todos los invitados, recibí una bronca formidable por parte del Director de dicho evento, al ocurrírseme desvelar que el Conan de John Buscema me gustaba muchísimo más que el de Barry Smith. “¡Buscema es un mediocre artesano, un repetidor de posturas!”, recuerdo que me soltó con tono especialmente desdeñoso y sorprendentemente virulento, dejando al pobre artesano a la altura del betún.
Por eso me sorprende abrir ahora Big John Buscema y encontrarme que el mismo tipo que echaba pestes de Buscema, ahora firme el solemne prólogo de este libro-catálogo-homenaje, afirmando que “sus planchas rezuman Arte por cada uno de los poros del papel que utilizó para expresarse” y loando sus infinitos méritos, aunque muchos críticos “en su miopía o selección caprichosa, no hayan sabido reconocerlos”. Él sabe de lo que habla, desde luego.
Supongo que no hay ninguna convicción que unas sidrines con el bueno de “Johnny” y un Asturias Patria Querida desentonado a coro no puedan modificar.
Big John Buscema es el mejor regalo que me he traído de Palma de Mallorca. Editado con la ayuda del Ayuntamiento de Palma, el catálogo reúne reproducciones de todos los originales incluidos en la exposición homónima. Su autor, Florentino Flórez, parece que me conoce personalmente, a juzgar por lo visceralmente que me odia. ¡Guau, muchacho, así se construyen los mitos! No sé quién es este crítico, pero no puedo sino felicitarle por el estupendo librazo sobre Buscema que ha conseguido levantar.
Flórez esboza mediante anécdotas y opiniones la vida de Buscema, desde la trinchera de la defensa apasionada. Para cualquier fan del dibujante italoamericano, este libro es una maravilla. Yo no sé si se trate de un artesano o un artista y, la verdad, me importa muy poco, así como el hecho de si amaba u odiaba la historieta, pero Buscema dio con el diseño idóneo del personaje pulp que más me ha influido en mi vida, otro mercenario como él. Conan, en los cómics, es Buscema: la mirada torva, el músculo insomne. El Conan de Barry Smith era de ojos civilizados, o sea, una bárbara contradicción.
Cada vez que leo los maravillosos cuentos originales de Robert E. Howard, siguen asaltándome la mente -y el corazón- los fieros ojos y la melena corvina del cimerio buscemano.
Gracias, Florentino.
Posted in Ensayo, Exposiciones, Fantasía, Noticia, Personajes, Reseñas, Uncategorized | 18 Comments »
July 15th, 2009 Migoya
Dos prejuicios tenía yo contra el H2Octopus de Diego Olmos:
1- A excepción de aquel estupendo tebeo de colores plácidos, Las Crónicas de Corum, nunca he sido capaz de leer un cómic entero de Mike Mignola, su principal influencia gráfica, aunque sí me pueda pasar mucho tiempo mirando alguna de sus viñetas (quizá una cosa trabe la otra). Ello, naturalmente, provoca miedo a la hora de abordar la lectura de autores crecidos bajo su influjo.
2- Cuando un autor al que conoces y aprecias te dice que su obra más personal se titula H2Octopus, uno reza para que no tenga que leerla pronto y dar su opinión.
Sin embargo, ni uno ni otro prejuicio se sostienen al sumergirnos en el título en cuestión. En un país que, como en la década de los 60, historietísticamente vuelve a ser mano de obra entusiasta para los mercados desarrollados -qué se le va a hacer, tenemos alma de esclavos felices: como ideológicamente despreciamos la industria, nos dedicamos a trabajar para la de los demás…-, H2Octopus será considerado en el futuro como uno de esos títulos que consiguieron tener identidad propia, salirse a fuerza de voluntad de la convencionalidad impuesta por los mercados francés y estadounidense (yanquis y gabachos que, por suerte, no son como los japos, o nos íbamos a morir de hambre…). Si consigue completar su ambicioso arco -y todo indica que así será-, H2Octopus puede llegar a ser la obra “adulta” de Olmos, el Historias de la Taberna Galáctica de un autor español de hoy, lanzado al estrellato por su peor trabajo.
La lectura de H2Octopus resulta sorprendente y estimulante. Es de los pocos cómics-pastiche, resultado de mil y una influencias -más literarias que historietísticas-, que funciona como lectura y como obra de entretenimiento y exploración. Da la sensación de que Diego Olmos sea de los pocos artistas de nuestra generación con una formación cultural que abarca más allá de Lost y Lee (Jim)… Olmos ha leído de verdad. Pero no solamente a Carroll, Poe, Lovecraft, Verne, Stoker y otros nombres hoy considerados de noble estirpe; también a Gaston Leroux, a Rider Haggard, a Ian Fleming, quizás a Boileau-Narcejac y S.S. Van Dine y José Mallorquí, así como a otros maestros, aún por institucionalizar, de la literatura popular. Y eso se agradece.
La atmósfera y los recovecos inesperados de las tramas detectivescas propuestas son las mejores bazas de H2Octopus. Me parece un lujo poder decir esto de un autor reconocido antes que nada por su impronta gráfica. Su héroe, además, es un gañán con moral propia de otro tiempo, más decimonónico y folletinesco (y de otro universo, como al que en realidad pertenece). El lector se verá absorbido por un cosmos imposible con sus propias leyes surrealistas y, pese a la arbitrariedad intrínseca de tales mundos subconscientes, no podrá por menos que dejarse arrastrar por el torrente de claves, fascinado y manipulado con y a placer. El tono, ritmo y desarrollo narrativos son excelentes, plagados de trazas referenciales y merenderos para el ojo: la lectura engancha por pulsión freudiana y constituye una experiencia de autorreconocimiento y fascinación voyeur para cualquier iniciado en la cultura popular que pase del cinturón blanco. En mi opinión, H2Octopus será un estupendo reto para todos aquellos a quienes no les guste el dibujo de Diego Olmos, pero sí les guste La liga de los caballeros extraordinarios.
Ahora que la editorial Planeta ha descubierto la gallina de los huevos de oro con Batman: Barcelona y Diego Olmos es un autor hot, gracias al penúltimo Síndrome de Bienvenido Mr. Marvel (¿o era DC?) propiciado por toda Barcelona, medios de comunicación y Ayuntamiento incluidos, H2Octopus tiene prácticamente garantizados su relanzamiento y continuación con la atención merecida.
Sinceramente, me alegro por el culo de Diego Olmos y por su obra.
Posted in Fantasía, Reseñas | No Comments »