YA A LA VENTA: “PLAGIO - El secuestro de Melina”

April 17th, 2012 Migoya

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Hoy se pone a la venta la nueva novela gráfica que hemos realizado el dibujante Joan Marín y yo, probablemente nuestra obra de cómic más ambiciosa: PLAGIO, basada en el secuestro de tres días que sufrió mi mujer Melina.

“Plagio” es un término que en el Perú significa también “secuestro”. La obra consta de 250 páginas y está editada por Norma Editorial.

Aquí podéis ver la entrevista que nos han hecho a Melina y a mí en El programa de Ana Rosa de Tele 5 sobre el suceso que narra PLAGIO.

acá, un excelente reportaje de tres páginas para el dominical del periódico peruano La República.



“MADONNA NO EXISTE”: VUÉLVETE LOCA

October 3rd, 2011 Migoya

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Madonna no existe es una de esas novelas gráficas llamadas a triunfar: además de su brillantez conceptual, apela al que posiblemente sea el único colectivo social al que aún le queda dinero en España para gastar en cultura.

Tras su debut como guionista de cómic en la edificante Marica tú (un proyecto que tuve el placer de vehicular como editor para Ediciones Glénat), el eterno adolescente Julián Almazán cerró un proyecto de álbum con Edicions de Ponent en el que llevaría la rienda autoral completa, responsabilizándose de guión y dibujo (Alfonso Casas, el dibujante de Marica tú, también está preparando un proyecto en solitario para la misma editorial). El primer resultado es este Madonna no existe, con el que Almazán entra a saco en ese universo pop que tanto le inspira para su propio blog.

Yo, que soy fan irredento de las conspiraciones poperas desde el nefasto estreno español de la maravillosa Jossie and the Pussycats, me tomo Madonna no existe con la poca distancia que requiere: se sea fan o no de la desmochada ambición rubia, cualquier simpatizante (ya no digo amante para no generar prejuicios) de la música comercial se deleitará con la parada de monstruos (digo, de divas…) que desfila por las páginas de este tebeo: Kylie Minogue, Britney Spears, Whitney Houston, y no podía faltar, claro está, Lady Gaga, son algunas de las mamarrachas o estrellas no-tan-fugaces que cruzan por las viñetas de esta obra, donde Almazán demuestra que el concepto de muppet se puede aplicar perfectamente a la historieta: sus propios “teleñecos” dibujados encajan perfectamente con el colorido espíritu de lo narrado.

¡Anímate y compra Madonna no existe! ¡No tienes que ser maricón para disfrutarla!

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ESTE JUEVES, “BORRA” EN TU AGENDA

September 26th, 2011 Migoya

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Este jueves, 29 de septiembre, tendremos el placer de presentar en público la magnífica novela gráfica Borra, de Luis D. Será a las 19.30 horas en la muy céntrica Librería Pictogràfics de Barcelona.

Me acompañará, claro está, el autor de la obra, junto a su editor (mi querido Josep Maria Berenguer) y seguro que muchos amigos más del mundo del cómic.

Será una buena ocasión de reencontrarme con los compañeros de Ediciones La Cúpula y pasar un rato agradable en la mejor compañía.

Os esperamos allá.



“BORRA” DE LUISD: LA TEXTURA DEL OLVIDO

September 8th, 2011 Migoya

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Esta novela gráfica del ¿novel? LuisD, primorosamente editada por Ediciones La Cúpula, salió a la venta hace varios días, pero tenía mis reticencias a la hora de leerla: el motivo es que no soporto el cómic nostálgico.

Sin embargo, la nostalgia es en esta propuesta tan sólo un medio, un mirador más bien para apreciar mejor el desastre existencial. Su autor es demasiado inteligente para afiliarse al ombliguismo de tantos otros autores de historieta, a ese “qué feliz fui” del niño urbano mimado que de repente se sabe adulto y quiere aferrarse para siempre a los códigos irresponsables de la adolescencia: el anhelo de casi todo artista, en cierto modo. Quizá por eso la mayoría de artistas son unos padres de mierda.

En Borra, LuisD utiliza la nostalgia, insisto, como parador desde el que otear la hecatombe que resulta a largo plazo la vida. Quizá lo hace por exceso de lucidez. El caso es que su mirada incide especialmente en el esqueleto que deja el pasado. Es como si hubiera hecho un alto en su propio camino vital y nos dijera: “Rememorar es empezar a morir”.

La borra es la pelusa que no se aprovecha del tejido. Es el resto que no sirve para nada pero todo lo invade: sólo para testimoniar. Y este cómic está lleno de restos, de esqueletos al fin: no os dejéis engañar por el dibujo intimista y cuco del autor. El cabrón nos la mete doblada y uno penetra en ese túnel de los horrores confiado en la pulcritud y concisión de trazo y sólo se encuentra decadencia y la ropa perdida de tizne.

Me fascina la textura entrelazada e inextricable de Borra, el hecho de que no haya ninguna historia (sólo trayecto, cosa que agradezco, obligado a leer cada día tantas malas historias), la calidez del dibujo y, pese a todo, la dureza de fondo. La borra no es el único desecho orgánico que recorre el libro: nos topamos también con animales, con restos de animales, tanto en la memoria remanente (en los “restos” de memoria) del protagonista como en la peripecia narrada. Esa morbosa (¡pero lógica! Lo antinatural es la ocultación social de la muerte) obsesión por lo que dejamos al morir me fascina en este cómic: LuisD convierte el mundo en una especie de cementerio en continua renovación de stock.

Para terminar, habrá más de un lector que perciba en toda la obra los motivos y tonos de un escritor que por coincidencia generacional yo también venero: Stephen King. Es difícil no presentir en esa ruta iniciática de los cuatro amigos de la infancia o en la obsesión por la muerte y las “cosas muertas” (entendiéndose “cosas” en el sentido amplio, inclusivo de la palabra),  los colores y motivos de Stephen King, especialmente de mis dos obras favoritas del autor de Maine: El cuerpo y Cementerio de animales. Pues sí, es como si LuisD se hubiera impregnado de King y se hubiera quedado en exclusiva con el elemento natural.

El terror ya está en los ojos del lector.

Pero lo que más agradezco de todo es que LuisD no haya incluido en el libro ninguna referencia a canción alguna de The Smiths. ¡Eso demuestra que estamos ante una obra “nostálgica” diferente!

PD. Sé que revisitaré este cómic más veces, la singular estructura de la obra se presta a ello. Asimismo, su autor ha abierto un blog con las huellas y guiños que os pueden llevar hasta Borra. Visitadlo, merece su incursión.



OLIMPITA SE VA A LA FRANCE

September 7th, 2011 Migoya

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Hoy sale a la venta Olimpita en Francia, como novela gráfica publicada por Éditions Sarbacane.

Y parece que la pescadera barcelonesa empieza a desatar pasiones. Felicidades, Joan: te lo mereces.



VUELA CON TU FOTONOVELA

July 6th, 2011 Migoya

“Me encantan los finales abiertos”. Claudio Amado, alter ego de Rayco Pulido, actuando en su propia novela gráfica Sin título (2008-2011)

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En estos últimos diez años de parrandeo cultural, la conversación más recurrente que he sostenido con autores de cómic, en términos artísticos, ha tomado la derrota siempre imprevista pero gozosa de un casual deseo vehemente por parte del autor que me tocara enfrente de realizar una fotonovela: este tipo de elucubración quimérica terminó por convertirse en un cliché dialéctico, durante el cual el historietista me enumeraría fascinado los mecanismos diferenciados que pone en juego una fotonovela respecto del tebeo y yo aventuraría las supuestas razones por las que no hace tanto tiempo el mercado habría decidido que tal ¿submedio? se extinguiera como método válido de esparcimiento de masas. Mi papel en esa divagación a dos voces también consistiría en apoyar entusiásticamente el proyecto en ciernes, porque en realidad uno de mis muchos sueños sería asimismo el de realizar una fotonovela (meta naïf más comprensible de lo que parece si tenemos en cuenta que me resultaría mucho más factible hacerme cargo de todo el proceso creativo -guión e imagen narrativa- en una fotonovela que en un cómic). Tarde o temprano el tema derivaría a cualquier otro (por lo común, algún lamento borincano en torno a la deplorable situación de la industria del cómic español) y ambos conversadores terminaríamos indefectiblemente por olvidar la cuestión, debido a lo difícilmente plasmable de nuestra pretensión híbrida y al vino en juego.

Pues mira: Rayco Pulido lo ha conseguido. Ha hecho un cómic con una fotonovela intregada.

Y excelentemente integrada, además.

Sin título (2008-2011) explica dos historias en paralelo: la de Abel, un miembro de la Guardia Civil en la costa canaria metido en asuntos turbios; y la de su autor, Claudio Amado… o más bien la del proceso de deconstrucción, debate y reafirmación de los elementos dramáticos de la historieta que Claudio está armando con la ayuda -o quizá el encono- de un analista de guiones cinematográficos. La peripecia de Abel está narrada en viñetas a través del dibujo de Claudio -o sea, de Rayco Pulido-; los encuentros de Claudio con el consultor teórico están narrados en fotografías -que a su vez son viñetas-, siendo Claudio interpretado con mucho arrojo por el propio Rayco.

Seguro que hay mil antecedentes en cien mil frentes, desde el más profesional al más amateur, pero en cuanto a un experimento de esta guisa en el mundo de la historieta, sólo recuerdo el de El fotógrafo, aunque yo sea muy poco leído en cómic contemporáneo: en todo caso, aquella BD combinaba fotografías reales del grupo humano protagonista (unos miembros de Médico sin Fronteras) y de los lugares reales que habían visitado, con el desarrollo “dramatizado” de sus andanzas desglosadas en cómic. Las fotos pertenecían al momento real de sus vivencias, por lo tanto al ámbito de lo real: las fotos de Rayco pertenecen por entero al ámbito de la ficción, dado que en ellas Rayco ni siquiera es Rayco… es Claudio.

Como metalenguaje, el experimento funciona muy bien: Pie de trinchera -el cómic de “Claudio” que se nos ofrece en toda su integridad- constituye una buena historia que podría haber funcionado por sí sola como obra de avance y lectura lineales; pero la intromisión de la fotonovela de Claudio/Rayco nos permite ojear el proceso de construcción de una trama ficticia, su paralelismo con la realidad del autor, los trucos o recursos (hay toda una disquisición en derredor a la diferenciación de términos) de un historietista/fabulador, etc… Es como si nos estuviera permitido asistir a una obra de teatro acomodados sobre una butaca entre bambalinas, pudiendo contemplar la representación no desde el punto de vista del público, sino desde el de los actores y propulsores: desde su nerviosismo, la impaciente espera del que tiene que entrar mediada la función, la irritación del director ante una mala vocalización, el cabreo del dramaturgo frente al cambio inopinado de una línea de diálogo, el carraspeo de uno de los músicos en el foso…

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Sin título (2008-2001) es una obra que interesará mucho a toda aquella persona fascinada por la ficción, especialmente a guionistas o aspirantes a guionistas, tanto de cine, como de historieta (¿y de fotonovela?). Obviamente, es un cómic que a mí me interesa doblemente, tanto por la utilización de dos lenguajes similares pero de naturaleza opuesta, como por haber trabajado en el pasado con Rayco. Creo que el joven artista canario debería seguir alternando su faceta de “penciler-for-hire” con la de autor completo, pues en ambos cometidos está alcanzando resultados que empiezan a ser poco previsibles y que se retroalimentan (con guionistas ajenos puede ahondar en otras maneras de construir una historia; con su propio guión, puede analizar lo asimilado en esas aventuras en tándem). En todo caso, este primer devaneo solista demuestra una ambición contundente en términos experimentales, lo cual siempre va bien para sacudir un panorama demasiado hecho al clasicismo.

Como único pero, reprocharía al valiente autor el hecho de que, una vez le ha costado tanto levantar el tinglado combinatorio entre cómic/fotonovela y echarlo a volar con la sorprendida y agradecida aprobación del lector, que constata que aquello funciona a la perfección, el recorrido sea de un vuelo de 72 páginas, cuando dan ganas de que se prolongue el doble.

En todo caso, Rayco ha abierto una puerta muy interesante que espero vuelva a visitar. Seguro que para entonces no sólo dibuja todavía mejor, sino que ya ha evolucionado también como actor dramático.

Y si no le dan el Premio del Salón del Cómic, siempre podrá optar a un Goya

PD. Rayco ha abierto este blog para explicar partes interesantes del proceso creativo de Sin título (2008-2011).

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Rayco Pulido es Claudio Amado.



EL MENOS MEMO DE “MOME”

May 12th, 2011 Migoya

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Debo ser el único autor español (y terrícola, probablemente) que ha publicado tanto en la revista estadounidense de fantasía Heavy Metal como en la de cómic indie, Mome.

Mientras espero que alguien me dé una medalla por ello, me gustaría resaltar lo mucho que me gusta David Heatley, el único autor regular de Mome que me pareció realmente apasionante de toda su troupe (aparte de Juaco Vizuete y yo, claro).

La publicación de Fantagraphics recoge desde mediados de la década pasada la cosecha de una generación estadounidense post-Clowes y post-Ware, con todo lo que ello implica: un montón de lechuguinos recién salidos (o no) de Bellas Artes en pleno auge del do-whatever, donde el “cómic de autor” se venera por encima de todas las cosas.

¿Qué es lo más fácil de explicar cuando no tienes demasiada imaginación de la que hacer alarde? Tu propia vida, of course. De ahí, el aluvión de novelas (autobio)gráficas de artistas, por lo general, poco vividos. Pero ya se sabe lo mucho que entusiasma la sobredimensión de la escasez vivencial (el refocilarse en el hastío existencial y todas esas mandangas) a algunos lectores que pecan exactamente de lo mismo.

Y, sin embargo, si algo no se le puede reprochar a David Heatley es precisamente ausencia de imaginación.

My brain is hanging upside down, su recopilación onírico-biográfica publicada en España hace dos años (quizás algo prematuramente para la inmediatez de su fenómeno) por Norma Editorial, es una gozada tanto desde el punto de vista visual (que alguien me pegue un tiro por mi cacofonía metafórica) como desde la experiencia de su lectura.

Heatley aúna varios puntos de interés:

-Una osadía estilística, de trazo infantil y colores borrachos, que acompaña con tino el descaro de sus memorias.

-Ese descaro confesional que, unido a la preponderancia que sabiamente otorga a su rico universo onírico (varias de las historietas son plasmaciones literales de locos sueños suyos), aporta un posicionamiento autoral audaz y estimulante, especialmente si le comparamos con sus, por lo general, plúmbeos compañeros de generación.

-Un interesante aporte plástico que liga su obra al arte pop no necesariamente relacionado con la narrativa, siendo él quien los vincula con resultados excitantes.

Es cierto que su exploración en la disfuncionalidad de su familia (una madre neurótica y sobreprotectora, un padre que es Jesus Freak y Starwarsero a muerte) puede parecer sobreexplotación a algunos y adolecer de cierta autocomplacencia casi inherente al subgénero… pero anécdotas entre lo cotidiano y lo ruborizante, como el golpe involuntario que le propina la madre (”¡No se lo digas a tu profesor!”), su obsesión casi racista con los negros o todo el hilo reflexivo en torno a su bisexualidad no asumida que salpica el libro, hará las delicias de cualquier lector que no sienta miedo a entrar en la psique de un artista poco reacio a mostrar sus vísceras.

Ya tenemos un nuevo (y loco) ídolo del cómic estadounidense “independiente”.

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Autorretrato de David Heatley: en foto, parece más desquiciado (y marica).



LA BRUJA

May 3rd, 2011 Migoya

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Carla Berrocal acaba de parir un nuevo hijo y le ha salido fuerte, bello y peligroso: El Brujo.

Carla es una de las autoras españolas más interesantes, dedicadas y, sin duda, la más controvertida de la última década. Lo cual desde mi punto de vista supone una gran virtud, claro. Hay una intelligentzia de la ortodoxia que se la tiene jurada a la Berrocal. Al parecer, ven algo en ella que no pueden soportar: ¿su ego, su ausencia de complejos, su indiferencia a pagar peajes? Por supuesto, Carla me recuerda a mí cuando era joven.

Cuando conocí a Carla, enseguida me cayó bien, porque no era la típica perra que meneaba las tetas para que cuatro autores y popes del cómic mal follados le rieran la maldita gracia que tenían sus cuatro mierdas dibujadas (hace unos años abundaban estas “autoras” y sus corros de infelices). Carla no es una vedette de los Salones ni dibuja mierdas. Ella lleva muchos años “pintando monas” y, pese a sus querencias por el diseño, tiene un talento bruto aún no domeñado por la esclavitud urbana de lo “cool”, lo que a mi juicio lo hace aún más interesante.

Edicions de Ponent le ha editado ahora este artístico mamotreto apaisado, basado en sus inquietudes chilenas y en la sinuosa búsqueda de un atavismo puro en el que anclar las inseguridades de la ahíta vida occidental.

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La trayectoria del protagonista -y del lector de su mano- es un viaje a los Infiernos del folklore chileno, un periplo de la culpa a través de la muerte muy a lo Neil Gaiman, pero con el ancla sujeta a leyendas ancestrales de una cultura que no es la nuestra (que sí forma parte de la ascendencia berrocaliana) y la libertad formal como único velamen.

El resultado es muy interesante y, por partes (cada cual tendrá su preferida), visualmente audaz. Es un libro que juega a fondo la baza estética para navegar entre dos corrientes impepinablemente contrapuestas: la del leer y la del mirar.

Pese a los riesgos de zozobra que implica tan alta apuesta conceptual, creo que todos llegaremos al final de ese éxodo de una vida autocondenada con la misma convicción: la de que El Brujo merece vivir.

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Carla Berrocal.



LA SÁTIRA COMO MEDIO Y COMO MÉTODO: CUANDO EL ESPEJO DEFORMANTE NO DEFORMA Y SÍ RETRATA

April 28th, 2011 Migoya

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Parece que Peter Bagge empieza a superar en España el síndrome del éxito (y estigma) de Odio con sus dos últimas novedades editoriales en nuestro país: la novela gráfica Other Lives y la recopilación de reportajes gráficos Todo el mundo es imbécil menos yo y otras agudas observaciones. Me informan en Ediciones La Cúpula que las ventas de ambos títulos están funcionando muy bien, especialmente (y sorprendentemente) el último, que no es por fondo ni forma su obra más comercial a priori.

Bagge es para mí el autor satírico fundamental en los Estados Unidos de la era post-Crumb. Su obra se revela eminentemente visceral en oposición al otro genio del cómic independiente USA de su generación, Daniel Clowes, adalid de lo “cerebral”: tanto como Frank Miller respecto de Alan Moore, si nos trasladamos a la narrativa no humorística. A mí me gustan los cuatro, pero mi corazoncito está, obviamente, con los de sangre caliente.

Other Lives podría definirse como una obra canónicamente creada dentro de los parámetros que se asocian hoy día al concepto de la “novela gráfica”: una historia, más allá de su pátina cómica, de fondo costumbrista, menos fabulada que su inmediatamente anterior Apocalipsis Friqui (que no deja de ser una odisea post-apocalíptica, un Cormac McCarthy pasado por el desconcertante tamiz del humor negro), con varios individuos “cotidianos” pululando por un mundo virtual como nexo. La visión de Bagge sobre los universos escapistas de Internet que sustituyen la realidad no me interesa tanto como la habitual, pero siempre punzante, desnudez de que hacen gala sus personajes: su radicalidad satírica haría pensar que dichos personajes son extremos, pero creo que, analizados uno a uno (tanto ellos como nosotros), no lo resultan tanto. Simplemente, Bagge no se calla nada: vuelca la psique humana con una ausencia admirable de idealización y censura. Ésa sigue siendo para mí su mayor virtud, ese compromiso insobornable por reflejarnos tal como somos, con todas nuestras mezquindades y alguna que otra virtud.

Aquí, la sátira parece un ejercicio aplicadísimo de hiperrealismo.

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En cuando a Todo el mundo es imbécil menos yo…, se trata de una obra a la que guardo especial cariño, porque revela al Bagge más difícil y polémico (sobre todo para la mentalidad española), pero también más cáustico, agudo y brillante.

El libro es una compilación de sus artículos historietísticos publicados en la revista libertaria Reason. El libertarismo es algo así como todo lo contrario del comunismo: apela al mínimo intervencionismo posible del Estado y a la exacerbación del individualismo. Es por tanto, una opción política que sería muy antipopular en nuestro país, tan alérgico a la meritocracia. En el fondo, se trata de una utopia tan irrealizable como el comunismo: si éste es quimérico porque en una igualdad forzosa siempre hay un listo que se aprovecha, el libertarismo también lo es porque no se puede exigir que todo el mundo sea listo: de hecho, su gran fracaso (como fracasó el comunismo) se hace patente al constatar que la mayoría somos tontos. De ahí que las demás opciones políticas la consideren una ideología ingenua: ¿tratar a nuestro electorado como si fuera inteligente y tuviera sentido común? ¡JA!

Sin embargo, como método de análisis, una óptica libertarista resulta un instrumento sumamente lúcido para analizar la realidad. Sobre todo si se hace desde una perspectiva satírica (el humor es el mayor antídoto contra la ortodoxia y el fundamentalismo), como lo hace Bagge, un mero simpatizante libertario.

Otros célebres artistas libertarios estadounidenses son la fabulosa escritora Ayn Rand (cuya maestría narrativa ha quedado excesivamente sepultada por su faceta sectaria como fundadora de la filosofía objetivista), el actor Kurt Russell o el director John Milius. Todos están un poco locos (incluso desquiciados en algunos casos) y por eso me siento muy afín a ellos.

Todo el mundo es imbécil menos yo… contiene algunos de los momentos más desternillantes de la trayectoria de Bagge, enfrentado en sus páginas a aquellos clichés que nadie en nuestra civilización occidental osa ya cuestionar, a nivel político y sociocultural, por no herir sensibilidades ni “revolver la mierda”. Viñetas como ese remedo de Beyoncé dándole gracias a Dios justo antes de interpretar una canción de negra caliente deseosa de sexo, son una auténtica bendición para quienes se atreven a cuestionárselo todo (y reírse de todo).

Como curiosidad, Bagge incluye una página sobre sus impresiones durante una visita al Salón del Cómic de Barcelona, donde el alma cándida que abriga todo estadounidense (en este caso la suya) se escandaliza ante la despreocupada exhibición masiva de porno y consumo de drogas de nuestros compatriotas dentro del propio Salón. El coprotagonista de la historieta es un editor algo vicioso, aunque Bagge me confesó que en realidad se trataba de una mezcla de dos personas reales con las que yo también he tenido el gusto de trabajar (aunque nunca nos hemos drogado juntos).

Este volumen es absolutamente recomendable para leer con calma y reír con ganas.

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Foto que tomé durante una de mis vacaciones en Seattle: asomándose por la izquierda, el gran Jim Blanchard (uno de los entintadores de “Odio”); en el centro, el redactor jefe de Fantagraphics, Eric Reynolds y su mujer Rhea; y a su derecha, Joanne y Peter Bagge.



“CHERNÓBIL - LA ZONA”: LA DESINTEGRACIÓN DE UNA FAMILIA

April 20th, 2011 Migoya

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Francisco Sánchez fue redactor jefe de la sección tebeística de Ediciones B antes de convertirse (como hecho consumado) en guionista de cómics.

Imagino que el editor Sánchez no es tonto y sabe que un libro que coincide con una efeméride tiene doble pretexto para llegar a los medios y al corazoncito de la gente.

El guionista Sánchez, que es menos tonto aún, ha escrito un guión muy interesante donde el género de catástrofes no asoma su naturaleza onomatopéyica por ningún sitio, a no ser que usemos el término “catástrofe” como metáfora de la destrucción estrepitosa y a conciencia de una familia.

Ahí está el gran acierto de Chernóbil - La zona: veinticinco años después de la hecatombe nuclear que describe y a unos meses de haber podido ver desde todos los ángulos cómo otra hecatombe más cinematográfica aún se ceba con Japón, el guionista de esta novela gráfica ha sido tan inteligente que la rusa no la vemos desde fuera: la VIVIMOS desde dentro, con la parcialidad de información que las víctimas de Chernóbil sufrieron. Dícese: sin saber durante la mayor parte del tiempo que eran VÍCTIMAS.

Y ay, amigos míos, eso es lo que a la hora de leer te acaba partiendo el corazón: más de un lector sentirá una pesadumbre y un pavor muy reales.

La culpa es también de Natacha Bustos, la dibujante. En cuanto la descubrí en la recopilación Ellas son únicas del añorado Santiago Navarro, pensé: se la voy a robar a Santi. Así, a lo Quasimodo.

Natacha ha nacido para dibujar cómics y sospecho que mucha, mucha gente ha nacido para leerlos (esto puede parecer un perogrullo, pero no lo es: no todos los artistas tenemos la suerte o el suertudo mérito de que exista mucha gente nacida para ser específicamente nuestro público; Natacha sí). Es una narradora nata y una dibujante innata. Es una de los mejores historietistas del nuevo boom de autores (no sé si hay boom real, pero a mí me lo parece: cuánta gente joven quiere dedicarse a los cómics y peor aún… ¡cuánto talento tienen!). Digo específicamente historietista, porque ella maneja con mucha claridad y clarividencia, pese a su juventud, cómo explicar una historia en historieta. Esta mujer acabará siendo tan odiosamente premiada como Paco Roca y, lo que más me jode, también merecidamente.

Felicidades a Glénat por la adecuadísima edición: yo inicié el proyecto, que consistió básicamente en poner juntos a Francisco y a Natacha, para lo cual tampoco se necesita ser un lince (cuando dos autores valen, no hay condición novel que valga) y revisar el guión en bruto. Lo demás es mérito editorial: básicamente, envolver de la mejor manera posible un inmejorable tebeo.

PD. Chernóbil - La Zona se abre con un prólogo del escritor y periodista Álvaro Colomer, que estuvo allí.

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Una presentación con muy buen rollo: de izda. a dcha., Álvaro Colomer, Francisco Sánchez, Natacha Bustos y un inservible servidor.