LA COPLA DE IRENE

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Hay momentos en que la Belleza sublima todo lo demás, todo prejuicio y conocimiento, toda penuria y padecimiento, para zambullirnos en un momento extático, de suspensión del alma.

Esa facultad que detenta la Belleza está por encima de consideraciones morales o constricciones de índole terrenal.

Se puede hallar en la seguridad masculina, en la inconsciencia femenina de su propia hermosura, en paisajes inesperados y en melodías de cauce profundo y mágica resonancia… ya que el Arte intenta de continuo fijar en el tiempo momentos así.

La canción de Ariadna es un manga, o sea un cómic, que intenta fijar la Belleza en cada una de sus páginas.

No siempre lo consigue: es la primera obra completa y total de Irene Roga, y aún titubea en algunas decisiones artísticas que lastran el conjunto o, mejor dicho, puerilizan un discurso artístico expresado para perdurar.

Es lógico y nada censurable: la joven Irene Roga constituye uno de esos raros casos donde el artista rompe el molde del ruido de fondo generacional y hace gala de un talento que aún debe aprender a canalizar, como un Nuevo Mutante recién llegado a filas que todavía no domina del todo sus exóticos y demoledores poderes, que aún no acepta (por ponernos claremontianos) al cien por cien su propia personalidad “diferente”.

Los poderes de Irene son, en efecto, inmensos, asombrosos y diferentes, quizá aún por encima de su propia consciencia. Y, leyendo su primera manifestación artística de altos vuelos, me siento como ese viejo entrenador retirado que de repente descubre un inminente número uno del ring al que todavía no se le ha sabido pulir ni destilar todo su potencial campeón.

Creo que la extensión estándar de un manga perjudica a Irene. Son sus páginas para mirar, para quedarse embobado mirando, por lo que ciertamente la temática mitológica le va que ni al pelo… y el suyo es más un trabajo de orfebrería y equilibrio de composición que de impulso narrativo. Asimismo, hay dos tipos de entintado en el volumen: uno con trazo suelto y áspero; otro limpio y mesurado. Ni que decir tiene que este último es el que enmarca como es debido la sutil delicadeza del trazo de su dueña: las primeras y últimas páginas son fabulosas (así como la casi “splash page” de Ariadna recién devuelta a su condición humana tras un período floral, buscando con ojos de sublime belleza a su Órelan). Irene debería tentar siempre por ahí: para la trepidancia narrativa ya está el también magistral trazo de Kenny Ruiz. Lo de Irene es otra cosa, los suyos son otros senderos… las líneas cinéticas y los cambios de registro son peajes estilísticos, trucos de feria, que dan fecha de caducidad a un anhelo de ser eterno.

No nos equivoquemos: el talento de Irene trasciende el lenguaje del manga comercial y sus recursos en boga. Que George Lucas añada efectos digitales a su Star Wars es lógico, porque Lucas comprende en el fondo que lo suyo es más un fenómeno sociocultural que artístico; que Francis Ford Coppola lo hiciera a su Apocalypse Now sería un atentado contra sí mismo, la inconsciencia pura, el mayor crimen contra la Humanidad. Es como comparar un estupendo cantante de moda con un cantante cuya magia latente está por encima de las modas. Irene tiene todos los números para pertenecer a la segunda categoría.

En La canción de Ariadna coexisten páginas narrativamente briosas y mecánicamente solventes, reminiscentes de la que ya es sin duda mi novela gráfica favorita de todos los tiempos (procedente de unos tiempos, además y para mayor mérito, en los que ni siquiera existía el concepto de novela gráfica), con alguna secuencia de acción insatisfactoriamente planificada (el enfrentamiento entre Órelan y Esteno, por ejemplo, en contraste con el impecable sentido de síntesis con que se resuelve la batalla final en una sola página) y un dibujo menos interesante cuanto más simplificado y suelto…

A veces, un lenguaje puede ser tu mejor y peor aliado al mismo tiempo. Esto es lo que ocurre con el lenguaje manga respecto de Irene Roga: el arte (originalmente manga) de Irene no requiere de envoltorios ni vestiduras coyunturales, de esos “trucos” o resoluciones temporales que le restan credibilidad al talento de fondo; ni tampoco de esclavitudes industriales, de formato, extensión o combinación de elementos narrativos (propios o no del manga). Quizá el futuro de Irene esté en la ilustración; quizá en el álbum de 48 páginas; quizá me sorprenda y haga un “opus magna/manga” de mil páginas… Yo, personalmente, espero un cataclismo emocional, una conmoción espiritual a la altura de un Onegin.

En cualquier caso, debe desnudar aún más su talento para poder expresarlo con toda la profundidad de que es capaz: de manera sutil, reposada y serena.

Sólo es cuestión de paciencia y tiempo. No ha de tener miedo a tardar ni a ser diferente a todos…  y debe asumir que lo suyo, por más que su modestia le haga declarar lo contrario, no es un cómic “para pasar un rato divertido” (para eso, Lucas). Dentro de ese cómic hay páginas que mueven al rapto emocional a partir de la mera contemplación estética, también merced a su propia implicación (cien por cien genuina) en lo narrado. Hay que abrazar la ambición creativa y actuar en consecuencia.

Pues Irene Roga ha nacido para seguir su propio camino y marcar su propio discurso estilístico.

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2 Responses to “LA COPLA DE IRENE”

  1. moderntime Says:
    May 16th, 2011 at 10:38 am

    Pienso que tiene bastante merito cuando un-a artista sigue unas pautas standard, como por ejemplo pueda tener el genero Manga , y utilizando esa linea o pauta a seguir logra crear algo personal, hace ya un tiempo biscando informacion sobre artistas Manga de nuestro pais, vi los dibujos de esta artista, y lo primero que me llamóla atencion es que denotaban una sensibilidad especial, su dibujo tiene una buena construccion y sabe dar atmosfera a sus viñetas, unas viñetas que muchas veces se acercan a ser pura poesia…

    Yo ya he comentado algunas veces que no soy nada fan del Manga,pero desde luego eso no me ciega para saber cuando estoy ante una buena obra (al menos segun mi opinion), y me parece tan respetable el artista que para expresarse en comic sigue la tendencia de los comics franco-belgas, la linea Marvel, el rollo Underground o la linea Manga…

    espero que tenga exito “La cancion de Ariadna”, siempre me alegro del exito de las obras en donde hay un buen trabajo detras…y en esta hay un buen trabajo…

  2. […] autoral se sitúa en el vértice opuesto de la de otra de mis mangakas españolas predilectas, Irene Roga.

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