FOFOADICTO

Como tengo un retardo de varios días (el médico me dijo que no era grave… al menos no tanto para mí como para los demás), no he leído hasta hoy la impresionante entrada que a fecha de 4 de febrero ha escrito Alejo Valdearena en su GLOB! presentando a ese personaje imposible llamado Fofo. Lean y disfruten: http://www.edicionesglenat.es/glob/?p=74
Admiro a Alejo de lejos: quiero decir, desde hace mucho tiempo, desde que empezó a publicar sus guiones para la serie PEATONES en El Víbora. Descubrí entonces a un guionista y escritor de fuste, de los de recia estirpe, y desde ese día he sido muy fan de todo lo que ha guionizado (ay, demasiado poco) y escrito (nunca suficiente). Como redactor, enmascarado o no, también ha demostrado una brillantez genuina, y creo que ese “panfleto de Fofo” lo demuestra con creces.
Pero lo que me ha sorprendido más, en mi ingenuidad generacional, han sido los comentarios recogidos en su blog -y en otros foros ajenos- a raíz del contenido del texto: cuando creía que los lectores le iban a felicitar por la agudeza con la que se ríe del mundo editorial del manga (y que a un profano de años como yo le va que ni pintada para hacerse una idea del percal), van y no sólo se toman el ingenioso artefacto por el lado opuesto (como una crítica ¡al frikismo de los lectores de manga!), sino que además muchos de ellos se lo creen a pie juntillas.
Me imagino que confundo un integrismo pro-manga mal entendido con chavalines de muy tierna edad que llevan su ardor belicoso demasiado lejos, no en términos de crítica (ninguna crítica es poca ni, desde el momento en que debe existir el derecho a hacerla, descartable), sino de confusión de realidades: Fofo ha nacido para parodiar, ES la parodia perfecta. Pero no de una chiquillería admirable en su entusiasmo natural por un fenómeno cultural concreto, entusiasmo que ha cambiado el panorama editorial del cómic en todo el mundo (¡y siempre para bien!), sino del propio redactor editorial y de la propia editorial, y (vale, sí, aún mejor) de un tipo de mercado en el que más o menos nos movemos todos o nos hemos movido desde nuestra adolescencia: la de la militancia aguerrida por las cosas que nos gustan. Leer los comentarios del Glob! me ha hecho recordar vívidamente los comentarios que dejábamos los adolescentes ofendidos que leíamos superhéroes hace veinte años cuando alguien escribía que “Alpha Flight” eran una mierda, o los que enviaban los fans del underground llamando vendido a Peter Bagge cuando empezó a publicar “Odio” a todo color, los que hacen los fans de “La guerra de las galaxias” (perdón, creo que ya nadie llama a la saga así) cuando uno se ríe sobre la “profundidad” del universo de Lucas o, en definitiva, me recuerda la reacción airada de cualquier persona que está muy metida en un fenómeno no común al resto de la humanidad. Todos estos fenómenos, en suma, que han engendrado el concepto “freak”, a fin de cuentas. Aunque está por ver si otros fenómenos masivos como el fútbol no son mil veces más friquis.
Lo que tampoco acabo de decidir es si volver a encontrarme con esa fanática realidad me contenta o me deprime.
Eso sí, estoy seguro de que Fofo está de lo más eufofórico.
Y me alegro por Alejo.
February 7th, 2008 at 6:59 pm
Eso por un lado, y por otro que en diversos lugares donde algunos hemos posteado o “defendido” alguna postura similar, hemos acabado o semi-apedreados, o llamados lameculos u ocasionado discusiones por listas de correo de casi 100 mensajes, impresionante lo falto de humor que está el sector del cómic en España.
February 8th, 2008 at 8:38 am
Si te consuela, no es sólo el cómic. Las meriendas de negros (eh… aquí debería de buscar quizá una expresión menos ¿tradicional?) son habituales en casi todos los microambientes, desde el sector literario a la sucursal de La Caixa de turno.
February 8th, 2008 at 9:32 am
No, no me consuela, jeje, por desgracia soy de los que considera que el mundo debiera reirse más.
February 9th, 2008 at 4:38 am
Julio, eso te honra.
Pero… si el mundo se riera más… ¿qué pasaría con las guerras? ¿¡Cómo se iba a matar la gente entonces!?
PD. Leo en tu blog tu entrada sobre el libro que Miguel de Unamuno elogió extrañamente. Curioso. Unamuno debía de ser un mal mecenas o un mecenas por interés: hace poco leí una antología sobre el escritor gótico peruano Clemente Palma (sus “Cuentos malévolos” son especialmente apreciables), que prologó el bilbaíno. Pues bien: Unamuno no sólo se tira medio prólogo echándole en cara a Palma su paganismo y diciéndole que es un mal cristiano, la otra mitad se la pasa hablando de él mismo y de cómo explicó mejor ciertas posturas religiosas en sus propios ensayos. El prólogo es deleznable.
Eso sí, me alivió ver que no soy el único prologuista plasta que habla de sí mismo a la mínima de cambio.
February 11th, 2008 at 2:10 pm
A mi me encantó ese primer post de “Fofo”. Me pareció inspirado, divertido y una buena forma de conseguir que nos riamos de nosotros mismos (que es muy sano, por cierto).
El problema radica en el hecho de que el post aparece en el blog de ediciones Glenat, por lo tanto algunos cuestionan la independencia de Alejo pensando que todo es un malévolo plan de la editorial para ridiculizar a sus lectores. Entiendo la reacción… pero desde luego no la comparto.
FOXXXXXXXXXXX
February 11th, 2008 at 2:50 pm
Apostaría a que para los integrantes de Glénat el nacimiento de Fofo constituyó igual o mayor sorpresa que para el resto de la humanidad.
También conozco editoriales donde jamás hubieran permitido la creación o publicación de un texto de estas características, por miedo a considerarlo humillante para la propia editorial.
De modo que… ¡por amor de Tezuka, chicos, un poco de sentido del humor!
February 13th, 2008 at 11:30 pm
Si??? para parodiar??? se me ocurren unas parodias de Glenat buenisimas pero claro, si las pusiera en un blog ahi si me echarian piedras xD
February 14th, 2008 at 1:13 am
“Milinagi”: a mí me han echado piedras toda la vida, desde el primer día que salió al mercado un texto firmado por mí, hace más de quince años. Pero una vez te decides a expresarte en público, tienes que ser consciente de que ahí fuera, en todos los rincones pero especialmente en nuestro país, hay más hijos de perra acuclillados esperando saltarte encima para hincarte el diente que vampiros en “Soy Leyenda”. Ahí ya tienes que decidir si lo que quieres es hacer oír tu voz o no, o si lo que tienes que decir es suficientemente importante o no. Y, claro, también si eres lo suficientemente valiente para decirlo a pecho descubierto, firmando con tu nombre verdadero. Si tienes que parodiar a Glénat, hazlo. Y lo que digan o protesten en Glénat no es problema tuyo.
Pero basta ya de llorar.