“BLACKTHORN”: GRINGO REVIEJO

De veinteañero, solía regalar a mis novietas un ejemplar de Crónicas de Motel, de Sam Shepard. En aquellos tiempos, ser cowboy letrado era el mejor tipo de escritor que yo imaginaba se podía ser, mejor que letratirado (un Bukowski, por ejemplo, que se estilaba más como ideal romántico entre mis colegas de vocación). Hace poco leí un libro de cuentos reciente de Shepard, y me pareció ciertamente sobrevalorado. Se le ve un poco el pijerío. Lo mismo ocurre con el único plano que me repelió de Blackthorn: la cámara muestra su rostro curtido ante la barra de un hotel, luego baja a sus manos y te das cuenta de que ese hombre no ha pegado palo al agua en su vida. Tiene manos como las mías: de escritor. Una mierda de manos, vamos.
Pero eso les pasa a casi todos los actores, incluso los duros: convencen con la cara, las manos casi siempre son finas. Debería ya dejar de fijarme en las manos de los actores de pelis viriles. Es como fijarse en las tetas operadas de las actrices en los filmes de época.
El espectador de los 10 es mucho más afortunado que el de los 80 con respecto a los westerns, me parece a mí. Los westerns actuales ya no pagan exceso de equipaje por culpa del clasicismo, empiezan a perderle el respeto al homenaje, lo cual significa que pronto se reinventará el género. En los 80 veíamos cosas horrorosas: Silverado (nunca entendí a qué venía tanto tiro para homenajear un género donde los tiros son siempre guindas); Arma Joven (supongo que ésta yo debería ponerla bien, pero no tengo cojones…), parecían pelis hechas por un niño jugando a los Airgam Boys… Con un poco de suerte te podías encontrar con El jinete pálido y poco más… Casi todo el western de entonces se hacía en plan homenaje a Ford y demás tuertos. En esa senda Kevin Costner lo hacía bien también, pero hasta la cojonuda Open Range, en plenos 00, peca igualmente de tributo de vasallaje (aunque contiene el mejor duelo postleonino que yo he visto). Y luego llegó, claro, Sin perdón, y cualquiera se atrevía a rodar una del Oeste en los 90. Como para no salir baldado con las comparaciones…
Sin embargo, en sólo un lustro, el espectador de hoy tiene Appaloosa (que reinventa, tanto, que tengo que volver a verla para terminar de averiguar qué coño reinventa), Valor de Ley (que sí, que paga megatributo, pero con fuste propio) y ahora este Blackthorn de Mateo Gil que da gusto mirar.
La película es magnífica y un regalo para Bolivia (y Bolivia un regalo para la película, pero había que saber verlo: de momento, habemus nuevo mito… Gil ya ha tipificado para el imaginario cinéfilo que la chicha es la peor bebida concebible en cualquier universo fronterizo que se precie). Lo que más me gusta de Blackthorn es que su director es valiente y sus referencias no están tanto en el western clásico de los años 40 y 50, sino en el crepuscular setentero. Por así decirlo, hay más de Pollack y de Jeremiah Johnson que de Ford y Centauros del desierto. Lo cual se agradece, joder, para variar.
La historia ofrece un discurso claro (la amistad y su traición), secuencias de antología (la persecución en el desierto de sal) y un par de golpes magistrales de guión (los referidos a las balas del revólver en tu enemigo y a la manera de dar sepultura a tus muertitos cuando no tienes una pala a mano). ¡Si hasta hay un par de tímidos zooms! Lástima que no sean sobre caras sonrientes y sinvergonzonas…
Shepard está excelente como un Butch Cassidy hasta la polla y Eduardo Noriega mola como pícaro español (pero a mí Noriega, al contrario que a tantos cinéfilos, siempre me ha molado, por puro sentido empático): su zascandil lo veo casi a la altura del Cuchillo de Tomás Milian. Gil es tan inteligente además que deja a todos en el lugar que les corresponde: queda fenomenal con los indígenas, bien con su gringo y fatal con los españoles (como debe ser). No paga tributo a su nacionalidad y eso se agradece.
No todo me ha gustado en Blackthorn: echo a faltar alguna secuencia de introversión psicológica -¡y un zoom!- en Eduardo (el personaje de Noriega); me hubiera agradado ver a una boliviana haciendo de boliviana (purismo idiota y reaccionario el mío, pero es que jode que haga de amante de Butch la única andina famosa del cine actual, la peruana Magaly Solier, eso sí, estupenda: deliciosos su cariacontecida carita y sus hombros hombrunos); asimismo, los flashbacks me dejaron un poco frío… y me interesan mucho más los perseguidores bolivianos que el cargante personaje de Stephen Rea.
No implica tanto peaje: el filme está rodado con mimo (maravilloso ese plano a ras de suelo de Shepard cabalgando, siguiendo su estela hasta llegar a él), resulta respetuoso para con la tradición pero sin miedo a emprender su vuelo y no peca de “peliculero”, como les pasa a tantos directores españoles de su generación distraídos con el cómo sin un qué con que trufarlo. O sea, es una película madura.
Y no está obsesionada con NO parecer española, lo cual también se agradece.
Salí muy contento del cine, como en otros tiempos.
July 29th, 2011 at 9:19 am
Yo opino que Clint se ha de dejar ya de mas allas de la vida, y de ha nacido otra estrella que me parece que es lo que va a rodar en breve, y ponerse a rodar otro Western, hace poco vi la de Valor de ley, y me pareció buena, con buenas interpretaciones aunque algo habia en la peli que me parecia que le faltaba para ser un western “redondo” y creo que los Cohen cuando hacen pelis “serias” atinaron mas en Muerte entre las flores…
Ahora un western dirigido e interpretado por el maestro Eastwood sería impagable…
¿por cierto, a todas tus novietas les regalabas el mismo libro…a ver si van a crear un grupo de esos en el Feisbuk ; las que recibian de regalo una novela de Sam Shepard…ja…ja..ja
July 29th, 2011 at 10:05 am
Completamente de acuerdo, Moderntime, Clint debería volver a matar gente y dejar el melodrama a León de Aranoa.
A mí “Muerte entre las flores” no me gustó cuando la vi en su momento (guau, hace 20 años). Precisamente adolecía de mil homenajes por fotograma… Los Cohen de ahora me gustan más, tienen más cosas propias que contar. Al menos, el entusiasmo que me despierta “El hombre que nunca estuvo allí”, “No es país para viejos” o “Valor de ley” no me lo proporcionan anteriores títulos suyos (o quizá soy yo, que también he cambiado).
Sí, muchas novietas recibieron ese libro de Shepard. Nunca les gustaba, lo encontraban pesado y aburrido. Ahora no tengo ningún ejemplar, debería haberles robado de nuevo el libro cuando se acababa la relación.
July 29th, 2011 at 11:01 am
Eso de no pedirles el libro al final de la relacion, te debió pasar por ser un romantico empedernido..ja…ja…
Bueno los Coen (por cierto , nos hemos equivocao ambos, el Cohen con H intercalada es Leonard) tienen al menos como dos maneras de hacer cine, tambien estuvo muy bien esa que se llama algo así como quemeló despues de leerlo, protagonizada por Brad Pitt y Ceorge Clooney…
Respecto a Clint me parece que nos quedaremos con las ganas de ver un nuevo western suyo,ya empezó a dar sintomas chocheriles cuando rodó Los Puentes de Madison, aunque a Clint se le perdona todo por ser tan grande, decia que nos quedaremos con las ganas porqué aunque no para de currar ya entra en unas edades preocupantes, pero no cuesta nada soñar despierto, e imaginar de nuevo a un Clint de mas de ochenta años subido a lomos de un caballo cabalgando por las aridas praderas…
si no , siempre nos quedaran los magnificos weatern que ha rodado para revisionarlos de vez en cuando…
July 29th, 2011 at 11:21 am
Ojo, a mí “Los puentes de Madison” me parece maravillosa… Pero a partir de “Milion Dollar Baby”, cuando empieza a tomar material de partida tan flojo, me hizo descarrilar…
A ver si Eduardo Noriega se anima a hacer una serie de Spaghetti Westerns a lo Tomas Milian. Lo haría genial.
July 29th, 2011 at 11:39 am
No digo que los Puentes de Madison sea una pelicula mala, por que la resolucion de Clint es brillante, imagina ese argumento con unos actores de “segunda fila” y parece una de esas pelis infumables que dan los domingos por la tarde en Antena 3..ja..ja…
ademas que en si lo que cuenta es el recalenton de la señora pueblerina cuando ve al fotografo, mientras su marido se ha ido a eslomarse por el mundo a currar como un cabrito (espero que no lea esto ninguna feminista radical..ja…ja)
Million Dollar Baby , para mi es una mejor pelicula en el sentido de que habla de muchos mas temas: la dificultad de una chica para entrar en un deporte tan de “machos” como el Boxeo, la lucha de esa chica contra los obstaculos, tras el accidente ver lo buitre y rastrera que puede llegar a ser la propia familia de la chica en esa situacion tan dura , la eutanasia…vamos que me parece un guion y pelicula mucho mas compleja y lograda que la anterior…
Tambien esa de Cazador blanco corazon negro mola bastante…
ahora , para sentarse al sofá a tomar unas birras y comer unos frutos secos, como las de Harry Callahan ninguna..ja…ja…