LA COLECCIÓN MENSUAL DE “NUEVAS HAZAÑAS BÉLICAS”

May 24th, 2012 Migoya

Por fin es realidad… ¡la Colección apaisada de las Nuevas Hazañas Bélicas!

Con Miguel Fuster:

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Con Keko:

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Con Calpurnio:

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Con Pedro Rodríguez:

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Con Cels Piñol:

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Con Javi Fernández:

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Con Juanjo Sáez:

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Con Juaco Vizuete:

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Con Kano:

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Con Natacha Bustos:

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Con Kim:

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Con Albert Monteys:

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Y próximamente, Calpurnio, y Pedro Rodríguez, y…

Y siempre, las alucinantes portadas de Daniel Acuña.



UN CÓMIC DE TERROR EN LOS KIOSCOS

March 28th, 2012 Migoya

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Ya está a la venta Rec-Historias Inéditas, el nuevo cómic en el que estoy involucrado como guionista y coordinador.

Gracias a la generosidad y entusiasmo de Jaume Balagueró y Paco Plaza (un entusiasmo equiparable al de cualquier autor de cómic con ganas de hacer las cosas porque sí, por el placer de hacerlas), hemos logrado reunir un equipo fabuloso de autores y de ilustradores que han confeccionado un tebeo del que estoy/estamos muy contentos y que se estrena al mismo tiempo que la película REC3: Génesis de Plaza.

Estoy particularmente orgulloso del repóker de artistas que llevan el peso gráfico de las historias incluidas: Andrea JenFeliciano G. ZecchinÁlvaro RuilovaSalvador Sanz Joan Marín. Los cinco han dado el do de pecho de su admirable talento a la hora de plasmar visualmente los cinco guiones inéditos. El ilustrador Colucci, asimismo, se ha volcado con la portada y la contraportada, regalándonos además una ilustración original para el volumen.

Mi agradecimiento también a todos los dibujantes  que han colaborado aportando una galería estremecedora de ilustraciones: Gabriel Luque, Carlos Gambarte, Rubén Rojas, Pablo Marcos, Diego Olmos, Sagar, Studio Kôsen, Miguel Ángel Martín, Jordi Pastor, Carla Berrocal, Pier Brito, Rafael Fonteriz, Angel, Pedro Espinosa, Natacha Bustos, Rubén Sáez y Luis NTC.

REC-Historias Inéditas se edita en formato de lujo (tapa dura) y formato popular (edición rústica), a un precio que me parece excepcional: 12′95 y 9′95 euros, respectivamente. La edición popular ha sido distribuida a kioscos, lo cual nos hace a todos especial ilusión: la historieta debería estar siempre presente en ese escaparate de prensa, además de en las estanterías de librerías y centros comerciales. Ojalá constituya otro ejemplo de una tendencia creciente.

Y nada, ya sólo desear que quienes leáis REC-Historias Inéditas lo paséis de muerte.

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Paco Plaza da ejemplo a la nación y posa orgulloso a pie de kiosco con su flamante ejemplar de REC-Historias inéditas.



LAS NUEVA HAZAÑAS BÉLICAS INVADEN LA PRENSA

February 13th, 2012 Migoya

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Artículo aparecido el lunes 13 de febrero en el diario británico The Times

El País:

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/08/actualidad/1328729410_857036.html

El ABC:

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1099741

RTVE:

http://www.rtve.es/noticias/20120110/hernan-migoya-resucitar-hazanas-belicas-bendita-locura/488395.shtml

La nota de la Agencia EFE ha aparecido en más medios, como 20 minutos:

http://www.20minutos.es/noticia/1303053/0/hazanas-belicas/glenat/boixcar/

Sigueleyendo:

http://www.sigueleyendo.es/el-ejercito-de-migoya-contra-la-novela-grafica/

La campaña continúa…



VUELVO A GLÉNAT

January 16th, 2012 Migoya

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Imposible decirle que no a Charlton Heston.

En 1992 entré como redactor jefe de Ediciones La Cúpula.

Veinte años después, entro como asesor editorial en Ediciones Glénat.

Vuelvo para editar cómics españoles, con el ánimo imperialista, entusiasta y honesto que me caracteriza. Con la sinceridad, bravuconería y desenfado que me reprochan. Por la diversión y por la pasta.

Y por la historieta. Que yo con los cómics disfruto como un tonto.

Vamos a patear unos cuantos culos y a conquistar unas cuantas cotas. Y de paso, seré la partera de cuantos alumbramientos artísticos pueda. Me lo voy a pasar muy bien.

¡Ya basta de tanta seriedad y tanto muermo!



“NUEVAS HAZAÑAS BÉLICAS”: UN MILAGRO NAVIDEÑO

December 27th, 2011 Migoya

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Las Nuevas Hazañas Bélicas es otro sueño de proyecto que hemos conseguido sacar adelante un grupo de locos maravillosos:

Empezando por Joan Navarro, el director de Ediciones Glénat, y gracias también a la increíble aportación de varias estrellas de la historieta: Bernardo Muñoz, Perro, Beroy, Joan Fuster, Diego Olmos, Joan Marín, Daniel Acuña y Gallardo. Sin ellos, estos dos álbumes serían sólo otro sueño personal frustrado.

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En una época en que la mayoría de autores españoles tienen que trabajar para Estados Unidos o Francia si quieren vivir de su talento, lanzar un proyecto de género tan ambicioso como Nuevas Hazañas Bélicas es casi un milagro.

Gracias a todos estos artistazos por haberlo hecho posible.

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MI NUEVO CÓMIC PARA EL MES DE SEPTIEMBRE

August 31st, 2011 Migoya

Bienvenidos de vuelta a mi blog.

He pasado todo julio y agosto escribiendo como un bendito. Son las mejores vacaciones que podría desear.

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Este mes sale a la venta una nueva obra de cómic. Se trata de una adaptación que he escrito de Terra Baixa, una de las obras maestras del teatro catalán, del dramaturgo clásico Àngel Guimerà.

Para mí ha sido una oportunidad de adentrarme en uno de los textos en catalán más bonitos y vívidos que he leído nunca. Y también de formar tándem con uno de los autores de cómic más profesionales que conozco, Quim Bou. Somos amigos desde hace muchos, muchos años… nuestros caminos se cruzaron muchas veces, pero nunca había tenido el privilegio de trabajar con él como guionista en un álbum. Bueno, cualquiera que conozca a Quim sabe que es un hombre extraordinario, un amor de persona. Pero además es un dibujante excepcional y pocas veces se ha hecho tan agradable, emocionante y fácil colaborar con alguien. Es fantástico poder trasladar a Guimerà con tanto Robert Crumb y tanto Richard Corben metido en sus viñetas.

El álbum forma parte del lanzamiento de la película que Isidro Ortiz ha realizado para TV3, adaptando la pieza de Guimerà y que se estrenará este 11 de septiembre por la televisión autonómica. La película, por cierto, es muy buena.

Nosotros hemos tenido la posibilidad de beber del material original, incluyendo todas las escenas más controvertidas de la obra. Creo que el resultado os sorprenderá.

Por cierto, a Quim le acaban de nominar ¡por partida triple! como finalista de los Premios de la Crítica de este año, a Dibujo, Guión y Mejor Obra Nacional por su serie Orn.

¡Felicidades, Quim!

Así da gusto empezar la temporada…



¡UN TEBEO REPLETO DE ACCIÓN Y AUSENTE DE REFLEXIÓN!

July 25th, 2011 Migoya

 “¿Qué más da morir, si aniquilamos a nuestros enemigos?”. Inés de Requejo, la novia de El Sargento Furia

 

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   Ediciones Glénat continúa con su encomiable y económicamente poco provechosa labor de recuperación y redifusión de clásicos del tebeo español, labor jaleada por los pocos pero entregados aficionados que apoyan y divulgan cuanto pueden títulos demasiado olvidados: en esta ocasión, le toca el turno a El Sargento Furia, una historieta situada en el marco de la Guerra de la Independencia Española contra la invasión napoleónica de 1808 a 1814.

El primer cuaderno, ¡Emboscada!, se distribuyó gratuitamente en 1962 -el mismo año que Manuel Gago publicaba su serie El Guerrillero Audaz, también ambientada en ese conflicto bélico- junto a la joya de la corona tebeística de Ediciones Bruguera, El Capitán Trueno, y la nueva colección alcanzaría un total de 36 números semanales, vendiéndose cada ejemplar a 1’50 pesetas y terminando su andadura de forma considerablemente abrupta en enero de 1963.

El guionista de El Sargento Furia fue un habitual de Bruguera: el catalán José Antonio Vidal Sales, aunque firma como Cassarel, el mismo pseudónimo con el que también es conocido por sus adaptaciones de clásicos universales en la recordada colección de cómic Joyas Literarias Juveniles.En cuanto al apartado gráfico, correría a cargo de Joan Escandell, un excelente dibujante ibicenco que había comenzado a colaborar con Bruguera tres años antes (1959), llegando a formar parte de los “otros” dibujantes de El Capitán Trueno (o sea, todos los que no son Ambrós): cuando realiza El Sargento Furia cuenta solamente con 25 años y el resultado es francamente asombroso desde un punto de vista artístico.

-“¡AHORA VERÉIS A QUÉ PRECIO SE VENDE EN ESPAÑA LA DIGNIDAD DE LAS MUJERES Y LA VIDA DE LOS VALIENTES!”

 El Sargento Furia es un tebeo de aventuras clásico en una década donde el género comienza a entrar en decadencia. Su planteamiento de personajes es también clásico, casi de cartón piedra: el héroe (el Sargento Furia, impasible el ademán) y sus dos prototípicos compañeros, el forzudo (un desagradable y patán Pata de Hierro) y el jovenzuelo (Tamborín, de presencia más bien etérea conforme avanzan las aventuras del trío) son los protagonistas de este no parar, de esta espiral de acción.

Acompañando el bando de los buenos (o sea, el de los españolísimos) destacan dos mujeres: el interés amoroso del Sargento, Inés de Requejo, hija del Corregidor de Alcalá, ignominiosamente muerto a manos de los invasores; y Juana la Brava, una pueblerina de armas tomar (hasta provista de hoz presenta batalla) que, curiosamente, encarna el interés amoroso de Pata de Hierro… aunque más bien sea Pata de Hierro el interés amoroso de ella: pues más de una vez sale el mozarrón escopeteado, corriendo asustado delante de Juana, que quiere casarse con él a toda costa, en persecuciones engorrosas pero que terminan por constituir, desde el punto de vista de la aportación guionística, lo más interesante y original del conjunto.

-“NI EN LA DERROTA PIERDE LA PRESTANCIA Y EL ORGULLO DE SU RAZA”

El frente de villanos está constituido por una galería poco lucida: el más reincidente de todos es el Coronel Corbeau, jefe de la unidad de represión de los “gabachos”, y que resalta (obviamente) por su talante sibilino, pronto a la traición y esclavo de sus intereses egoístas; en torno a él pululan oficiales franceses varios, más o menos honorables, pero el protagonismo rufianesco de Corbeau se lleva la palma.

En segundo plano, no del todo (por no decir nada) aprovechada, está la Condesa de Nevers, supuesta espía de Napoleón, aunque no la vemos espiando en ningún momento, como no sea el perfil apolíneo del Sargento Furia, que la inspirará a decir(se), cuando sea visitada por una Inés sollozante ante la detención de su amado: “Si ese hombre no puede ser para mí, tampoco será para esa muchacha que ha venido a implorarme su vida…”. Una buena motivación para la aristócrata que, lamentablemente, no evolucionará más allá del cliché ni representará un papel trascendente en el devenir de la serie.

Un personaje atípicamente interesante es la robusta Capitana Fedala, hija de francés y argelina, al mando de un barco que transporta fieras del África, figura inesperada que podría haber constituido un aporte más nutritivo al bando de los malos… pero el precipitado cierre de la serie hace que devenga poco más que una guinda curiosa.

-“¡LOS ESPAÑOLES MUEREN… PERO NO SE RINDEN NUNCA…!”

Si en el recientemente reeditado El Teniente Negro (otro cómic del mismo período, principios de los años 60, con héroe algo más elevado en el escalafón) destacábamos el considerable atractivo que el enrevesado y delirante guión de Silve Kane (el reputado escritor Francisco González Ledesma) podía ofrecer al lector de hoy, al presentar una Guerra de Secesión Americana como metáfora obvia de nuestra Guerra Civil Española (¡una guerra camuflada en otra!), permitiéndosenos obtener jugosas conclusiones racionalistas incluso en sus giros y vericuetos más absurdos, el libreto de El Sargento Furia no concede más que una única lectura unidireccional y plana, pues en su exposición argumental no hay giro ni vericueto, metafórico ni literal: sólo una huida hacia delante de situaciones límite y non stop action al servicio de un mensaje patriótico, simplón y reaccionario, afortunadamente ya esclerótico, si no obsoleto, en la propia época que lo vio nacer, pues las declaraciones más profundas que los protagonistas se dan el lujo de pronunciar en algún remanso entre tiroteo y cabalgada son siempre -no por encendidos menos rutinarios- cantos a la nación y a su infinita capacidad de resistencia… pura propaganda nada sentida, sino más bien protocolaria, expelida por automatismo al gusto del ideario preeminente en la vida oficial por razones obvias de una dictadura.

¿Dónde estaba Víctor Mora cuando más se le necesitaba? Si el creador de El Capitán Trueno embelesaba con su dominio del ritmo narrativo, su caracterización de héroes y villanos, su capacidad de despertar empatía inmediata hacia figuras y motivaciones, su cómplice y sabiamente intercalado sentido del humor, y su control de los tiempos muertos, durante los cuales sus personajes reflexionaban o cavilaban en torno a temas pertinentes a la aventura en curso o de interés psicológico indeleble, que les hacían más cercanos al lector… por no hablar de su invención de hazañas siempre al servicio de nociones progresistas y apátridas, cuando en la ficción española no era tan fácil apuntarse a llamamientos en nombre de la libertad de los más débiles… en El Sargento Furia nunca hay espacio para el tiempo muerto -aunque sí, y mucho, para los muertos- o la reflexión. Y si a algún personaje heroico se le ocurre detenerse a pensar, la única conclusión que saca es un aserto patrioteril; así como si algún villano interrumpe, a su vez, sus villanías para expresar un pensamiento íntimo, siempre es de reconocimiento apabullado hacia la gallardía de su rival…

Hasta el inicuo Corbeau confiesa su admiración por el enemigo que le trae de cabeza, aunque tal elogio no concuerde con su espíritu ruin y ponzoñoso: “Debo reconocer que (el Sargento Furia) es un valiente… y que mientras España siga teniendo como defensores a hombres como ése, no podremos reducirla”.

En este sentido, todos los personajes españoles nacen con vocación de átona “voz del pueblo”, y así se comportan…  

-“TE HAS CONFIADO DEMASIADO, SARGENTO FURIA. ¿OLVIDAS QUE A LAS SERPIENTES HAY QUE REMATARLAS?”

 De esta manera, el mayor interés intertextual de El Sargento Furia consiste en dejarse seducir por los sinsentidos que a veces presentan villanos y situaciones (¡Esas leucóspides venenosas! ¡Esa bruja Basilida hostigando con arco y flechas! ¡Ese bandolero Cuchillada y su extravagante colección de figuras heladas! ¡Acisculo, eeeesa iguana carnívora!), así como por las incoherencias que un guión escrito con la misma improvisación y el mismo atropello con que Furia y los suyos huyen de los franceses o los acosan -se diría confeccionado sobre la marcha… de uno de los caballos a la fuga o al ataque- va acumulando porque sí: por ejemplo, la demencial boda planeada entre el canallesco Capitán Besanmont e Inés… ¡pactada a cambio del plano de un tesoro…! (y cuando Inés se niega a entregar el plano… ¡ya no hay boda!); o la caída de nuestros héroes formando parte de un alud ¡que les permite sobrevivir sin grandes traumas porque han caído encima de cabezas menos duras!; o cuando el General Lapisse ordena a su cañonero que rectifique el tiro… ¡cuando el tiro previo de cañón ha acertado de pleno a los protagonistas, pero al guionista no le ha dado la gana de que se mueran!; etcétera, etcétera…

También causará gracia al lector avisado la portada titulada Lucha en la nieve, por venir acompañada de una ilustración donde no se ve la nieve por ningún recodo… o esos inesperados y, bien mirados, apasionantes escamoteos gráficos de acciones básicas: como en la página 10 del episodio 30, cuando el Sargento Furia se abalanza sobre Cuchillada en la penúltima viñeta… para aparecer en la última tendido ya en tierra por un puñetazo ¡que no hemos visto!; o la aún más vertiginosa elipsis del episodio final, el 36, por la cual nuestros héroes están primero a bordo de un barco… para en la viñeta siguiente aparecer flotando ya en el agua, merced a un presunto cañoneo inmisericordioso que ha llevado a pique el bajel ¡sin que ningún dibujo nos haya informado al respecto!

Sin embargo, exceptuando estos parches que no logran achicar, más bien redoblan, las aguas que hace el guión, la labor profesional de Joan Escandell a los lápices y tinta es encomiable y concentra un cúmulo de virtudes que hace de la lectura de El Sargento Furia un placer narrativo y estético considerable: su sentido de la composición es correctísimo y su dibujo, pese a cierto amaneramiento típico de la historieta romántica en personajes y expresiones, alcanza niveles muy meritorios, especialmente en las secuencias de acción.

En dichas secuencias, las perspectivas son siempre ágiles y dinámicas: un golpe de vista es suficiente para que el lector se haga una composición de lugar y acciones; y para que se le comunique un sentido de trepidante emoción a lo que está leyendo/siguiendo con la mirada.

Quizá los personajes adolecen de una falta de empatía en los rostros dibujados, aquella empatía que Ambrós tan magistralmente sabía imprimir a los suyos; pero, por otro lado, Escandell era, a sus 25 años, un dibujante clasicista y moderno al mismo tiempo: más dinámico que el mencionado Ambrós y, también, más sofisticado (véanse si no su excelso trazo en el dibujo de los tiburones del episodio 13, página 2; o la excelente viñeta 4 de la página 7 en el episodio 30, cuando Pata de Hierro es aferrado hasta el incordio por numerosos soldados enemigos; o la impactante splash page de la página 8 en el episodio 33…).

Resulta, para terminar, cuando menos irónico y hasta paradójico que el editor responsable de devolver a la luz esta ingenua y bellamente dibujada oda españolista sea un obcecado independentista catalán. Por fortuna, hay algo en él que está por encima de su militancia nacionalista: su amor absoluto (que no absolutista) por los tebeos.Como dice el ladino Corbeau en uno de los innumerables momentos en que tiene al héroe en sus manos, justo antes de (creer) ajusticiarlo: “He aquí tu fin, Sargento Furia. ¡Seguro que la Historia no hablará de ti…! ¡Jo, jo, jo!”.

La Historia de los Tebeos sí, gracias mayormente al dibujo del gran Escandell… ¡y gracias también, en esta ocasión, a la financiación de los franceses!

¡Chúpate ésa, Corbeau!

Prólogo de El Sargento Furia (Ediciones Glénat, 2011)



UNDERDOG: EL EXPÉNDEBOL

June 14th, 2011 Migoya

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Noiry es una pateaculos digna de la niña de Kick Ass. No me extrañaría que un día Frank Miller se enamorara de ella. Por eso se me ocurrió que otra pateaculos, la guionista Black Velvet, podía ayudarla a gestar el libreto de su Underdog. El resultado no es apto para todos los gustos… pero a mí me gusta. ¡Cómo no me va a gustar un Macho Manga realizado por dos chicas duras!

La base de la historia es una revisitación del subgénero de espíritus vengadores procedentes del Más Allá: en concreto, Underdog parece la versión Noiry de la película El Cuervo, la obra maestra de los 90 dirigida por Alex Proyas, que por cierto a su vez estaba basada también en un cómic original, mucho peor escrito y dibujado que Underdog.

En este caso, Noiry ha mezclado el sustrato existencialista de un pacto con la Muerte (saltándose por vía directa al Demonio) y la subsiguiente vendetta sobrenatural, propia de obras góticas y estilizadas, con las mucho más expeditivas convenciones del cine viril: por momentos, parece que estemos enmedio de una “action movie” a lo Soldado Universal (la última) o The Fast and the Furious (la primera), con un número creciente de tíos cachas y buenorros dándose de hostias, luego reconciliándose, luego dándose de hostias de nuevo y matándose por segunda o tercera vez (eso es lo que mola de los espíritus, claro). Todo ello en medio de un lenguaje agresivo a más no poder, que me ha hecho ruborizar en un par de ocasiones, sobre todo cuando los protagonistas insultan a algún personaje femenino (los guionistas masculinos no solemos atrevernos a llegar tan lejos en ese pantanoso terreno…). El propio Underdog podría formar parte fácilmente de los curtidos Expendables de Sylvester Stallone y, de hecho, el detonante de la trama es su etiquetado como elemento “prescindible” y consecuente eliminación dentro de la fuerza paramilitar donde el muchachote sirve.

Underdog es de esos mangas cuya lectura te hace disfrutar más de lo que deducirías a primera vista: la urdimbre argumental, sencilla pero con diálogos muy graciosos, muy “propios” del género, gana enteros cuando aparecen personificaciones de La Muerte y del mismísimo Dios (espléndidas intervenciones finales de ambos, por cierto, con un toque gay y Gaiman muy oportunos). Noiry dibuja aquí para narrar, y aunque a veces se la nota incómoda con los fondos interiores de casas contemporáneas y donde más se luce es con los personajes ataviados de época, hay que felicitarla por haber llevado a tan buen puerto su fantasía macarra. Es un primer paso interesante en una autora que aporta un enfoque casi inédito a la historieta autóctona: el hard-boiled con firma de mujer.

Estoy impaciente por leer su próximo proyecto.

PD. La estupenda web Ramen para Dos realizó esta interesante entrevista a Noiry con motivo del lanzamiento de Underdog.



LA COPLA DE IRENE

May 16th, 2011 Migoya

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Hay momentos en que la Belleza sublima todo lo demás, todo prejuicio y conocimiento, toda penuria y padecimiento, para zambullirnos en un momento extático, de suspensión del alma.

Esa facultad que detenta la Belleza está por encima de consideraciones morales o constricciones de índole terrenal.

Se puede hallar en la seguridad masculina, en la inconsciencia femenina de su propia hermosura, en paisajes inesperados y en melodías de cauce profundo y mágica resonancia… ya que el Arte intenta de continuo fijar en el tiempo momentos así.

La canción de Ariadna es un manga, o sea un cómic, que intenta fijar la Belleza en cada una de sus páginas.

No siempre lo consigue: es la primera obra completa y total de Irene Roga, y aún titubea en algunas decisiones artísticas que lastran el conjunto o, mejor dicho, puerilizan un discurso artístico expresado para perdurar.

Es lógico y nada censurable: la joven Irene Roga constituye uno de esos raros casos donde el artista rompe el molde del ruido de fondo generacional y hace gala de un talento que aún debe aprender a canalizar, como un Nuevo Mutante recién llegado a filas que todavía no domina del todo sus exóticos y demoledores poderes, que aún no acepta (por ponernos claremontianos) al cien por cien su propia personalidad “diferente”.

Los poderes de Irene son, en efecto, inmensos, asombrosos y diferentes, quizá aún por encima de su propia consciencia. Y, leyendo su primera manifestación artística de altos vuelos, me siento como ese viejo entrenador retirado que de repente descubre un inminente número uno del ring al que todavía no se le ha sabido pulir ni destilar todo su potencial campeón.

Creo que la extensión estándar de un manga perjudica a Irene. Son sus páginas para mirar, para quedarse embobado mirando, por lo que ciertamente la temática mitológica le va que ni al pelo… y el suyo es más un trabajo de orfebrería y equilibrio de composición que de impulso narrativo. Asimismo, hay dos tipos de entintado en el volumen: uno con trazo suelto y áspero; otro limpio y mesurado. Ni que decir tiene que este último es el que enmarca como es debido la sutil delicadeza del trazo de su dueña: las primeras y últimas páginas son fabulosas (así como la casi “splash page” de Ariadna recién devuelta a su condición humana tras un período floral, buscando con ojos de sublime belleza a su Órelan). Irene debería tentar siempre por ahí: para la trepidancia narrativa ya está el también magistral trazo de Kenny Ruiz. Lo de Irene es otra cosa, los suyos son otros senderos… las líneas cinéticas y los cambios de registro son peajes estilísticos, trucos de feria, que dan fecha de caducidad a un anhelo de ser eterno.

No nos equivoquemos: el talento de Irene trasciende el lenguaje del manga comercial y sus recursos en boga. Que George Lucas añada efectos digitales a su Star Wars es lógico, porque Lucas comprende en el fondo que lo suyo es más un fenómeno sociocultural que artístico; que Francis Ford Coppola lo hiciera a su Apocalypse Now sería un atentado contra sí mismo, la inconsciencia pura, el mayor crimen contra la Humanidad. Es como comparar un estupendo cantante de moda con un cantante cuya magia latente está por encima de las modas. Irene tiene todos los números para pertenecer a la segunda categoría.

En La canción de Ariadna coexisten páginas narrativamente briosas y mecánicamente solventes, reminiscentes de la que ya es sin duda mi novela gráfica favorita de todos los tiempos (procedente de unos tiempos, además y para mayor mérito, en los que ni siquiera existía el concepto de novela gráfica), con alguna secuencia de acción insatisfactoriamente planificada (el enfrentamiento entre Órelan y Esteno, por ejemplo, en contraste con el impecable sentido de síntesis con que se resuelve la batalla final en una sola página) y un dibujo menos interesante cuanto más simplificado y suelto…

A veces, un lenguaje puede ser tu mejor y peor aliado al mismo tiempo. Esto es lo que ocurre con el lenguaje manga respecto de Irene Roga: el arte (originalmente manga) de Irene no requiere de envoltorios ni vestiduras coyunturales, de esos “trucos” o resoluciones temporales que le restan credibilidad al talento de fondo; ni tampoco de esclavitudes industriales, de formato, extensión o combinación de elementos narrativos (propios o no del manga). Quizá el futuro de Irene esté en la ilustración; quizá en el álbum de 48 páginas; quizá me sorprenda y haga un “opus magna/manga” de mil páginas… Yo, personalmente, espero un cataclismo emocional, una conmoción espiritual a la altura de un Onegin.

En cualquier caso, debe desnudar aún más su talento para poder expresarlo con toda la profundidad de que es capaz: de manera sutil, reposada y serena.

Sólo es cuestión de paciencia y tiempo. No ha de tener miedo a tardar ni a ser diferente a todos…  y debe asumir que lo suyo, por más que su modestia le haga declarar lo contrario, no es un cómic “para pasar un rato divertido” (para eso, Lucas). Dentro de ese cómic hay páginas que mueven al rapto emocional a partir de la mera contemplación estética, también merced a su propia implicación (cien por cien genuina) en lo narrado. Hay que abrazar la ambición creativa y actuar en consecuencia.

Pues Irene Roga ha nacido para seguir su propio camino y marcar su propio discurso estilístico.

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¡ROMPEMOS LA BARRERA DE LAS MIL VISITAS DIARIAS!

January 31st, 2011 Migoya

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Así me quedé al saberlo… (Foto de R. Calvo)

Así es: ¡Comicsario ha traspasado la barrera de las mil visitas diarias!

We are the champiñones, my friends!

Gracias a todos los que, principalmente desde España, México, Perú, Marte… fans, amigos, enemigos, desconocidos, ex amantes, despitados… venís cada día a este humilde blog de cultura popular y pustular… que habla de cómic, cine, literatura o de lo guapa que se ha levantado hoy Britney… que nunca se ciñe a la actualidad ni al esnobismo… que intenta hacerlo siempre con un humor algo pendejo… ¡ay, qué difícil es definir Comicsario!

En cualquier caso, estoy trabajando solo, como cabalgan los valientes, para que cada día encontréis un contenido más novedoso y diferente a todo lo que ofrece la red. Gracias también a Glénat por hospedarme.

Muchas gracias a todos los que estáis ahí y… güelcom tu gel!

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Hmm… ¿Merecerá este CD pirata de electrocumbia figurar en la próxima reseña de Comicsario? Esto requiere una atenta escucha…