CONAN C’EST MOI

September 23rd, 2009 Migoya

buscema.jpg 

“Ahora es un asunto que se ha difuminado bastante, pero durante años la crítica insistía en resaltar las bondades de Barry Windsor-Smith, ninguneando la aportación de (John) Buscema. El inglés representaba la calidad, era el artista íntegro que no podía permanecer mucho tiempo haciendo un trabajo de encargo, sin alma. A Buscema se le adjudicaba el papel de mercenario, el hombre de la empresa…”. Big John Buscema, de Florentino Flórez.

Hace casi dos décadas, con menos de 20 años, acudí por vez primera a un Salón del Cómic de Gijón en calidad de modesto reportero radiofónico y, durante una cena oficial con todos los invitados, recibí una bronca formidable por parte del Director de dicho evento, al ocurrírseme desvelar que el Conan de John Buscema me gustaba muchísimo más que el de Barry Smith. “¡Buscema es un mediocre artesano, un repetidor de posturas!”, recuerdo que me soltó con tono especialmente desdeñoso y sorprendentemente virulento, dejando al pobre artesano a la altura del betún.

Por eso me sorprende abrir ahora Big John Buscema y encontrarme que el mismo tipo que echaba pestes de Buscema, ahora firme el solemne prólogo de este libro-catálogo-homenaje, afirmando que “sus planchas rezuman Arte por cada uno de los poros del papel que utilizó para expresarse” y loando sus infinitos méritos, aunque muchos críticos “en su miopía o selección caprichosa, no hayan sabido reconocerlos”. Él sabe de lo que habla, desde luego.

Supongo que no hay ninguna convicción que unas sidrines con el bueno de “Johnny” y un Asturias Patria Querida desentonado a coro no puedan modificar.

Big John Buscema es el mejor regalo que me he traído de Palma de Mallorca. Editado con la ayuda del Ayuntamiento de Palma, el catálogo reúne reproducciones de todos los originales incluidos en la exposición homónima. Su autor, Florentino Flórez, parece que me conoce personalmente, a juzgar por lo visceralmente que me odia. ¡Guau, muchacho, así se construyen los mitos! No sé quién es este crítico, pero no puedo sino felicitarle por el estupendo librazo sobre Buscema que ha conseguido levantar.

Flórez esboza mediante anécdotas y opiniones la vida de Buscema, desde la trinchera de la defensa apasionada. Para cualquier fan del dibujante italoamericano, este libro es una maravilla. Yo no sé si se trate de un artesano o un artista y, la verdad, me importa muy poco, así como el hecho de si amaba u odiaba la historieta, pero Buscema dio con el diseño idóneo del personaje pulp que más me ha influido en mi vida, otro mercenario como él. Conan, en los cómics, es Buscema: la mirada torva, el músculo insomne. El Conan de Barry Smith era de ojos civilizados, o sea, una bárbara contradicción.

Cada vez que leo los maravillosos cuentos originales de Robert E. Howard, siguen asaltándome la mente -y el corazón- los fieros ojos y la melena corvina del cimerio buscemano.

Gracias, Florentino.



OLMOS CON ALMA

July 15th, 2009 Migoya

h2octopus.jpg 

Dos prejuicios tenía yo contra el H2Octopus de Diego Olmos:

1- A excepción de aquel estupendo tebeo de colores plácidos, Las Crónicas de Corum, nunca he sido capaz de leer un cómic entero de Mike Mignola, su principal influencia gráfica, aunque sí me pueda pasar mucho tiempo mirando alguna de sus viñetas (quizá una cosa trabe la otra). Ello, naturalmente, provoca miedo a la hora de abordar la lectura de autores crecidos bajo su influjo.

2- Cuando un autor al que conoces y aprecias te dice que su obra más personal se titula H2Octopus, uno reza para que no tenga que leerla pronto y dar su opinión.

Sin embargo, ni uno ni otro prejuicio se sostienen al sumergirnos en el título en cuestión. En un país que, como en la década de los 60, historietísticamente vuelve a ser mano de obra entusiasta para los mercados desarrollados -qué se le va a hacer, tenemos alma de esclavos felices: como ideológicamente despreciamos la industria, nos dedicamos a trabajar para la de los demás…-, H2Octopus será considerado en el futuro como uno de esos títulos que consiguieron tener identidad propia, salirse a fuerza de voluntad de la convencionalidad impuesta por los mercados francés y estadounidense (yanquis y gabachos que, por suerte, no son como los japos, o nos íbamos a morir de hambre…). Si consigue completar su ambicioso arco -y todo indica que así será-, H2Octopus puede llegar a ser la obra “adulta” de Olmos, el Historias de la Taberna Galáctica de un autor español de hoy, lanzado al estrellato por su peor trabajo.

La lectura de H2Octopus resulta sorprendente y estimulante. Es de los pocos cómics-pastiche, resultado de mil y una influencias -más literarias que historietísticas-, que funciona como lectura y como obra de entretenimiento y exploración. Da la sensación de que Diego Olmos sea de los pocos artistas de nuestra generación con una formación cultural que abarca más allá de Lost y Lee (Jim)… Olmos ha leído de verdad. Pero no solamente a Carroll, Poe, Lovecraft, Verne, Stoker y otros nombres hoy considerados de noble estirpe; también a Gaston Leroux, a Rider Haggard, a Ian Fleming, quizás a Boileau-Narcejac y S.S. Van Dine y José Mallorquí, así como a otros maestros, aún por institucionalizar, de la literatura popular. Y eso se agradece.

La atmósfera y los recovecos inesperados de las tramas detectivescas propuestas son las mejores bazas de H2Octopus. Me parece un lujo poder decir esto de un autor reconocido antes que nada por su impronta gráfica. Su héroe, además, es un gañán con moral propia de otro tiempo, más decimonónico y folletinesco (y de otro universo, como al que en realidad pertenece). El lector se verá absorbido por un cosmos imposible con sus propias leyes surrealistas y, pese a la arbitrariedad intrínseca de tales mundos subconscientes, no podrá por menos que dejarse arrastrar por el torrente de claves, fascinado y manipulado con y a placer. El tono, ritmo y desarrollo narrativos son excelentes, plagados de trazas referenciales y merenderos para el ojo: la lectura engancha por pulsión freudiana y constituye una experiencia de autorreconocimiento y fascinación voyeur para cualquier iniciado en la cultura popular que pase del cinturón blanco. En mi opinión, H2Octopus será un estupendo reto para todos aquellos a quienes no les guste el dibujo de Diego Olmos, pero sí les guste La liga de los caballeros extraordinarios.

Ahora que la editorial Planeta ha descubierto la gallina de los huevos de oro con Batman: Barcelona y Diego Olmos es un autor hot, gracias al penúltimo Síndrome de Bienvenido Mr. Marvel (¿o era DC?) propiciado por toda Barcelona, medios de comunicación y Ayuntamiento incluidos, H2Octopus tiene prácticamente garantizados su relanzamiento y continuación con la atención merecida.

Sinceramente, me alegro por el culo de Diego Olmos y por su obra.



WHO WILL WATCH WATCHMEN?

January 14th, 2009 Migoya

watchmen-art.jpg

Unos amigos me han invitado hoy a una previú cinematográfica en un cine de Lima, donde se han proyectado varias secuencias de Watchmen, la película, comentadas -vía grabación, naturalmente- por su director, Zack Snyder: los diez primeros minutos más los créditos, y un par de escenas adicionales. No tenía intención de asistir, ni tampoco de ver la película cuando se estrene (como tampoco vi en su momento V de vendetta, basada en la que es probablemente la obra más sobrevalorada de la historia del cómic), pero como carezco de personalidad, sucumbí al morbo tipo “fui el primer freak español que vio secuencias enteras de Watchmen“.

Pues bien. Si dicen que Frank Miller traicionó el espíritu de Eisner con su Spirit (pero a mí me gusta más Miller que Eisner, así que tampoco me preocupa), esperad a ver esto, amiguitos. Me jode darle la razón a Alan Moore, porque es un señor por el que nunca he sentido excesiva simpatía, que sí admiración: pero esta vez hace bien en alejarse del desaguisado.

No he entendido jamás la expectación que levanta esta película entre los blogueros españoles -y parece que entre los de todo el mundo-: no lo puedo atribuir más que al típico complejo de inferioridad de una cultura mucho más colonizada aún de lo que se cree (por la perversa razón de que nuestros anticolonialistas, la élite cultural, se aferra a la ultimísima novedad del imperio para parecer más guay). Watchmen es una estupenda miniserie de comic-books (que no “novela gráfica”, como farfulla el alborotado Snider), pero cualquier persona que la haya leído o, al menos, cualquier persona A LA QUE LE GUSTE, sabe que no tiene sentido adaptarla a la gran pantalla. Si alguien quiere realizar una versión cinematográfica fiel, la única manera es rodar una miniserie de la BBC, a ser posible en vídeo, a lo Yo, Claudio.

El visionado de las secuencias selectas de Watchmen confirmó lo que me temía: un acercamiento espectacularista y épico a ese material no solamente está fuera de lugar por su enfoque estandarizado -porque en una adaptación realmente personal, NADA está fuera de lugar, en última instancia-, sino que, por desgracia, carece de absoluto interés.

Es una irónica pena que Zack Snyder, después de debutar con una película de género tan poderosa como El amanecer de los muertos, haya descubierto el mundo de los cómics. La testosterona le sienta bien (300), pero el sentido de la relatividad y el decadentismo británicos -qué coño, la creación cerebral-, sinceramente, no le pegan ni con cola. El bueno de Zack debería estar preparando el regreso al cine de Conan el Bárbaro o incluso de Mad Max. Ése es su terreno y, personalmente, me encanta que lo sea.

Lo gracioso es que ni como película de acción parece que Watchmen vaya a resultar gran cosa: ver cinco minutos explicitados de El Comediante hostiándose a lo Jason Bourne con su asesino, consabidas patadas congeladas en el aire y brazos obturando golpes incluidos, hace sospechar que ni como subgénero a lo peli de Jet Li tenga demasiado que ofrecer.

Lo triste, claro, es que parece una peli de Jet Li. Eh, si no fuera Watchmen, por mí genial.

Snyder, como buen yanqui, le quita la barriga a Night Owl (lo alucina apolíneo) o sincroniza la explosión de un cuerpo en pedazos con el momento álgido de una canción de Radiohead. Dios mío… estamos ante un caso claro de paleto gringo creyéndose que está creando su opus magna. Que el Dr. Manhattan nos pille confesados.

Lo mejor, por cierto: la polla del Dr. Manhattan.

Es linda.

Por lo demás, un alivio: otra película que me ahorro ver.

PD. La sesión se completó con secuencias enteras del también inminente Star Trek de J.J. Abrams. Pinta mucho mejor.

watchmen_smiley.gif



GARTH ENNIS NO ES ALAN BALL (AFORTUNADAMENTE)

December 23rd, 2008 Migoya

Me lo pasé muy bien escribiendo este artículo sobre el tomo recopilatorio de la miniserie 303, escrita por Garth Ennis.

Un fiera, el tío.

303-ennis.jpg



MI CORAZONCITO MARVEL

December 4th, 2008 Migoya

A mí lo del Barça-Madrid no me afectaba de crío. La única rivalidad visceral que yo sentí hasta los 14 años (hasta Ronin) fue la de Marvel-DC. Claro que todos mis rivales estaban en mi imaginación, en mi entorno nadie leía cómics salvo mi hermano y yo. Y él también prefería los de Marvel.

Es un amor platónico al que no pienso renunciar. Es como elegir entre 2001 Una odisea del espacio y El planeta de los simios. Las obras maestras estarán en DC, pero el alma está en Marvel.

Estos días me metí en una librería a explorar los nuevos horizontes de la Marvel Comics. Me llevé esto:

capitan-america.jpg

-CAPITÁN AMÉRICA, EL ELEGIDO, de David Morrell y Mitch Breitweiser: avisado ya por su propia web de que el creador literario de Rambo se encargaría de escribir una miniserie sobre el líder nacionalista, me sorprendió que la edición española no publicitara en portada quién era su guionista y la fama que le precedía. Tras la lectura de El elegido, la decepción, no por previsible, ha sido menos demoledora: David Morrell, al igual que otros grandes artistas anarcofascistas como el cineasta John Milius o el escritor Jim Harrison, sufre de arteriosclerosis prematura: del hiperrealismo han pasado al hiperridículo sin mediar tintas. Su obsesión con la guerra y la necesidad de enemigos como leitmotif humano podría ser razonable (para mí es condición sine qua non), si no la intentaran enmascarar de lucha por la justicia o mal necesario: o peor, de oda humanista. Atrás queda la aspereza sociópata de Primera sangre o aquel brutal post-western en tiempos de la Revolución mexicana de La última diana. El sentimentalismo barato y la mentira disfrazada de emoción convierten este tebeo mal narrado en un modelo perfecto de agarrotamiento obsceno: es la otra cara del sentimentalismo progre. ¡David, reconoce que te va darle al gatillo, que no pasa nada! En eso, Stallone ha sido mucho más consecuente con el personaje/emblema psycho de Morrell.

doctor-extrano1.jpg

 -DOCTOR EXTRAÑO: EL JURAMENTO, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín. Pese a que la edición española no acredita a sus autores en portada (sí en el lomo), reconocí enseguida el inimitable color de Javier Rodríguez, así que él me ha prestado un ejemplar. La lectura de esta miniserie me deja un sabor agridulce: por un lado, el dibujo retro encaja a la perfección con un guión ¡que también parece retro! Sin embargo, no hay por parte de Vaughan (del que hasta el momento sólo estoy disfrutando -a medias- sus lúcidas y lúdicas ocurrencias en Ex Machina, con diferencia lo mejor suyo que he leído) un deseo de recrear una atmósfera y unas convenciones añejas. No es Tarantino ni Alan Moore. No hay reinterpretación estimulante. El gusto que dejan sus páginas es ligeramente rancio y, por si fuera poco, nos da demasiadas veces gato por liebre a la hora de desentrañar embolados: una cosa es no tener noción retórica alguna de magia, sortilegios o misticismos folclóricos, otra resolver cada situación sobrenatural mediante recursos tomados de la realidad corriente y moliente, confiado en que el lector se sentirá suficientemente retribuido con el contraste y supuesta originalidad de esa yuxtaposición; una cosa es que para abrir una puerta mágica, el personaje en acción se sirva de una horquilla (sin especificar cómo coño desactiva su cierre, o sea: encomendándose el escriba a la convención de la ficción popular según la cual toda horquilla abre cerraduras), ¡otra que el mismo escriba solucione el duelo entre héroe y villano renunciando al combate esotérico y confiando en que el mero festival de hostias maree la perdiz lo suficiente! Uy uy uy, los tics de los listillos de la literatura estadounidense han llegado al guión de cómic. Lo mejor, eso sí: las muy ingeniosas maneras de Vaughan de justificar argumentalmente el resumen introductorio de cada capítulo. Nice touch...

puno-de-hierro1.jpg

-EL INMORTAL PUÑO DE HIERRO, de Ed Brubaker, Matt Fraction y David Aja. Hacía tiempo que no me gastaba tan a gusto los euros en un tebeo. Brubaker y Fraction, al contrario que muchos guionistas plastas, no abusan de la narración paralela en los cartuchos de texto: no requieren de grandes parrafadas hipnóticas para forzar el tono épico, recurso que por desgracia abunda en demasía últimamente. Esta colección regular compilada en tomos (en España ya han aparecido dos) resulta más ambiciosa de lo que parece, pero menos de lo que la imprudencia creativa podría haber aconsejado: la saga de un héroe místico cuyas virtudes son heredadas sucesivamente (a la manera de El Hombre Enmascarado) y que, por tanto, cuenta con diferentes identidades encarnadas, justifica a su vez la encarnación visual a través de variados dibujantes. La idea no es brillante, pero sí efectiva, y funciona muy bien. El primer Anual, incluido en el Tomo 2, es una pequeña obra maestra, con guest starring geniales de Howard Chaykin (dios mío, qué mal se le dan las artes marciales: sus personajes no están hecho para ejecutar cabriolas en el aire) y el pulpero Dan Brereton (su introducción a los Señores del Rayo de Nepal arranca lágrimas de reconocimiento). Precisamente es en ese tono pulp donde los artífices de la serie salen más airosos: el toque Rohmer (Sax) está siempre presente y los autores saben cómo sazonar el conjunto con una pizca de oportuno humor, estableciendo esa distancia irónica pero honesta que debe marcar la diferencia entre una obra de la época que se homenajea y una ejecutada a posteriori, cuando la coyuntura social y mental no permite, no tolera una creación espontánea con sus mismos, exactos estilemas.

puno-de-hierro4.jpg

Mención aparte merece el dibujante español David Aja, de quien nunca había oído hablar. Cercano a la escuela de David Acuña, su puesta en escena y trazo revelan una madurez y una convicción épica que en ocasiones llevan al lector al entusiasmo: aquí no hay esteticismos adolescentes ni exquisiteces de niñato urbano. Aja sabe lo que se trae entre manos y nos entrega un cómic maduro de oscura atmósfera y acción contundente. Y, a juzgar por el extracto del conciso guión que se incluye en el primer tomo, su aportación a la puesta en escena es fundamental.

puno-de-hierro3.jpg

 Gracias a sus autores por hacerme disfrutar de nuevo leyendo un cómic de superhéroes.



EL CÓMIC COMERCIAL ESPAÑOL NO ES COMERCIAL… EN ESPAÑA

September 18th, 2008 Migoya

Me ha dado miedo escribir este artículo.

Pero juraría que no soy el único autor que piensa así.



PELÍCULAS QUE HE SOÑADO (1): “THE FLASH”, DE OLIVER STONE

April 25th, 2008 Migoya

flash.jpg

oliver-stone.jpg 

La acabo de soñar esta noche, así que tengo los “recuerdos” muy nítidos. En el sueño, varios amigos estamos reunidos viéndola.

En realidad es un trailer/avance de la película, basada en el veloz héroe de la DC. En éste: http://img85.imageshack.us/img85/2126/flscv01k7dy.jpg

Se supone que la peli se va a estrenar en unos meses.

Los primeros cuatro o cinco minutos son desconcertantes y transcurren en una misma casa. En un color muy sixties, entre  verdoso y marronáceo, con el celuloide peinado a rayas como el de Grindhouse, vemos a William H. Macy presentándose en la vivienda e iniciando una conversación con los dueños: va vestido de camisa blanca y corbata, como siempre. Hace del FBI, parece, y busca a alguien. La conversación dura varios minutos, el plano no se mueve. Nos aburrimos: ¿esto es una peli de superhéroes? A una respuesta del propietario de la casa, Stone voltea la cámara y vemos que William H. Macy ya no está. Voltea un poco más y ya estamos en un rincón del desván, con el tipo registrándolo como un poseso.

Los colegas nos damos codazos y asentimos, ante la primera muestra de virtuosismo formal del director, felicitándonos con la misma vehemencia física que los asamblearios primates de “El planeta de los simios“.

De alguna forma, William H. Macy ha llegado al jardín de la casa, y da instrucciones a otros trajeados, sus subalternos. Él hiende el césped blando en varios puntos con una especie de termómetro que llevaba en el bolsillo de la camisa. Tras varias intentonas, llega al pie de nuestro punto de vista, y cuando inserta el termómetro en el suelo, podemos oír claramente un pulso que se va acelerando. William H. Macy sonríe triunfador. ¡Lo ha localizado! Entendemos que se aproxima el momento de la acción.

Efectivamente. De golpe, una franja del suelo (que ahora es arenoso, como si el terreno de la casa estuviera anejo al desierto) se eleva y traslada unos veinte metros, hasta detenerse. Algo se yergue en ese punto, dando vueltas sobre sí mismo, soltando polvo. Se trata de Flash. Sentimos una punzada de decepción: parece el mismo Flash de la serie de TV de los 90. Éste: http://www.brianrobinson.org/images/flashTV.jpg

Podían habérselo currado un poco, comentamos.

Flash, más que un hombre súper veloz, semeja el Hombre Topo, porque a partir de este momento se dedica a meterse por medio de las colinas, atravesándolas como un taladro.  Ahora huye de William H. Macy: se zambulle contra la pared de un cerro, y vemos cómo atraviesa el granito limpiamente, dejando un boquete circular. Guau, exclamamos, eso no ha estado mal. Luego vemos cómo se desplaza por dentro de una montaña, como si le hubieran practicado a ésta un corte transversal. Nos parece convincente.

Queremos que Flash escape de William H. Macy, que siempre me ha caído gordo. Flash sale otra vez a la luz y, como para confirmarnos que sí, que es Flash, se pega una carrera acelerada: el efecto se basa en la cámara rápida, en veinte años parece que no han inventado nada nuevo, pensamos.

Luego, la acción cambia de escenario: se nos presenta a un segundo villano. Es una especie de guerrero con el pelo oxigenado a lo Dolph Lungren. Va vestido con pantalones y camiseta, como Doc Samson, sólo que por calzado lleva unos zapatos rojo pasión de tacón alto, un doce diría yo. En el momento en que nos lo encontramos, es escoltado (o él lidera, Stone no lo acaba de dejar claro) una patrulla de soldados que se parten el culo de sus andares y sus tacones. Él vuelve la jeta mosca, y sabemos por su expresión que los soldados van a pagar cara su burla.

Ahí se acaba el trailer/avance de “The Flash“. Para ser de Oliver Stone, nos esperábamos un poco más.



COSAS QUE SE APRENDEN LEYENDO FOTONOVELAS DE “Santo El Enmascarado de Plata”

March 13th, 2008 Migoya

Por ejemplo, cojamos al azar este particularmente terrorífico número: ¿qué podemos aprender leyéndolo atentamente?

santo_0001.jpg

En primer lugar, que la imagen de la portada o cubierta no tiene por qué guardar ninguna relación con el contenido del libreto. Pero más allá de esta nimiedad, hay enseñanzas de un altísimo valor humano profundo y jacarandoso.

Como hombre, uno puede aprender, por ejemplo, que nunca hay que tomar un no por respuesta, especialmente si ese no proviene de una mujer:

santo3.jpg

 

La repetición del término “loco” denota que en el fondo ella se siente complacida.

También se nos permite aprender que no hay nada que un poco de violencia no pueda arreglar, especialmente con los hombres:

santo4.jpg

 

Un limpio tajo nunca está de más. 

Y como autor de cómics, ¿qué cosas aprenderé leyendo “Santo”? Bueno, uno se puede topar de sopetón con recursos fantásticos, de una sutileza insospechada, como la interacción narrador/personaje (que para mayor riqueza de una propuesta no meramente escapista, hace sospechar cierto desdoblamiento esquizoide en la personalidad del héroe):

santo2.jpg

 

Atraparlo o despedazarlo, ésa es la cuestión. 

Pero, sobre todo, “Santo” te ayuda a mantener siempre un espíritu de una lucidez autocrítica apabullante, casi lacerante para con uno mismo:

santos1.jpg

Parece que está hablando de mi vida y de mi profesión: “Santo” apela a la existencia y al arte por igual. ¡Ahí radica la maestría de este cómic… digo, fotonovela!



OJO: EN EL MUNDO DEL CÓMIC YA HAY CLASES

February 20th, 2008 Migoya

Diálogo extraído de la película “Sangre y chocolate” (2006), de Katja von Garnier, una agradable fábula femenina sobre el romance entre un autor de cómics y una mujer loba (donde los lobos están bastante mejor dirigidos que los humanos, por cierto). En una iglesia, la protagonista devuelve unos bocetos caídos al chico que acaba de conocer:

bc1.jpg

 “Vivian: -¿Así que tu comic-book…

Aiden (visiblemente ofendido): -Novela gráfica, pero bueno…

Vivian (indiferente): -…no trata sobre monstruos?”.

bc2.jpg