LA FAMILIA QUE PARECE UNIDA, PERECE UNIDA…

“-Cógete a mi cintura, el camino es malo y algún bache podría hacerte caer.” Viaje al horror, de Ralph Barby
Reeditada hace tres años por Ediciones Olimpic y disponible también para su descarga como e-book, Viaje al horror es una novela sencilla y efectiva. No cuesta entender que Ralph Barby la escogiera para su relanzamiento en esta época, treinta años después de su edición original, pues dentro de sus convenciones de género, aloja una bomba de relojería contra el estamento familiar.
En sus páginas hay horror cotidiano y horror sobrenatural: sus mejores páginas nos remiten al polar setentero (comienza como una novela de Jean-Patrick Manchette o una peli de Lino Ventura) y sólo más tarde asume los modos de la Hammer. El horror cotidiano tiene simplemente que ver con la vida cotidiana, y ahí radica el acierto de la novela: a veces nuestra familia es la mayor fuente de terror. Su destripamiento de los lazos sanguíneos haría feliz a un Houllebecq. Esas resonancias con los afectos y miedos familiares es lo que da carta de validez absoluta a la metáfora pesadillesca que se nos propone.
La parafernalia satánica y cristoferliana de Viaje al horror viste bien para los fans ortodoxos del género (como el pseudónimo de Ralph Barby vestía bien para nuestro Rafael Barberán), pero leída hoy, yo prefiero el elemento puramente macabro de la obra: un gato degollado, un accidente en la carretera, una muerte infantil… son percances que se pueden integrar perfectamente en nuestras existencias, que pueden presentarse sin llamar a lo largo de cualquier vida. Ahí es donde Barby nos toca de veras la fibra del miedo: ahí es donde Barby inquieta… porque no parece dispuesto a pararse ante nada, sin extralimitarse de lo plausible.
Psicológicamente, me resulta muy convincente cuando se detiene en los miembros de la familia protagonista: el afán de juegos del niño, lo taciturno del padre, el deseo reprimido de la mamá, el desentendimiento de la hija, la transparencia impulsiva del hermano mayor… podemos caer en clichés genéricos, pero su creador no les permitirá abrazar ningún rol heroico (el lector agradecerá y maldecirá ese detalle)…
Su destino, como el nuestro, será mucho más cruel.

September 17th, 2011 at 8:36 pm
Suscribo la reseña, Hernán (y la firmaría si escribiera tan bien como tú). Un abrazote y hasta muy pronto!
September 18th, 2011 at 7:37 am
Cirujano Hernán, como siempre tu bisturí intelectual muy agudo.
¡Gracias por tu crítica!
September 18th, 2011 at 9:55 am
Intercambio de opiniones entre colegas.
Hola, Hernán:
Fue un gran placer conocerte personalmente en la muy recordable “comida-kedada” de amistades.
Agradezco tu crítica, que habiéndote conocido sé que es sincera.
No reeditamos esta novela por haber significado más que otras en mis múltiples publicaciones de este género. (El motivo, hoy por hoy, será secreto). Personalmente estoy contento y satisfecho de todas. No puedo por menos que recordar: “Cartas a los espíritus de los muertos”, “Yo compré un castillo”, “Revividos”, “Tengo miedo, por favor ayúdame” y tantas otras. Algunas ya han sido reeditadas últimamente y uno de mis editores me dice que tiene ya preparada “Sociología del crimen y sus víctimas”, que espero que salga pronto. Y lo más último es la aparición de “REVIVIDOS” encabezando la nueva colección de “Pulp Ficción” que está editando “23 Escalones, editores independientes”; pero mi obra más importante se halla en asesorías, es una novela larga que sigue en el género en el que tengo tantos amigos.
Os paso el enlace de la crítica que me hizo Javier Garrido, lector empedernido y cuyas notas son muy apreciadas en Facebook como en tantos foros literarios.
http://www.pasadizo.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1425
Observo que has analizado a fondo la historia y por lo que describes luego, contradice el inicio de la crítica donde pones que es “una novela sencilla”. En realidad, lo aparentemente sencillo, es aquello que “se asimila con facilidad”, lo que no quiere decir que sea sencillo para alguien que desee hacer lo mismo o parecido. No deseo restarle méritos a la novela porque la escribiéramos en poco más o menos una docena de días. Hay pintores que lo repasan todo meticulosamente y otros dan unas pinceladas rápidas pero seguras y el observador, capta rápidamente lo que allí se pretende reflejar. Como habrás podido comprobar, ya que nada más contactar contigo se nota que eres sagaz, rápido e inteligente, no soy un escritor recurrente que da vueltas y vueltas sobre la misma historia o tema, ni trato de llenar una historia con demasiados “condimentos” como hacen con el “botillo” berciano, a cada historia, le doy lo suyo y nada tiene que ver con la anterior o la posterior, puedes comprobarlo si entras en mi blog personal. Mi mente está abierta en todas direcciones y mi forma de expresión escrita, lo mismo.
Hernán, escribes muy bien y con mucha base por tus vivencias personales, se nota en tu libro “Quítame tus sucias manos de encima”, pero aunque a tus cuarenta “tacos” te creas mayor, sólo eres un “pipiolo” en la vida, no como escritor, claro. Muchas veces me han pedido que opine sobre colegas y no lo he hecho por pudor personal y profesional, no me siento capacitado para hacerlo. Sí hice una crítica a “El Mago” de John Fowles que anda colgada por alguna parte, fue una petición insistente que me hicieron. Y como no soy tan “cretino” como para aceptar que alguien por ser extranjero o haber vendido mucho ha de ser mejor, pues eso, la hice. Soy de los que creen que los escritores, los pensadores, los artistas en general, pueden ser buenos y malos en cualquier parte del mundo y en cualquier época.
Hernán, un abrazo de amigo y de colega, espero verte pronto de nuevo.
Ralph
September 18th, 2011 at 11:44 am
Gracias, Raúle, Àngels y Ralph.
Totalmente de acuerdo en la matización sobre la aparente sencillez de la novela, Ralph. Efectivamente, es una sencillez más de envoltura que de fondo. En realidad, todos los caramelos envenenados llevan su tiempo de elaboración…
¡Dios te oiga -o te lea- y siga siendo un pipiolo!
Un abrazo a los tres.