“SOLO PARA ADULTOS IDIOTAS”

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La perversión al servicio de la lucha contra la perversión. Es una campaña peruana. ¿En España la hubieran permitido? En Estados Unidos lo dudo. Una solución más obscena que muchas imágenes que se quieren prohibir. Aparte del cipotón, atención a la identificación freudiana entre el “mostacho” púbico y el bigote de su propietario. ¡QUÉ HORROR!

 

Hace tiempo que no entiendo nada de lo que atañe a la sociedad adulta y a su reflejo en los medios de comunicación.

No entiendo las situaciones de alarma coyunturales que se organizan desde la prensa y los servicios de información, como campañas fríamente elaboradas con un inicio y un final predeterminados, para mantener a las poblaciones asustadas y con temas de conversación. Parece que al colectivo humano nos encanta que nos hagan “¡Uuuuh!” día sí y día también: consumimos más gracias a ello.

Últimamente empiezo a estar harto de la obsesión de mi entorno por la pederastia. Los medios actúan como si nunca hubiera existido, como si se hubiera inventado con Internet. Y mezclan las churras con las merinas con tal de poner el grito en el cielo: para ellos, un niño de 7 años es lo mismo que uno de 14. Dios mío, si vieran las mujeres (porque son mujeres) de 12 años que pululan por las ciudades de la selva amazónica, a más de un occidental se le quitaba el prejuicio… y, desde luego, el hipo.

Los niños y niñas son hermosos, eso resulta indudable. Que haya individuos con perturbaciones sexuales es algo que no debería sorprender, porque siempre han existido y, que yo sepa, la Ley persigue desde hace tiempo los delitos de abuso sexual. Que la belleza de un o una púber impacte fuertemente en nuestros sentidos es humano y no creo que se tenga que ocultar. ¡La apreciación de la belleza no es un hecho vergonzoso! Y, desde luego, no es indicativo de ninguna intención de abuso.

En un episodio de la serie estadounidense The Unit se incluye una escena modélica por lo bien trabado que está el elemento de entretenimiento pulp con el comentario social al paso: El agente Brown llega a un parque infantil donde debe recolectar un paquetito que le han dejado oculto, pero que ha de desenterrar a solas (LO PULP); en el parque únicamente se encuentra sentada una joven madre, observando jugar a su hijita. Brown se sienta a su lado, carraspea y comenta a guisa de saludo: “Qué niña más bonita”. La madre le dirige una agradecida sonrisa de cortesía. Brown reitera, esta vez con tono suspirante y ojos vidriosos: “Qué niña más bonita…”. La madre, apurada, recoge a su retoño y se va corriendo, espantada (LO SOCIAL). Brown puede obtener su paquete sin la presencia ya de ningún testigo engorroso (RETORNO A LO PULP). Esta escena define a la perfección nuestra estupidez perenne aplicada a una obsesión histérica transitoria.

Hace poco me llamaron del diario Público para consultarme sobre una ley idiota que quieren aprobar en Gran Bretaña para prohibir cualquier imagen (ya sea fotografía… ¡o cómic!) “de una actividad sexual con niños”. Más allá de la estupidez de la propuesta (hecha la ley, hecha la trampa: tendremos que hacer declarar dentro de nuestros cómics o películas a los personajes infantiles -porque son personajes- que tienen 18 años y santas pascuas; mientras, gracias a esas medidas represivas, los paidófilos encontrarán modelos de placer aún más retorcidos, incomprensibles y, por tanto, monstruosos) y de que yo declare en la noticia que cierta descripción visual “es censurable” (cosa que dudo haber dicho, porque yo no encuentro absolutamente nada que sea censurable en una expresión artística), me fascina hasta qué punto la mente de los censores resulta siempre más perversa que la de los posibles censurados. Los censores siempre ven cosas que yo sería incapaz de ver por más que apelara a todos mis demonios internos. ¡Aún va a resultar que no estoy tan enfermo como ellos!

Pero si algo me jode es la necesidad de justificación moral que los medios ejercen sobre el ciudadano y, cómo no, sobre el artista. Estos días estoy repasando la serie de Kung Fu Kiyo que escribí para Man a principios de esta década y que Glénat lanzará en edición integral en el mes de mayo. En nuestro cómic, protagonizado por adolescentes karatecas, abundan quinceañeros y quinceañeras en pelotas, básicamente porque cuando yo tenía quince años era lo que me hubiera gustado ver; escenas explícitamente gráficas de maltrato y tortura a mujeres -y a hombres, ojo, pero eso no es importante, nuestra sociedad no lo sanciona… aún-; incluso alguna que otra ablación en sombras chinescas… Leído poco más de un lustro después, la circunstancia social ha convertido nuestro KFK (un cómic de chavales para chavales) en material considerado para mayores de 18 años. Glénat ha decidido colocarle en portada la etiqueta “Sólo para adultos”, por miedo a que salte indignado algún adulto… idiota. Paradójicamente, la edición original nunca consignó tal etiqueta… y mira que su editorial era de lo más asustadiza en ese terreno. Hace cinco años eran otros tiempos.

El otro día, Javier Rodríguez y yo impartimos una clase de cómic en el CCCB de Barcelona (desconozco lo que significan las siglas) a un público infantil y me apabullé ante la inteligencia instintiva de los niños. Cuando algo les gusta, lo dicen. No ocultan lo que piensan ni lo que les apetece. No camuflan sus deseos en base a prejuicios impuestos o a temores hacia esos prejuicios de su entorno.

Ayer, trasladándome en bus con Joan Marín, nos conmocionó profundamente la belleza de una niña. No debía de tener más de once años. Se sentó junto a su madre frente a nosotros y mis ojos no podían apartarse de su carita. Yo que no me ruborizo con nada, ¡ella me ruborizó! No era guapa: era absoluta y rematadamente hermosa. Sus rasgos ofrecían una definición de prodigio, los ojos risueños, la naricita de respingón perfecto, la boca floreciente y la piel deslumbrante. No era sólo hermosa: su belleza redimía. Me sentí mejor persona ante tal esplendor casual. Mi propio azoro me desarmó. Me congracié con el ser humano. Me dieron ganas de iniciar un culto.

Obviamente, tanto a Joan como a mí nos daba vergüenza mirarla abiertamente, por el “miedo a lo que pensarán los adultos…”. Pero a ella no le daba vergüenza mirarme y tenía ganas de hablar. Me indicó la calle donde debíamos bajar y se despidió muy pura y alegre porque nos habíamos comunicado con naturalidad.

Ahí, en la belleza inmaculada y enmudecedora de esa niña, está la única razón, la única que hace falta para justificar mi oficio.

13 Responses to ““SOLO PARA ADULTOS IDIOTAS””

  1. Tiempos modernos de falsa/doble moral gigante. Tiempos mediocres… que voy a decir que no sepamos…

    Solo decir que me ha llegado este artículo.

  2. Gracias por tu comentario.

    Hmm… Por razones obvias me es imposible afirmarlo, S.M., pero juraría que todos los tiempos son iguales, aunque cambien los síntomas. Todas las generaciones maduras se quejan de la que sigue como si fuera peor, pero en realidad, ÉSA es una característica del ser humano: lamentarse del momento que vive y de que nunca se ha vivido tan mal -y de que no mejorará, sino todo lo contrario-, cuando en realidad la doble moral siempre ha existido… y en el fondo vamos a mejor, porque al menos ahora podemos expresar nuestras opiniones y llamar imbéciles a nuestros gobernantes y censores.

    Todos los tiempos adultos son mediocres, a no ser que te conviertas en un vivalavirgen o un psicópata y estés dispuesto a morir a los 30.

    La hipocresía siempre ha existido. Los listos que van de tolerantes y te arrean por la espalda, también. La sociedad humana siempre ha llevado ese bagaje cotidiano consigo.

    La Inquisición Española sólo se ve como una organización nefasta y malvada hoy día. En su momento, eran los buenos de la película. Lo hacían todo por tu bien. Como los buenos de ahora.

    Los mismos que nos degollarán en cuanto nos demos la vuelta.

    Por cierto, y al hilo del canto a la eterna adolescencia que en el fondo subyace en este ¿discurso?… He tenido que llegar prácticamente a los 40 para darme cuenta de por qué me odiaba tanta gente de mi entorno profesional (el periodismo, el cómic, la literatura): a muchos les jode que alguien sea feliz, que pase por la vida desentendido y no tenga que presentar cuentas ni rendir pleitesía ante nadie.

    Les jode que alguien se ría de las pequeñas miserias ante las que muchos se han postrado diariamente… ¡toda su vida!

    Ahora reconozco esas miradas de frustración rencorosa enseguida, pero antes no las entendía.

    Me pregunto cómo se puede vivir así.

  3. que perviertan lo pervertido, que censuren lo censurable… pero cobrando, claro. no se si me explico, pero bueno.
    1 saludazo Hernán, me ha alegrado encontrar tu blog. mágnifico el Todas Putas y todo tu trabajo

    NOS SUS VEMO!

  4. Gracias a ti por estar ahí, Davat.

  5. Tienes toda la razon del mundo. Hoy en dia es directamente inconcebible hablar de la profunda belleza de niños y adolescentes sin que te tachen automaticamente de pedofilo. Cuando LA BELLEZA HUMANA en su estado mas puro pertenece precisamente a estos. Peliculas como Pretty Baby con Brooke Shields hoy por hoy no son solo imposibles de realizar, sino ademas tremendamente dificiles de simplemente admirar.

  6. O la escena de los adolescentes con la oca “y se la tiran porque les toca” en EL SACERDOTE de Eloy de Laiglesia.

    Sí, la década de los 70 fue admirable en ese sentido.

    Nos hace falta una nueva infusión de barbarie (una inyección de realidad “real”), para que se acabe reflejando en una mayor espontaneidad en las artes.

    Por eso creo que la crisis occidental es algo muy positivo, especialmente para nuestro país, culturalmente aquejado del pijerío elitista camuflado con piel de obrero.

    Una vuelta a la lucha por la supervivencia, a los instintos primarios, un poco de descontrol de las convenciones. Quizás así nos olvidemos un tiempo de la etiqueta y los miedos irreales (no de los casos reales de pederastia, por ejemplo, sino del eco desproporcionado de sobrecogimiento y paranoia que promueven los medios).

  7. El fanzine “pedófilo” de los focomelos ya era la leche cuando servidor era un tierno adolescente, pero ahora, desde la perspectiva adulta, es aún mejor, sobre todo por aquellas geniales “necrológicas” que incluía como contrapunto mordaz al gravísimo trastorno de identidad disociativo social.

    Eso sí, yo lo de admirar y contemplar estupefacto la belleza de las féminas se lo suelo aplicar a ciertas madres, y a las niñicas ni las miro, que me cortan el rollo. No veas lo bien que lo pasemos en el metro.

  8. Ja ja ja, sí, con la edad asusta ver que lo que en una época relativamente reciente es considerado normal, incluso loable, en otra puede pasar a ser absolutamente espantoso para tu sociedad y, por ende, para uno mismo a poco que se descuide. Por eso creo que es un error hacer demasiado hincapié en los partidismos o convicciones circunstanciales (casi todos lo son), porque todo cambia vertiginosamente en unos pocos años.

    Eso me hace cuestionarme de continuo que no es tan difícil que un día Hitler sea considerado un ídolo positivo (podría haberlo sido para el proletariado, p.ej.) o un Mito de la Democracia, y el aborto un crimen que se pague con la decapitación. Un día de éstos podría suceder. A mí lo que más me preocupa es la segunda posibilidad, claro.

    Si por descargarte un documento del ordenador eres un delincuente o por ir de putas un paria apestado (cuando a estas alturas de la civilización, la prostitución debiera ser un servicio social ofrecidos a mujeres y hombres como la sanidad o el dinero de la jubilación… claro que su poder de subversión familiar aún lo hace “inmoral” a demasiados ojos interesados), si la cocaína es ilegal y el tabaco no… todo es posible, amigos. Todo depende de la propaganda que recibamos desde el poder y los medios… y la conveniencia de la masa más conservadora (aunque se disfrace de liberal, ojo), que en el fondo es la que prorroga la especie.

    Sergio, cuando era veintañero, solamente miraba treintañeras y cuarentonas. Pero conforme me hago mayor -y la muerte empieza a hacerse presencia chiclosa-, la fascinación por la juventud crece. Creo que es una tendencia universal: la decadencia física busca admirar la lozanía y el esplendor de la juventud inconsciente.

    Además, las veintañeras también nos prefieren en edad madura que coetáneos. Ley de vida.

  9. Y sin embargo diariamente hay padres y madres a los que les importa un webo que con 11 años sus hijos vayan al colegio vestid@s como pequeñas putas y chaperillos ; dicen que es la moda.
    Estamos definitivamente enfermos y encima si aún queda alguna sensibilidad ante la belleza hay que callársela, no sea que te lapiden.
    Qué poco nos han dejado seguir siendo inocentes a los adultos…

    http://www.youtube.com/watch?v=ljOPNZ0vNw8

  10. A mí me encanta cómo visten las chavalas de hoy. ¡Bien por sus padres!

    Perverso Gurruchaga. Tan contenido como siempre…

    Y Almodóvar, magistral… y el más audaz.

  11. por_la_verdad_3 Says:
    May 5th, 2009 at 8:49 pm

    “me fascina hasta qué punto la mente de los censores resulta siempre más perversa que la de los posibles censurados.”

    Totalmente cierto, no sé qué agregar. Bah, sí sé. No sé si conocés pero existe un personaje de dibujitos llamado “pedobear” , que es un oso pedófilo (?), que siempre aparece en fotos bastantes graciosas (bueno, dependiendo de tu sentido del humor… yo me cago de la risa) junto a niñas pequeñas y no tan pequeñas. Son fotos totalmente normales, pero la inclusión de ese osito las hace muy graciosas. Algunos en esta página de internet querían
    n ¡tapar los rostros de los niños porque podrían excitar paidófilos! En fin…

    “Hace poco me llamaron del diario Público para consultarme sobre una ley idiota que quieren aprobar en Gran Bretaña para prohibir cualquier imagen”

    Me parece que ya la hicieron y ya las prohibieron… es una pena, pero igualmente, por suerte, creo que nadie le hace caso. Quiero decir, nadie te va a acusar o perseguir solamente por poseer lolicón, sino por cosas como pornografía infantil o tener relaciones con niños. La mayoría de los fanáticos del lolicón son adolescentes fanáticos del animé, no se me ocurre menor peligro en el universo para los niños…

    ¿Te llamaron de un diario? ¿Y diste tu opinión? ¿Y cuál fue? Porque una cosa es dar opiniones por internet sin temer consecuencias y otra dar la cara en la vida real, cosa que es bastante difícil.

    “Cuando algo les gusta, lo dicen. No ocultan lo que piensan ni lo que les apetece. No camuflan sus deseos en base a prejuicios impuestos o a temores hacia esos prejuicios de su entorno.”

    Bueno, esa es exactamente una de las razones por las cuales me gustan las niñas, su forma de ser, de pensar, sin contaminar, pura, sin prejuicios o mentiras o engaños. No hay nada más hermoso en el mundo que compartir un momento con ellas.

    “Ayer, trasladándome en bus con Joan Marín, nos conmocionó profundamente la belleza de una niña. No debía de tener más de once años. Se sentó junto a su madre frente a nosotros y mis ojos no podían apartarse de su carita. Yo que no me ruborizo con nada, ¡ella me ruborizó! No era guapa: era absoluta y rematadamente hermosa. Sus rasgos ofrecían una definición de prodigio, los ojos risueños, la naricita de respingón perfecto, la boca floreciente y la piel deslumbrante. No era sólo hermosa: su belleza redimía. Me sentí mejor persona ante tal esplendor casual. Mi propio azoro me desarmó. Me congracié con el ser humano. Me dieron ganas de iniciar un culto.”

    Bueno, ciertamente las niñas de 11 años son muy bellas, aunque particularmente yo encuentro que la mayor belleza y pureza se encuentra en las niñas de 2-3 años. Igual, tengo que admitir que son muy hermosas y que muchos hombres “normales” ciertamente alguna vez pensaron cosas chanchas con “niñas” de 11 o 12 años.

    ” ¿En España la hubieran permitido? En Estados Unidos lo dudo. ”

    Sos demasiado optimista : )

    Veo que te gustan las historietas, te recomiendo el webcomic “Morning Glory”(http://misc.classpc.nl/morningglory/comics.html), una salvajada en inglés que es verdaderamente una de las cosas más graciosas y brutales que leí en los últimos tiempos.

    pd: Una vez más, esta es otra confirmación de una teoría que tenía yo… Si yo postiara esto anunciando que soy paidófilo, todo el mundo me insultaría y diría que está todo mal lo que digo y que es “apología a la pedofilia” y yo qué sé. En cambio, si es postiado por una persona “normal”, todo el mundo sale diciendo “claro, toda la razón, sí sí”. NO es una crítica a vos, ojo, simplemente un hecho que he notado. Parece que sólo por el hecho de ser paidófilo TODO lo que digo está mal. Y si lo dice otra persona, está bien. Eso verdaderamente me da por los huevos, pero bueno, qué se le va a hacer.

  12. por_la_verdad_3 Says:
    May 7th, 2009 at 11:34 pm

    me da cosita que el único comentario que no ha recibido respuesta por parte tuya es el mío.

  13. Uoops! Tienes razón.

    Hombre, “normal”, “normal”, no se puede decir que yo lo sea.
    Desde luego, me alegro de no ser paidófilo. Es lo único que me faltaba para que me acabaran de querer joder la carrera.

    Pero bueno, de todos los blogs que conozco, a éste es adonde más gente escribe disintiendo de la opinión del bloguero, o sea, “negándome” la razón, cosa que agradezco, porque cuando más de dos personas me dan la razón, ya me siento como si hubiera formado una secta, y eso me incomoda harto. Y me hace sentir que no aprendo.

    Mi problema con el sexo femenino nunca ha sido la EDAD. Yo siempre he estado encantado de salir con mayores de edad, cuanto mayores mejor, incluso. Mi problema siempre fue la CANTIDAD.

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