TENÉS EL CORAZÓN DEL LADO DE AFUERA

Ese reproche irreprochable es del Negro Blanco.
El negro Blanco es una serie de tiras de cómic que apareció publicada en la contraportada del diario argentino Clarín de 1987 a 1994. Hace unos tres años, Ediciones Ivréa (donde, no por casualidad, trabajaba Alejo Valdearena) la recopiló en diez tomitos (en un formato parecido a las series italianas de Bonelli, y eso también me chifla) muy cucos, seis de los cuales me ha prestado mi amigo Chiqui. Hasta donde yo sé, que es nada, esa serie es inédita en España.
El negro Blanco está escrita por Carlos Trillo y dibujada por (ahí mi ignorancia ya clama al cielo) un maestro que desconocía, el bonaerense Ernesto García Seijas. El protagonista es una especie de Nacho Vigalondo más corpulento (pero no más argentino), un periodista treintañero del que se narran sus vicisitudes con el “laburo” y las mujeres. La verdad es que la trama da igual.
Lo fascinante es el oficio, en el mejor sentido posible que le quede por rezumar a esta palabra. Trillo se mueve como pez en el agua, ya sea de rosas o fecales, con unos personajes que parece saberse al dedillo. Los maneja como si fueran sus familiares. Los mete y saca de situaciones como experto bailarín. El ámbito de tonos y registros que domina es amplísimo, supongo que para no pillarse los dedos en la entrega diaria y poder aferrarse a miles de recursos que un solo ambiente de género no permitiría: coquetea con el enredo sentimental o de pronto se embarca en aventuras pulp, todo con idéntico pulso y solidez profesionales. Los personajes nunca están desvirtuados, siempre son fieles a sí mismos y, por ende, al lector. La maquetación se ha reestructurado para que el formato de lectura devenga en páginas orgánicas de cómic y no reste una mera alineación de tiras gráficas, sin que casi nunca se note el punto de sutura, cuando lo habitual es que las tiras de prensa recopiladas exhiban un remache de unión semejante a los límites desiguales de una carretera asfaltada a tramos.
García Seijas es, directamente, un artistazo. La cantidad de trabajo y talento que hay en cada viñeta me parece ya no digna de, sino pareja a la de los clásicos estadounidenses. Encaja con un realismo delicioso las situaciones más indomables. A veces parece un hijo de Alex Raymond, otras el hermano mayor de Alfonso Font.


Trillo y García Seijas.
Cuando lees trabajos así te das cuenta de que puede gustarte o no lo que cuentan, puede importarte un pimiento lo que ocurre, pero hay una dedicación, una altura y un conocimiento que solamente están al alcance de los artistas curtidos que aman lo que hacen y trabajan duro.
Y, aunque te la repampinflen las historietas de El Negro Blanco, si empiezas su lectura vas a terminar como yo: queriendo saber si El Negro y Chispa se quedarán juntos.

February 11th, 2009 at 7:57 pm
Es que El negro es cosa seria, dificil no enamorarse de un comics asi.
El personaje de Marcucci es simplemente inimitable, primero por que existe en la vida real y por que como lo escribe Trillo nos deja con una sensacion de querer imitarlo.
Apenas termine de leer los 6 tomos, escribi algo de este Negro entrañable, lo pueden leer aqui
http://lanuez.blogspot.com/2008/06/trillo-una-y-mil-veces-trillo-el-negro_09.html
Un abrazo
Jose Antonio “Chiqui” Vilca