DOCTOR, YA NO SIENTO NADA CUANDO ME TOCAN EL CLÍNTORIS

El cartel mola, ¿eh?
Tenía que pasar.
Era lógico que, a base de pianito coñazo, un servidor acabara con la sensibilidad embotada por el hombre de palo.
Pero, la verdad, no me esperaba que Gran Torino fuera tan de risa.
La película es como cruzar el guión de El Cadillac rosa con la dirección de Mystic River. Es como elaborar el discurso de Sin perdón (pero esta vez la redención es posible) con la sutileza de La gran pelea. Y los planos de todas: del consabido puñetazo a la cámara al vuelo ralentizado por encima de un cadáver (aquí, poned los ojos en blanco como una loca hasta el moño).
Hagamos recuento: desde Sin perdón (1992) no se ha hecho un western mejor. Son diecisiete años imbatido, aunque el Appaloosa de Ed Harris (sorpresa, sorpresa) le roza la estela por vez primera, como sin querer. Ni Kevin Costner lo había logrado, por mucho que me duela reconocerlo (que me duele).
A partir de Sin perdón, la filmografía de Clint comienza un lento pero progresivo declive artístico que coincide con su encumbramiento institucional y público (en forma de premios y críticas). No es cuestión de sostener, pienso, que el Clint de Infierno de cobardes molaba más que el de Gran Torino, por la sencilla razón de que, aunque ambos títulos son representativos de dos concepciones radicalmente opuestas (por simplificar: la época dura frente a la época ñoña -léase madura por los lectores de dominicales-), resultaría falso e ilícito afirmar que sintentizan rasgos alejados cronológicamente: Primavera en otoño (creo que así se tituló aquí Breezy) es de 1973 y ya contiene todas las claves del cine “made in” Eastwood, esto es, el dirigido por él en estos últimos años, comenzando por un estatismo de calado romántico. Y es una de sus mejores obras.
Así pues, Clint Eastwood, como director, siempre ha tendido a esa “serenidad” narrativa, apreciados siegelismos aparte.
Desde Sin perdón, ha dirigido bastantes más películas. A mí hay una que me apasiona (Los puentes de Madison, el melodrama modélico), una que me intriga y fascina a partes iguales (Medianoche en el jardín del bien y del mal, su único filme auténticamente jazzístico, en cuanto a ritmo y estructura), una que me asombra técnicamente (Banderas de nuestros padres, que parece extraída plano por plano de finales de los 50 y el ojo de un Nicholas Ray o un Sam Fuller), y las otras no me convencen.
Hay dos razones básicas para que el resto de esos títulos posteriores a 1992 me parezca tremendamente irregular: por un lado, la parsimonia de su dirección no siempre se concilia con el tono requerido por algunas escenas, de corte más adrenalítico; por otro lado, Eastwood ha demostrado una tremenda falta de tacto a la hora de elegir el material de base a rodar: de forma reiterada, estos años se ha conformado con el primer best-seller de mala muerte que ha caído en sus manos para verterlo a la gran pantalla.
Novelitas que, por su traslación cinematográfica, no traslucen demasiada sabia, han dado pie a películas sin aparente mayor enjundia que la formal, como Poder absoluto o, ejem, Pacto de sangre; a un título muy estimable y más entero, por personaje y brío, pese a su envoltura primigenia también intrascendente, como Ejecución inminente; así como a un filme de magnífica factura pero ligeramente sobrevalorado como Mystic River, con flecos infumables (como esa subtrama marketingiana que le clavan al pobre Kevin Bacon, quien se pasa el día recibiendo anticlimáticas llamadas que parecen de ultratumba japonesa y no son más que los rigores a que obliga el diseño industrial de un mamotreto para ventas masivas: “Nunca dejes un personaje sin su conflicto por resolver”, reza en un subtítulo invisible el Manual Anglosajón para la Redacción de un Perfecto Best-Seller Trascendentalista, así sea a costa de la fluidez y credibilidad de la historia) o momentos tan demenciales como el tremendista contraplano doméstico de Tim Robbins (debería dedicarse en exclusiva a la comedia, reitero: no ha vuelto a superar su dúo con Martin Lawrence en Nada que perder) sufriendo una poco sutil avalancha emocional con trauma sexual ¿implícito? (digamos que aquello parecía digno de un Dr. Jeckyll y Mr. Hyde directo a DVD).
De Space Cowboys prefiero no hablar, porque igual acabo descubriendo que me gusta. Confieso que Cartas desde Iwo Jima no la he acabado de entender: probablemente requeriría verla en pantalla grande y averiguar si aquellos pasajes que parecían algo absurdos desde el punto de vista dramático ocultaban algo que el empastado cromático de la copia pirata no me permitía vislumbrar.
Pero la gran hecatombe ya había llegado un par de años antes con Million Dollar Baby: un guión digno de Estrenos TV, una primera parte que prometía porque parecía Rocky 8 (cuando todos pensábamos aún que la saga de Rocky estaba condenada a ser cada vez peor: ¡esa Zorra de Berlín quiero verla a piño limpio con Dolph Lungren!) y una segunda mitad de vergüenza ajena (empezando con el accidente del ring rodado ¡AL RALENTÍ! y terminando con esa familia que acosa a la minusválida para que firme con los dientes, ja ja ja) me convencieron de que los Oscar son una reunión de cínicos intentando hacer creer al mundo que éste les importa. No por casualidad el mejor trabajo de su guionista, Paul Haggis (no en vano tampoco co-creador de Walker, Texas Ranger, dato que suelen omitir los críticos: hmmm… ahora entiendo lo del negrito con el Stetson. ¡A eso le llamo yo conciencia social!), es su manuscrito para Casino Royale: cuando el guionista de James Bond se disfraza de “serio” y “realista” (y, sin comillas, pretencioso), se queda en Million Dollar Baby.
Gran Torino es aún peor, porque el guionista es peor: tiene menos oficio que Paul Haggis.
Los diálogos son igualmente explícitos, redundantes hasta el hiperdramatismo. El discurso anti-racista, obvio e irritante. Y lo más gracioso de todo (gracioso por aquello de ver cómo lo encajan -léase justifican- los críticos españoles) es que se trata de una película absolutamente de derechas.
El tono, repito, es semejante al de El Cadillac rosa: el registro discursivo resulta propio de una comedia de sal gruesa de la América profunda, con una definición de personajes simple hasta lo grotesco (véase los nietos de Clint, malditos dignos de bautizarse Damien) y un Eastwood gruñón que parece salido de Los Roper. Por supuesto, como en cualquier discurso de la derecha rural, no falta ni la exhibición de la estima tradicional que ostentan los objetos materialmente heredables (léase el Gran Torino de marras) ni la aceptación tácita de la supuesta responsabilidad que demandan como forjadores de personalidad (casi como única justificación del valor de una vida humana), así como tampoco se nos ahorra la típica secuencia bochornosa del rito de iniciación parroquiano, en la que un pobre chico coreano debe demostrar su capacidad para tratar a base de insultos a sus nuevos amigos, los viejetes del barrio, si quiere que éstos lo acepten como uno más en la comunidad. Ni Torrente.
El estilo narrativo también me parece ya moroso y reiterativo (están incrustados todos los planos, tic a tic, de todas las demás películas de Eastwood), pero sigue funcionando por elegancia y sobriedad, si eso es lo único que uno busca como espectador.
Ah, y la deseada explosión de violencia final jamás llega (aviso para los fieles, por si acaso tenían esperanzas de que Harry el Sucio, o mejor El Fuerte, volviera).
Espero que le den muchos Oscar.
PD. O mejor, a esa de Angelina Jolie, que seguro que aún conmueve más.

La pose es de coña: nunca llega a disparar.
February 17th, 2009 at 10:02 pm
Hola Hernán.
En MILLION DOLLAR BABY Morgan Freeman le pide pasta a Clint para unos calcetines. Menuda mierda le tiene que pagar al pobre negrito para andar así. Creo que el bueno de Clint le respondo si ya rompió los anteriores. Ni escrito para una peli de Paco Martínez Soria.
Y MISTIC RIVER me pareció tramposa tramposa.
February 19th, 2009 at 10:59 am
>En MILLION DOLLAR BABY Morgan Freeman le pide pasta a Clint para unos calcetines. Menuda mierda le tiene que pagar al pobre negrito para andar así. Creo que el bueno de Clint le respondo si ya rompió los anteriores. Ni escrito para una peli de Paco Martínez Soria.<
Por tocar los huevos un rato, esa escena de MDB te la estás inventando, chaval. Es precisamente Morgan Freeman quien no quiere cambiar de calcetines porque no le sale de los cojones, no por falta de pasta. Es un detalle seudo-cómico sin más interés, pero no te pases de listo macho.
Migoya tampoco tiene ni idea, pero al menos no se inventa la película. A ver lo que tarda en afirmar que Paco Martínez Soria es superior al último Eastwood.
February 19th, 2009 at 10:49 pm
Tienes más razón que un santo, Planeto: Hablo de memoria y quizás me he inventado la escena. De todos modos no me apetece volver a ver esa obra maestra instantanea que todo el mundo consideró tal en su estreno, como hacen con cualquier melodrama medio mal hilado, para reconocer mi error. Prefiero creerte: la arrogancia con la que hablas parte sin duda de estar en posesión de una verdad inapelable.
February 19th, 2009 at 10:52 pm
Ah, y si la escena de los calcetines era cómica debes entender mi despiste: la peli entera me parece una comedía fabulosa.
February 21st, 2009 at 4:01 pm
Migoya; al ser humano le ha costado varios siglos localizar anatómicamente el clítoris. Existen, de hecho, evidencias que confirman que buena parte de los machos varones no saben con exactitud qué cosa es o en qué coordenadas vulvares se dispone. Dado el panorama, no estimo muy apropiado introducir un nuevo concepto para enajenación y azoramiento de las turbamultas que vendrán. Clíntoris es bonito, pero si no se explica usted un poco mejor, nosotros, orgullosos nenes de tuentis y facebooks y meetics y quads y motos de gran cilindrada y tunnings, no le vamos a entender.
Mire lo fácil que habla Planeto. Es un muchacho que lo tiene clarísimo. Se ve que está instruido en la materia y lo demuestra sin escatimar en recursos como el sarcasmo.
Yo, que lo tengo menos claro que él, diría que a Eastwood se le ve muy mayor; síntoma ineludible de decrepitud mental y creativa. Es un rancio y, además, estoy algo cansado de monsergas izquierdoso-patrioteras. Me cansan ya casi tanto como las monsergas derechoso-patrioteras. Y Million Dollar Baby es un mojón. ¿Desde cuándo los Oscars son sinónimos de calidad?
Me voy a actualizar mi cuenta del match.com Ahora mismo busco a una oriental. Con una 95B, mínimo. Fumadora.
February 21st, 2009 at 4:56 pm
pues a mi siempre me gustó “Un Mundo Perefecto”…y “Ruta Suicida”!!!!
February 22nd, 2009 at 10:27 am
A mi Space Cowboys em va enamorar!
February 23rd, 2009 at 10:05 pm
Reconozco que a mi con todas sus trampas, Million Dollar Baby me gustó… Quizas los fans de Eastwood vamos envejeciendo con el…
February 24th, 2009 at 10:04 am
No estoy de acuerdo para nada con el artículo y, aunque la redacción peque de atragantamiento de contenido sin justificaciones ni explicaciones, queda claro el amplio conocimiento del autor.
En cuanto a Clint, me parece que fue el puto amo antes y el puto amo ahora. Antes, mucho más radical en la forma y el fondo, menos ambicioso y dando más al público lo que quería (tiros, miradas serias, acción adrenalítica y frases lapidarias, siempre desde el prisma de la derecha molona que muchos progres han confundido) y ahora, más poético, comedido, estudiando cada plano sin perder por ello el tiempo, mostrando sentimientos más humanos y razonables y alejándose así de su apolillada ideología anterior (no estoy de acuerdo para nada en que el mensaje de “Gran Torino” sea de derechas, sino más bien al contrario).
O renovarse o morir. Y Clint ha sabído amoldarse a los tiempos que corren con historias de todos los tiempos. Y ya se verá qué etapa de su extensa filmografía caduca antes.
February 24th, 2009 at 11:31 am
Manda huevos que tuviera que ser Harry el Sucio el que vienera a removernos en nuestras butacas con Los puentes de Madison. Una muestra de que con muy poco se puede hacer muchísimo. Tim estuvo sublime en Cadena perpetua. Y hombre, a la edad que tiene sigue vendiendo como el que más y, al fin y al cabo, ¿no es eso lo que se busca?
February 24th, 2009 at 12:10 pm
Hasta en el pie de foto tienes que meter un spoiler? Supongo que la culpa es mía por leer a Vigalondo y que este me enlace a tu blog. No volveré a pecar.
February 24th, 2009 at 12:40 pm
jeje yo he descubierto este blog de la misma forma q Keitel, aunque tampoco estoy tan cabreado
February 24th, 2009 at 9:52 pm
Que te obliguen a firmar con los dientes así de cabrones son cosas que no pasan escribiendo una crítica en el salón de casa en un país de moralina católica, pero son cosas que pasan por allá, incluso en una película.
February 25th, 2009 at 10:29 am
-Roberto: Agradezco tu opinión.
-Planeto: Agradezco tu opinión.
-Luis: Agradezco tu opinión.
-Pere: Agradezco tu opinión.
-Sara: Agraeixo la teva opinió.
-Paolo: Por eso he escrito este artículo. Porque ya estoy muy viejo para aguantar algunas cosas: que me vendan lo superficial como profundo, sobre todo. Clint, si me meas en la pernera, no me digas que está lloviendo…
-Donfalo: Agradezco tu opinión y tu tono amable, pero permíteme discutirte varios asertos que me parecen falsos.
1) Ya he explicado que el estilo direccional de Eastwood sigue siendo en gran medida el mismo desde hace 35 años. BREEZY es de 1973 y ya despliega ese tono reposado y de mirada serena: es una de sus mejores películas. De BRONCO BILLY (¡1980!)podríamos decir lo mismo: y el fondo de esa película, tierna y comprensiva con sus criaturas, es muy parecido al de su última tanda de filmes. La madurez supongo que ha añadido y quitado (y reiterado) elementos. Por ejemplo, ya no hace pelis de pegar tiros (puntualicemos: casi todas las interpretó en manos de otros directores). Vale, me parece genial, bastante pena daba ya injertando saltos de su doble y saliendo de detrás de unas cajas en PACTO DE SANGRE.
2) ¿Antes, menos ambicioso? Pues entonces, sinceramente, no sé por qué estos años adapta la primera porquería de guión que le cae en las manos. De la época antigua, adúceme que también dirigió varias historias ligeras (LICENCIA PARA MATAR -aunque el guión es mucho más flojo que la novela en que se basa, te la recomiendo- o RUTA SUICIDA) y un truño importante (FIREFOX, de 1982), así que poco más o menos siempre ha sido coherente en el método. Pero el poderío de INFIERNO DE COBARDES, EL FUERA DE LA LEY, las mismas BRONCO BILLY y PRIMAVERA EN OTOÑO, sinceramente, yo no lo encuentro en su última década.
3) ¿Sentimientos más “humanos”? Creo que matar es una acción bastante humana y el odio un sentimiento humanísimo. Supongo que te refieres a “buenos sentimientos” o sentimientos positivos.
4) ¿¿¿”Gran Torino” no es de derechas??? Quítale el mensaje pacifista, elemento genuinamente progre de la película. Sin embargo, el personaje de Eastwood sólo valora al chico vecino en base a: su capacidad de trabajo, esfuerzo y tesón; su respeto hacia la propiedad, la ajena y la propia; su culto hacia los tótems de la psique americana -léase coches de alto valor simbólico y material-; su habilidad para integrarse en la sociedad, así como para acatar y honrar los valores de su comunidad; el tradicionalismo de su propia cultura. ¿Eso no es ser de derechas? Dios mío, me encanta la flexibilidad que tenemos los españoles para reinterpretar el trasfondo ideológico de cualquier obra si nos ha gustado, por muy en contra que vaya de nuestro integrismo habitual.
5) ¿”O renovarse o morir”? ¡Pero si lleva haciendo LA MISMA película desde hace quince años! ¡Y con los MISMOS PLANOS! Y con la misma mala música de fondo…
6) Respeto (y, como ves, incluso azuzo) que estemos en desacuerdo en todo esto. Pero, por favor, no comparéis a un guionista de la talla de David Webb Peoples, capaz de escribir guiones magistrales como SIN PERDÓN, BLADE RUNNER o DOCE MONOS (con cimientos así sí se pueden levantar edificios de belleza majestuosa) con un “humanista” (por usar tu concepto) mediocre y facilón como Paul Haggis en MILLION DOLAR BABY o ese discurso de convivencia obvio y simplón que ha “elaborado” (voy a buscar su nombre en IMDB…) Nick Schenk para GRAN TORINO. En esa cuestión sí que soy, como se dice ahora, “tolerante cero”.
PD. Ojo, la historia base de GRAN TORINO y su esencia pacifista me parecen muy dignos, incluido el desenlace donde la metáfora se hace literal; es el desarrollo lo que me descompone.
-JLBriones: Gracias por tu opinión.
-Keitel: Te lo diré a la manera de Clint en “Gran Torino”, para que lo entiendas mejor: ¡¡¡FUERA DE MI PUTO JARDÍN!!!
-Andrés: Querido, a los 20 años yo ya me estaba pateando todo el sur de los Estados Unidos con la única compañía de una mochila. Siempre he sido gringófilo y creo entender bastante bien la mentalidad de aquel país. Igual no he visto nunca a nadie firmar una herencia con los dientes, pero sí me han puesto una pistola en la cara y he tenido que morder asfalto esperando que me metieran una bala en la nuca. Por eso me alegro de poder escribir ahora una crítica en el salón de mi casa (como hizo su trabajo el guionista de MILLION DOLAR BABY, imagino).
Pero eso no significa que yo vaya a brincar de gozo cada vez que veo recreado un asalto a mano armada en cualquier película. El quid de la cuestión artística está en el “cómo”, no tanto en el “qué”. Y el “cómo” de MILLION DOLAR BABY, en esa secuencia y en varias más, es de un ridículo, un ramplón y un tramposo considerables. Aunque no tanto como las escenas de GRAN TORINO que enfrentan al gruñón encarnado por Eastwood con su demoníaca nieta de una sola cara o el pobre hijo que solamente existe para ser ridiculizado por su guionista.
March 8th, 2009 at 9:11 pm
Migoya, me caes de putísima madre (esto que vaya por delante), pero pienso que tus gustos cinematográficos son, cuanto menos, peculiares (en verdad, desde que leía tus estupendos editoriales en “El Víbora”).
Criticas esta peli, y los últimos años de su carrera, más basándote en lo que tú crees que son las intenciones de su creador (hacer películas trascendentes) y no por el resultado final.
Y eso que coincido contigo en todo lo que dices de ella: es superficial, estereotipada, tremendamente obvia (el desarrollo de la relación entre Clint y el muchacho se ve a la legua) y llena de chistes malos; pero eso no me ha impedido disfrutar como un loco con ella.
¿Será que el que tiene el gusto trastocado soy yo?
Una peli en la que un viejo amargado le enseña a un inocente muchacho a comportarse de forma racista no puede ser tan mala.
La semana que viene toca “Watchmen”: ¿entonces no hay ganas de verla, Migoya? Me interesaría muchísimo una opinión tuya (aunque sea para no hacerte caso), por lo menos una más completa que la que diste de ella ultimamente.
Un saludo.
March 9th, 2009 at 9:36 am
Querido Marvin:
Tú también me caes de putísima madre y tu nombre más. Gracias por el tono jocoso y afable.
Las intenciones de un artista se suelen ver reflejadas en su obra, así que son perfectamente pertinentes como argumentos a la hora de juzgar esa obra. En cuanto a la razón por la que te gusta “Gran Torino”, digamos que es, como mínimo, más PECULIAR que las mías para lo contrario y, desde luego, que las del resto de sus fans -incluso diametralmente opuesta a las que esgrimen para adorarla el resto de sus fans-. De todas formas, parece que la única diferencia en nuestras posiciones es que yo no disfruté la película.
Me gusta demasiado Clint Eastwood para que me guste “Gran Torino”.
Uf, la maldición de “Watchmen”.
Seis razones (más) para que me permitáis no ir a verla:
1- El cómic es perfecto. ¿A qué tanto afán de todo el mundo por tragarse una adaptación que no lo será? ¿Sólo porque es cineeee?
2- El único aliciente a priori de ESTA (no te preocupes, habrá diez versiones más) adaptación a cine que encuentro para motivarme a verla es Patrick Wilson, un actor ario que me encanta y me pone muchísimo desde que lo descubrí en LITTLE CHILDREN (un drama magnífico, por cierto). No hallo ni un solo aliciente previo más.
3- Si el proyecto lo hubiera dirigido un Lars von Trier (el von Trier de “The Kingdom”) o un Mario Camus (el Camus de “Los santos inocentes” o “Después del sueño”), por poner dos ejemplos de temperamentos artísticos que resultarían interesantes en conjunción con el material de base, te juro que sería el primero en hacer cola. ¿Pero Snyder? ¿Qué tiene que ver Snyder con “Watchmen”?
4- Los veinte minutos de película que vi me parecieron, ya no malos, sino FEOS: de look resplandeciente y esteticista cuando el look del tebeo es crudo y naturalista; de tono inadecuadamente épico; de envoltorio superheroico, cuando precisamente el valor principal de WATCHMEN residía en su forma anti-heroica. Si ya veinte minutos me parecieron horrorosamente desprovistos de interés, ¿de verdad me quieres hacer perder un matinal o una tarde entera para ver eso? Si uno no tiene derecho a juzgar lo que le apetece o no ver en base a veinte minutos, apaga y vámonos. ¿O es que ahora existe una obligación moral en los freaks de ver WATCHMEN?
Hace unos meses cometí el error de acudir al cine a ver (más bien a mirar) la última de INDIANA JONES, pese a que su trailer ya me parecía una mierda monumental; pero unos amigos me convencieron, y pasé las dos horas más inútiles, deprimentes y frustrantes del año pasado.
Esa película también gustó a mucha gente.
5- Si no fui a ver SPIRIT, que es de Frank Miller, a quien SÍ idolatro, imagínate lo poco que me apetece ir a ver WATCHMEN. Con una diferencia: SPIRIT la he visto en dvd.
6- Moore, en una actitud a lo Fernando Fernán Gómez que cada vez aprecio más, tampoco quiere verla. Y yo respeto demasiado a Moore para contrariarle.
Francamente, Marvin (¿puedo llamarte Lee?), empiezo a estar harto de LOS MILITANTES, ya sean de “Star Wars”, de “Banner y Flappy”, de las pelis de “Beethoven”, de Eastwood, del nazismo, del Che… o de “Watchmen, the graphic novel turned into a blockbuster” con campaña de marketing exitosamente basada en supuesto litigio entre “majors”. Es sorprendente comprobar que el nivel de inteligencia de todo militante suele ser el mismo, independientemente del alcance intelectual de lo militado.
En cambio, ardo en deseos de ver EL ETERNAUTA de Lucrecia Martel. Ésa sí me mata de curiosidad. ¡Qué estimulante emparejamiento entre obra de base y cineasta!
Y gracias por disentir. De otra manera, me aburriría soberanamente.
March 9th, 2009 at 4:06 pm
¡Coño! ¡Gracias por el pedazo de respuesta, Migoya!
He tenido tiempo de reflexionar desde que la vi ayer, y creo que sólo hay dos únicas razones por las que me encantó:
1.- Porque sale Clint Eastwood.
Dices que te gusta demasiado Eastwood para que te guste “Gran Torino”, pero yo podría esgrimir el mismo argumento para lo contrario: sólo la presencia del yayo Clint poniendo caras raras y haciendo gala de ese derroche de verborrea insultadora y de desprecio racial (como si fuera el protagonista de “El sargento de hierro”, en plan jubilado)ya me merece muy mucho la pena, me hace muchísima gracia.
Aquí enlazo con el segundo punto: disfruté de la peli, sobre todo, de su parte graciosa y tonta, cosa que Eastwood hacía mucho tiempo que no se permitía.
Y tienes más razón que un santo: esta es pura comedia macarra y “redneck”, en plan “La gran pelea” o “Duro de pelar” (para que te orientes sobre mis gustos, decirte que me encantan las dos: si no fuera porque sonaría racista, diría que ha cambiado al orangután por el pobre de Thao como partenaire cómico) pero algo se ha degenerado por el camino: si ahí las figuras a ridiculizar eran esa banda de grotescos nazis motorizados, aquí lo es todo quisque;
Irlandeses, polacos, italianos, orientales, latinos, negros… como si el que odia a todas las razas por igual no fuera racista.
Memorable en este sentido es la escena con los tres “negratas”, que provocó carcajadas de auténtico delirio en la sala.
Resumiendo: que Eastwood ha querido volver a tiempos más intrascendentes, pero sin querer renunciar a gustar a los críticos y llevarse premios.
En cuanto a “Watchmen”, no iré de militante: afortunadamente (o no) acudiré totalmente virgen a verla dado que nunca me he leído el cómic, así que podré juzgarla de la forma más objetiva posible.
Y como última cosa, tras ver el verano pasado la cuarta de Indiana no me pude creer lo mala que era, pero lo peor de todo es que estuve entretenido y embobado con la peli sólo porque en mi cine la proyectaban en una copia digital.
¿Seré un espectador demasiado agradecido, Migoya?
March 9th, 2009 at 4:27 pm
No quisiera parecer coñazo, pero releyendo de nuevo el post me han entrado ganas de comentarte dos cosillas: “Appaloosa” no es que esté muy mal, y seguramente sea la mejor peli del oeste desde “Sin perdón” (cosa que tampoco tiene mucho mérito, visto el escaso número de las que se han hecho: puestos a elegir, preferiría ese delirio llamado “Rápida y mortal) pero, ¿no te parece que se tuerce miserablemete con la aparición en escena de la insoportable Reneé Zellweger?
En mi opinión, nunca una película había sido tan perjudicada por la interpretación de un único actor (o por la mala elección del director) desde aquello que hizo Chris Tucker en “El quinto elemento”.
Por último: sabiendo de tu adoración por Kevin Costner, ¿qué te pareció su binomio con Eastwood en “Un mundo perfecto?
Me extrañó mucho que no la citaras, aunque fuera para ponerla a caldo.
Gracias.
March 9th, 2009 at 5:28 pm
A mí también me gusta todo, Marvin.
Respecto a las cuestiones:
1- Tienes razón en lo de Zellweger, su cara de ensaimada pasada jode un poco, pero ayuda a compadecer más al personaje de Harris. APPALOOSA es una película enigmática, fascinante. Me han quedado muchísimas ganas de verla otra vez. No, no prefieras “Rápida y mortal”.
“El quinto elemento” hubiera seguido siendo floja sin Chris Tucker. De hecho, fue el principio del fin de Willis. O quizá yo me cansé de él.
2- Por lo que recuerdo de “A perfect world”: no me creí a Kevin de criminal; me sobraba el personaje de Clint, parecía metido con calzador; a la peli le falta algo de sangre en las venas, o eso sentí.
Prefiero a Kevin haciendo sus cosas, le entiendo y disfruto más.
March 10th, 2009 at 3:06 am
Más que compadecer a Harris, yo me preguntaba a veces si su personaje no sufriría de cierto retraso mental por querer casarse con esa cosa; de todas formas le daré una 2ª oportunidad, ya que tiene cosas que me gustan mucho (es que esta peli empieza demasiado bien: a lo mejor la culpa no es del todo de la Zellweger, no lo tengo claro ahora).
Lo malo es que ella aparece pasado el primer cuarto de hora, con lo que te jode el resto del metraje, mientras que Chris Tucker en “El 5º elemento” solo adquiere verdadero protagonismo en la última media hora final, o así.
Te digo lo de “El 5º elemento” por que a mí sí me gustó: me parece una mariconada con gracia, que se convierte en una mariconada insoportable con la aparición del Ruby Rhod de los huevos.
Tienes razón en que fue el inicio del fin de Willis (aunque al año siguiente haría “Armageddon”, que sé que te gusta, ladrón) a pesar de puntuales buenas pelis (a mí me lo parecen) como “Sin city”, “16 calles” o “Planet terror”.
En cuanto a “Un mundo perfecto”, a mí me encantó: incluso estuve a punto de soltar una lagrimita en la escena final.
El único pero que le pondría es lo que tú ya comentas: a mí Costner me parece creíble como criminal (al menos como criminal simpático) pero en el momento dado de la peli en que se comporta como un psicópata con la familia negra, no puedes evitar preguntarte: ¿qué coño está pasando aquí?
Pero, incluso con esto, me parece una gran peli.
March 10th, 2009 at 8:13 am
Ja ja ja, lo del retraso mental de Harris es cierto, yo también lo pensé. Pero a mí me parece una peli bien entera, me gustó de principio a fin. El duelo es espectacular, precisamente porque no lo es. Parece rodado por Carlos Saura en sus mejores momentos.
De acuerdo con Willis. También me gusta “Las lágrimas del sol”, fue una peli con mala suerte; recuerdo que no la quisieron en el festival de San Sebastián por fascista, ja ja ja. Estamos nosotros para ir dando lecciones de democracia…
Yo quise que me gustara muchísimo “El 5º elemento”, porque pensaba que Willis con Besson iba a ser el no va más de la catarsis (Besson venía de hacer “Leon el profesional”, recordemos). Pero salí muy desencantado. Tengo ahí por ver aún “Angel-A”, su última peli con actores.
“Un mundo perfecto”: a eso me refería. Yo ya no recuerdo tanto la peli, pero me da un punto falso -y no es sólo Costner-… como si estuviera escrita por David Koepp.
¿Te das cuenta de que el plano final de Costner es idéntico al de Eastwood en “Gran Torino”? Es como descubrir dibujos reutilizados en un manga.
March 10th, 2009 at 9:14 am
Es verdad, el duelo final de “Appaloosa” es todo lo contrario a lo que uno esperaría ver como gran clímax: un duelo cobarde sin venir a cuento, provocado por las puras ganas de venganza del personaje de Mortensen (ya que el de Harris no se atreve: a ver si va a ser un poquito autista este hombre en la peli), y que pilla al de Irons desprevenido y claramente en desventaja.
Me estoy dando cuenta que el problema que tengo con ella es que empieza con una matanza espectacular, y sigue con la pareja protagonista masacrando a los sicarios de Irons en el bar: vamos, que yo me pensaba ilusionado que aquello iba a ser el nuevo “Grupo salvaje” y, sin previo aviso, va y me mete Harris a Bridget Jones con su cara de estreñimiento.
En cuanto a lo del plano final de “Gran Torino”, tienes toda la razón, pero hay uno que me hace aún más gracia (y que creo que te has referido a él); cuando Eastwood se cabrea por lo de la pobre chica, y empieza a pegar puñetazos en su cocina para desahogarse, ese plano subjetivo desde el interior de la alacena, como si la pobre fuera uno de sus contrincantes en “Duro de pelar”.
Hombre, de algún modo tiene que conseguir rodar dos pelis al año a sus 78 tacos, aunque te digo que la forma como está rodada “The changeling” es bastante diferente a sus habituales formas, aunque me temo que únicamente es por su momentáneo cambio de registro (o a lo mejor es que ha echado el resto en ésta, y ha tirado de manual en la siguiente, que también pudiera ser).
March 25th, 2009 at 10:41 am
ACCIDENTE FORTUITO DE UNA MÁGICA Y DESGRACIADA CACERÍA.
Alentados por el fulgurante fragor de las estepas selváticas, ejerciendo de semi “NEANTHERTAL” prehistórico trashumante de la caza, al socaire de la época hábil, nuestros amados cazadores, proponente (El Señor Bermejo), propuesto (Señor Garzón), se internaron en el monte del “BOSQUE DE LOS ATUNES” con exclusivos fines cinegéticos.
El proponente atestiguó ante el Señor Garzón que él siempre cazaba de espaldas, de modo totalmente mágico, que solía cazar con escopeta de cañones retorcidos y sin cartuchos. Garzón manifestaba oposición por incredulidad, pero ambos se fueron al monte para comprobarlo y demostrarlo. Durante su distante trayecto se cruzaron con el atento “YOGUI”, “GUANCHO” y la abeja “MAYA”. De alguna madriguera hasta salió desafiante algún valiente conejo con gafas de sol por recomendación doctoral oftalmológico.
Iban los dos tranquilamente caminando y hablando de cuestiones cinegéticas sin hurones de testigos… Pero, de pronto, de modo imprevisto, pudo Bermejo demostrar cuanto había dicho ante el más asombro de Garzón. Con vuelo pausado, una gran bandada de patos compacta surcaban el cielo cuales cazas del reconocimiento de vuelo cronometrado. Bermejo elevó la escopeta, apuntó al centro de la bandada, apretó el gatillo y con el sonido de su garganta realizó tan solo un certero, perfecto y único disparo gutural. Uno de los patos se desplomó inerte al suelo. Acto seguido los dos cazadores se dirigieron hacia el presunto pato fallecido con el fin de capturarlo, pero cuando cerca estaban ya de él, éste los miró de frente y les dijo: “¡JODER, TÍOS, VAYA SUSTO QUE ME HABÉIS DADO!” Ante este hecho, el pato que apesar del intento no le fue posible incorporarse a su revuelo (de revolar), los dos se sobrecogieron y a través del móvil de pedales llamaron a la ambulancia del 061. Al pato lo llevaron al hospital con un aparente principio de ansiedad. El Servicio de Urgencias ya le estaba esperando para hacerle al pato un escáner, ya que este pato era conocido de tal servicio al no ser esta la única vez que ingresaba, puesto que era sensible a los disparos de boca-dillo.
El Doctor “Cornelio” con la debida premura dispuso el quirófano para urgente operación. Previamente al pato le realizaron las preceptivas pruebas exploratorias detectándosele fractura homoplática clavicular de su parte izquierda a cuatro centímetros de su pezón mamario derecho, fractura del tobillo derecho amortiguado por calzar calcetines de ocasión (siempre volaba descalzo y sin gorra), siete puntos y medio de sutura al morderse la lengua en su caída, contusión pélvica helicoidal por descenso en forma de rosca empepinada, amnesia de sus deudas. Se le detectó,, aunque ello sin ser fruto de colapso por tiroteo, problemas de próstata siendo imposible realizarle el debido análisis de orina.
Comenzada, pues, la operación con fibrilación incluida y respiración artificial pico a pico (sin pala), con denodados esfuerzos para rehabilitar al desafortunado pato siendo preciso retirarle la corbata en evitación de estrangulamiento por asfixia, éste falleció respirando “AB INTESTATO” respirando, intentando sacar la lengua para dentro, dejando pata viuda y siete patos huérfanos de los que pronto ya nadie se acordará. El fallecido, de nombre de soltero “PATUDO”, residente en “EL BOSQUE DE LOS ATUNES”, por disposición testamentaria de última hora, finalmente, dejó dicho que incineraran sus plumas y que con él hicieran churrasco pero hamburguesas no.
PARTE MÉDICO.- del Doctor “Cornelio”, el “Patillas”, quien no consideró necesario la utilización del eparadrapo en el empaquetamiento de El Patudo.
PAM-PAM-PAM-PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMMMMMMMMMMMMMM.
24/02/2009
March 30th, 2009 at 8:21 pm
Una breve constatación: Gran Torino es cine.
Migoya: Qué diantres es ‘Soy un pelele’?
March 31st, 2009 at 7:06 am
Gracias por tamaño elogio, David.
Pero no, ya quisiera yo llegarle a la suela de los zapatos al bueno de Clint.
PD. Por cierto, ¿eres consciente de que el enlace de tu nombre lleva a una vía muerta?
March 31st, 2009 at 1:03 pm
Rectificado. Por cierto, si necesitas ayuda con tu nuevo guión mándamelo. Soy consultor de guiones.
June 14th, 2009 at 2:31 pm
Hola. Soy Cardedeu. Soy psiquiatra en paro-
Ruego, por favor, se inserte esta noble petición en el siguiente sentido:
Habiendo aprendido el “arte” de la brujería psiquiátrica moldeando las fatales cabezas de las jirafas en la sabana africana por aquello de dedicarse uno a algo, luego de efectuar frustradamente la industria de ventiladores y la venta de helados del tiempo de la tundra hacia arriba de Alaska, mucho agradecería la información en el sentido de que me ofrezco para trabajar de “LOQUERO” en algún manicomio a comisión. Pongo el ruego en conocimiento de los laboratorios del Doctor “MARTÍN LUTER, PARKE DAVIS TRIKIS-TRAKIS” que seré benevolente a la admisión de sus elaboradas drogas siempre y cuando la comisión hacia mí sean de enjundia suculenta. Prometo fielmente colaborar con los jueces corruptos, fiscales y letrados de igual índole. Prometo acatar con secreto todas las manipulaciones que se me ordene, sobre todo cuando las instrucciones vengan avaladas por los agentes de las pistolas.
Nunca diré que no a un buen soborno de abundante compaginación con el cohecho.
No me importaría cobrar cuarenta pagas anuales por tener dorogados molestos a instancias oficiales, aunque las urbanizaciones con su especulación municipal sea cosa de locos.
¡Primero, Freud! ¡Luego, siempre Freud! ¡Y Freud para acá y venga Freud para allá!
Gracias Marqués, que las únicas drogas que se venden “legalmente” es en los manicomios.
May 26th, 2010 at 9:37 pm
Muy buen post me gusto la descripcion!