EL MENOS MEMO DE “MOME”

Debo ser el único autor español (y terrícola, probablemente) que ha publicado tanto en la revista estadounidense de fantasía Heavy Metal como en la de cómic indie, Mome.
Mientras espero que alguien me dé una medalla por ello, me gustaría resaltar lo mucho que me gusta David Heatley, el único autor regular de Mome que me pareció realmente apasionante de toda su troupe (aparte de Juaco Vizuete y yo, claro).
La publicación de Fantagraphics recoge desde mediados de la década pasada la cosecha de una generación estadounidense post-Clowes y post-Ware, con todo lo que ello implica: un montón de lechuguinos recién salidos (o no) de Bellas Artes en pleno auge del do-whatever, donde el “cómic de autor” se venera por encima de todas las cosas.
¿Qué es lo más fácil de explicar cuando no tienes demasiada imaginación de la que hacer alarde? Tu propia vida, of course. De ahí, el aluvión de novelas (autobio)gráficas de artistas, por lo general, poco vividos. Pero ya se sabe lo mucho que entusiasma la sobredimensión de la escasez vivencial (el refocilarse en el hastío existencial y todas esas mandangas) a algunos lectores que pecan exactamente de lo mismo.
Y, sin embargo, si algo no se le puede reprochar a David Heatley es precisamente ausencia de imaginación.
My brain is hanging upside down, su recopilación onírico-biográfica publicada en España hace dos años (quizás algo prematuramente para la inmediatez de su fenómeno) por Norma Editorial, es una gozada tanto desde el punto de vista visual (que alguien me pegue un tiro por mi cacofonía metafórica) como desde la experiencia de su lectura.
Heatley aúna varios puntos de interés:
-Una osadía estilística, de trazo infantil y colores borrachos, que acompaña con tino el descaro de sus memorias.
-Ese descaro confesional que, unido a la preponderancia que sabiamente otorga a su rico universo onírico (varias de las historietas son plasmaciones literales de locos sueños suyos), aporta un posicionamiento autoral audaz y estimulante, especialmente si le comparamos con sus, por lo general, plúmbeos compañeros de generación.
-Un interesante aporte plástico que liga su obra al arte pop no necesariamente relacionado con la narrativa, siendo él quien los vincula con resultados excitantes.
Es cierto que su exploración en la disfuncionalidad de su familia (una madre neurótica y sobreprotectora, un padre que es Jesus Freak y Starwarsero a muerte) puede parecer sobreexplotación a algunos y adolecer de cierta autocomplacencia casi inherente al subgénero… pero anécdotas entre lo cotidiano y lo ruborizante, como el golpe involuntario que le propina la madre (”¡No se lo digas a tu profesor!”), su obsesión casi racista con los negros o todo el hilo reflexivo en torno a su bisexualidad no asumida que salpica el libro, hará las delicias de cualquier lector que no sienta miedo a entrar en la psique de un artista poco reacio a mostrar sus vísceras.
Ya tenemos un nuevo (y loco) ídolo del cómic estadounidense “independiente”.

Autorretrato de David Heatley: en foto, parece más desquiciado (y marica).
May 12th, 2011 at 10:37 am
Despues de publicar en Heavy Metal y como ya has escrito mas de un libro, solo te queda montar en globo y plantar un arbol…ja…ja…
dicha esta tonteria mañanera, tambien sucede a veces que los autores americanos cuando son independientes parecen mas independientes, quiero decir que probablemente un autor que en America se consagra como nuevo valor del comic independiente aquí quedaría relegado a participar en algun fanzine…
igual digo una burrada,(no será la primera vez) pero al ver las paginas de este hombre me vienen a la memoria algunas paginas del TBO, lo mas probable es que Heatley no haya visto nunca el TBO, pero aquellas paginas cargadas de pequeñas viñetas, los colores planos…
no he leido sus historietas, pero seguro que tienen que ser interesantes, tengo una debilidad por los comics autobiograficos…
segun he visto en yutube no se le dá mal a este tipo lo de cantar…
May 13th, 2011 at 12:57 pm
A mí también me gusto, en especial toda la parte dedicada a la black culture. Lástima que el capítulo final, con el parto en directo, sea eggs. Acabo de recordar que tengo una buena entrevista con él, de cuando vino de promo, cuya versión íntegra bien merece aparecer en mi blog.
May 13th, 2011 at 2:09 pm
A mí me gustó, claro, toda la parte de su sexualidad. Lo de su obsesión por los negros no acabé de entenderlo, es como si el tipo estuviera paranoico por hallar una identidad propia, quizá a partir de su propia inseguridad personal. La parte de su mujer (¡está empeñadísimo en querernos convencer de que la quiere!) con los partos y tal, confieso que la leí a salto de rayuela viñetil.
Me han soplado desde los USA que su última novela gráfica, con una editorial literaria importante (Pantheon) fue un desastre de ventas y que él se ha refugiado en la música.
Yo creo que acabará en una peli porno gay, chupando pollas de negros y contándolo en un libro (dicho sea con todo el cariño). En el fondo, es un Chester Brown homoerótico.
Mola.