COSAS QUE SE APRENDEN LEYENDO FOTONOVELAS DE “Santo El Enmascarado de Plata”
March 13th, 2008 MigoyaPor ejemplo, cojamos al azar este particularmente terrorífico número: ¿qué podemos aprender leyéndolo atentamente?

En primer lugar, que la imagen de la portada o cubierta no tiene por qué guardar ninguna relación con el contenido del libreto. Pero más allá de esta nimiedad, hay enseñanzas de un altísimo valor humano profundo y jacarandoso.
Como hombre, uno puede aprender, por ejemplo, que nunca hay que tomar un no por respuesta, especialmente si ese no proviene de una mujer:

La repetición del término “loco” denota que en el fondo ella se siente complacida.
También se nos permite aprender que no hay nada que un poco de violencia no pueda arreglar, especialmente con los hombres:

Un limpio tajo nunca está de más.
Y como autor de cómics, ¿qué cosas aprenderé leyendo “Santo”? Bueno, uno se puede topar de sopetón con recursos fantásticos, de una sutileza insospechada, como la interacción narrador/personaje (que para mayor riqueza de una propuesta no meramente escapista, hace sospechar cierto desdoblamiento esquizoide en la personalidad del héroe):

Atraparlo o despedazarlo, ésa es la cuestión.
Pero, sobre todo, “Santo” te ayuda a mantener siempre un espíritu de una lucidez autocrítica apabullante, casi lacerante para con uno mismo:

Parece que está hablando de mi vida y de mi profesión: “Santo” apela a la existencia y al arte por igual. ¡Ahí radica la maestría de este cómic… digo, fotonovela!