NADIE NOS COLECCIONARÁ CUANDO HAYAMOS MUERTO: LAS DIFERENCIAS BÁSICAS ENTRE LA MENTALIDAD ANGLOSAJONA Y LA ESPAÑOLA FRENTE A LA FICCIÓN

Este texto nace del análisis y subsiguiente debate generado por mi entrada anterior, así como del cansancio que percibo en muchos autores nacionales que han sufrido una indiferencia mediática apabullante pese a la calidad de su obra, simplemente porque no se ha publicado en una cole de superhéroes USA o en un lujoso álbum francés. Mi intención no es comparar la calidad de la producción ficcional anglosajona frente a la española, planteamiento absurdo en sí mismo (saldríamos baldados, aunque no tanto como los cínicos imaginan), sino la diferencia de ACTITUD RECEPTIVA frente a ambas, especialmente por parte del consumidor español perteneciente a la élite que conforma NUESTRA industria cultural (ya sea como creador -escritores, cineastas, historietistas- o como divulgador -periodistas, blogueros-), que es el público que mejor conozco, porque pertenezco a él, aportando impresiones desde mi experiencia como autor y también como editor y promotor de cómics ante la prensa desde hace dos décadas.
Obviamente, la industria anglosajona “del entretenimiento” (como le llaman ellos, he ahí la primera diferencia con nuestra industria “cultural”) cuenta con varias ventajas históricas, por méritos propios, respecto de la española. Para mí, las principales son tres:
1) Un respeto total y absoluto hacia la FANTASÍA como generadora de ficción, autosustentada y legítima en sí misma (como lo es también, para ellos, el ENTRETENIMIENTO, concepto que tradicionalmente nosotros hemos denostado y considerado pueril por sí solo, si no va acompañado de una coartada justificativa y legitimadora más “profunda”: llámesele mensaje, compromiso humano o ideología, que para mí es lo mismo). La cultura española, hasta hace bien poco, siempre ha despreciado intelectualmente la fantasía -incluso la de culturas ajenas-, necesitando de otros argumentos mucho más prosaicos y reduccionistas -especialmente los canalizados mediante el realismo, el retrato de costumbres, la denuncia social y la lucha de clases en su modalidad más simplona y demagógica, es decir, de herencia católica incluso en sus derivaciones ateas- para “justificar” o legitimar el uso de la fantasía. Lo cual demuestra nuestra pobreza espiritual como pueblo y sociedad.
(Cierto, los Oscars nunca van a parar a comedias absurdas ni a películas de acción: pero ellos al menos respetan por igual todos los tipos de cine y facilitan su producción y consumo sin prejuicios).
2) Una asunción anglosajona total de la épica como género vehicular de sus anhelos y valores morales, frente al descreimiento absoluto hacia el género épico por parte de los españoles. Somos pueblo de pícaros, de materialistas y de corruptos, básicamente, y nos burlamos de cualquier intento de construcción épica, además de considerarla siempre sospechosa de substrato fascista. Asimismo, la denuncia de una injusticia consensuada suele ser considerada en nuestra cultura como una delación, una traición a la masa. Nuestro género predilecto (y el que mejor nos sale todavía) es la tragicomedia, que tampoco valoramos en lo debido: la aceptación de la realidad es nuestra “virtud” más preciada. Nos cuesta muchísimo creernos a nosotros mismos cuando nos ponemos en pose heroica (literal y figuradamente) en pos de un sueño. Supongo que, debido a esa mentalidad, a España le costó tanto históricamente ganar un Mundial.
(Por otro lado, por más que lo intentemos, resulta casi imposible desligar épica de la noción de imperialismo; y la defensa de la propia cultura, lamentablemente, del nacionalismo.)
3) Una apuesta sincera del imperio estadounidense y aledaños por la construcción de una industria fuerte, basada en la PROFESIONALIDAD y la DISCIPLINA. La palabra “industria”, hasta hace poco, generaba urticaria, indignación y oposiciones de esencia anticapitalista -y holgazana- en nuestro espíritu, básicamente tendente a un colectivismo bárbaro incapaz de respetar el individualismo del talento (véase la resistencia nacional que hubo hace dos décadas a la pluralidad informativa con el anuncio de las televisiones privadas). Por eso también me interesan los fenómenos populares autóctonos, especialmente los televisivos: el triunfo de estos productos locales va a generar (ya está generando) industria, y una industria especializada además en el género fantástico y épico. A base de practicarlos, cada vez nos saldrán mejor y nos los creeremos más. La TV, insisto, en este sentido está jugando un papel de profesionalización de talentos que el cine no ha podido jugar aún, por ausencia precisamente de profesionalidad industrial (¡y de éxitos!). Y, sin embargo, no veo una lectura teórica de esos fenómenos: no se acompaña la realidad creativa con un apoyo analítico que nos permita reflexionar qué terreno estamos avanzando. La mayoría seguimos con los ojos puestos en lo que pasa en Estados Unidos, cuyos productos son mucho más fácilmente vendibles en nuestro país que el nuestro. Seguimos, a nivel teórico, en tiempos de los escritores de novela de a duro que tenían que firmar con pseudónimo anglosajón para obtener CREDIBILIDAD, cuando el público ya no nos reclama eso. Pero parece que los especialistas culturales sí.
Ahí, pues, radica el principal problema de actitud perceptiva que yo critico: que hasta hace poco no nos creíamos nada que surgiera de nuestra imaginación. Ni libros de aventuras, hasta Pérez Reverte y, antes, Vázquez Figueroa, mucho más ignorado por la prensa especializada; ni cine de terror, hasta Amenábar, Balagueró y Bayona; ni series de acción, hasta Águila Roja; ni cómics de género, hasta… bueno, los que hacemos cómics de género aún estamos -imagino- en la lista de espera. Pero nos queda muy poco para obtener el mismo reconocimiento sin tener que echar mano a valores prestados de la literatura (el travestismo de la “novela gráfica” que, de nuevo, nos confirió la GRAVEDAD requerida para salir en el suplemento cultural de los diarios y algún día nos proporcionará hasta un Príncipe de Asturias).
Aún muchas veces cometemos el error de confundir PREJUICIOS con CALIDADES: aún recuerdo cómo hace treinta años nos reíamos los castellanoparlantes del primer episodio de Dallas doblado al catalán… hasta muchos catalanoparlantes se burlaban. Para todos nosotros, el doblaje al catalán era mucho peor que el doblaje al castellano, aunque los actores de doblaje fuesen básicamente los mismos… ¡sólo por la sencilla razón de que no estábamos acostumbrados a escucharlo! Así somos las civilizaciones primitivas y esencialmente conservadoras: nos reímos y mofamos de lo que no conocemos (como la tribuna de monos cuando Taylor toma la palabra en El planeta de los simios… por poner un ejemplo “fantástico” en todos los sentidos) y no le damos la menor oportunidad, porque nos da miedo la innovación.
Pero el asunto de fondo es más aterrador aún: no se trata de escribir que un producto como Águila Roja sea bueno… Se trata de analizarlo con un mínimo criterio objetivo y en su contexto adecuado, sabiendo de dónde procede, cuál es su tradición (foránea y propia) y lo que aporta a ésta, sin despacharlo como una basura más típica de nuestro basurero eterno al que no dejamos fructificar por nuestro autodesprecio automático.
Un ejemplo de nuestros prejuicios aplicado al universo maliciosamente bautizado como freak: casi todos babeamos durante nuestra adolescencia con cómics de superhéroes (señores en trajes de fantasía con poderes fantásticos, más elemental imposible) y seguimos haciéndolo, la mayoría, a través del cine. ¿Qué hubiera sido del pobre Stan Lee si hubiese nacido español? ¡Pues no se hubieran reído de él en este país! Hubiera muerto olvidado e incomprendido, tildado de demente megalomaníaco y fascista, apenas homenajeado por cuatro “friquis” en un festival de cómic a las puertas de su muerte. Sería un José Antonio de la Loma más (que pasó curiosamente por todas esas fases de reacción pública y gremial), otro elemento represaliado: si nuestro Lee españolizado hubiera querido trasladar Marvel al cine, se hubiera ido a la mierda en los años 80, cuando Pilar Miró impuso que sólo se apoyaran desde las instituciones las películas basadas en clásicos literarios (mentalidad más garrula y literal, imposible): ¡pobre Lee, en España se hubiera ido a tomar por culo con sus personajillos disfrazados! Menos mal que le dio por nacer en un país mentalmente evolucionado…
Bueno, también hubiera tenido otra opción: con un poco de suerte se hubiera ganado el nombre y prestigio que se merece… trabajando para el extranjero.
Por suerte, gracias a que el público general es cada vez más receptivo a la fantasía -paradójicamente, merced a la amplia difusión de la fantasía anglosajona, que nos ha “acostumbrado”- y al cultivo de géneros con denominación de origen (que a fin y al cabo, lejos de lecturas nacionalistas o imperialistas, es lo que proporciona verosimilitud, arraigo y sabor a cada obra: su localismo), esta situación está cambiando a un ritmo demencial. Pero CASI NUNCA gracias a nuestra élite cultural, que sigue riéndose de la “caspa y espada” española mientras pierde el culo por descargarse el último episodio de Juego de Tronos y efectuar un análisis crítico en su blog. Que está bien: reitero que sólo señalo la infinita diferencia de rasero y mera ATENCIÓN analítica que provocan un fenómeno frente al otro.
Quizás en breve muchos productores de cine español se atreverán a apostar por el éxito real en taquilla (sin miedo a ser tildados de “cerdos capitalistas”) con ideas propias, no copiadas cinco años después del top ten estadounidense de la revista Variety… y quizá los que escribimos con la fantasía como motor principal de nuestras ficciones y metáforas podamos sentir un día no muy lejano que no somos un ghetto ni una excepción anticomercial, porque una parte de la élite divulgadora (prensa, crítica) solamente parece apoyar aquello que les hace aparecer comprometidos socialmente y les otorga una pátina de gravedad: confundimos por ejemplo, como hacen las culturas provincianas, la seriedad de los temas tratados con la seriedad de la obra.
¿Cuándo tendremos la oportunidad ya no de crear nuestro propio pulp -eso sí nos lo permiten-, sino de obtener además la atención mediática y el juicio crítico que exigen varias décadas de creación ficcional acumuladas? No digo la atención y el juicio que merecemos cada uno de los innumerables autores de género que trabajamos en diferentes medios, porque ese merecimiento nunca resultaría suficiente para cada autor (problemas del ego): pero sí al menos la misma atención y juicio que merece cualquier artesano mediocre por el mero hecho de ser estadounidense (en cómic, cine o literatura). ¿Cuándo asistiremos a un análisis público más o menos garantizado de nuestras obras, sin prejuicios ni condescendencias, pero tampoco sin obligarnos a anglosajonizar nuestros nombres como hicieron casi todos nuestros predecesores del siglo XX?
¿Cuándo podremos tener una generación consciente de nuestra tradición ficcional? ¿Cuándo no tendremos que desenterrar del olvido nombres como Manuel Fernández y González, José Mallorquí y tantos otros? ¿Cuándo tendrán un reconocimiento institucional por ser, sencillamente y sin más coartadas sensibleras, maestros del entretenimiento?
¿Cuándo tendremos unos periodistas y unos críticos -con las notables excepciones de los francotiradores de siempre, ojo: Jordi Costa y varios otros excelentes profesionales y amateurs que no buscan el prestigio ni el pedestal de la opinión “grave”… y que llevan ahí muchos años predicando en el desierto, desde Manuel Darias a Entrecomics en el caso de la historieta- y, en fin, unos difusores y una difusión sistematizada, a la altura del trabajo de tantos artistas que cae en balde hasta que no son rescatados por la industria imperialista?
PD. Tomando prestada una magnífica definición del escritor Sergi Puertas, fenómenos actuales multimediáticos como los de Jaume Collet-Serra, Albert Sánchez Piñol o el propio Arturo Pérez Reverte (al que se refería concretamente Puertas), son auténticos punkies dentro del polvoriento panorama mainstream español y fabulosas excepciones, por su propio esfuerzo, de una tradición de géneros propia abiertamente ignorada por la cultura oficial durante muchas, demasiadas décadas.
April 26th, 2011 at 10:03 am
Yo siempre te agradeceré, Hernan, tus comentarios con las novelas que te mostré, las que escribió mi tío allá por los años 50, Arizona Bill y las demás. Muchos intelectualoides no les dedicaron ni cinco minutos. Gracias. http://blocs.lescorts.cc/unaimagenyunaspalabras/2010/03/15/la-coleccion-canada/
April 26th, 2011 at 10:21 am
Como te he comentado por Facebook, Magda, me interesaría mucho que me pasaras varias novelas de tu tío (en fotocopias, vamos), para leerlas y crear una entrada dedicada a ellas, analizándolas. Es la manera de que quede un testimonio crítico y público.
Un beso y gracias a ti por conservar ese tesoro.
April 26th, 2011 at 10:22 am
Aquí hay que esperar a que la casta sacerdotal canonice . En esa misma casta , muchas veces , se advierten resabios de un complejo de inferioridad provinciano que desemboca en un servilismo rencoroso hacia el amo indiferente . A mí siempre me ha parecido muy representativa la admiración sincera sentida por Sir Lawrence Olivier hacia Chaplin , cuando aquí una cosa así hubiera sido impensable.
La mentalidad puritana anglosajona existe y es innegable , pero como bien dices , ahí parece que sirve de acicate a la hora de aplicarse y no como elemento castrador . Aquí impera aún el espíritu Inquisitorial . Al hereje de casa , BRASA . Pérez - Reverte le parecerá a unos una cosa y otra a otros , eso es lo de menos , pero sus libros los lee gente que antes ( y ahora ) leía a Figueroa , Hassel , Estefanía , Garland , Kane… y la envidia es muy mala ; lo que leen la mayoría de los curritos de la obra y los pastores , al menos los que yo he conocido , es eso , no a sus profetas y paniaguados.
Por cierto , me parece haber encontrado un guiño ( entre muchos otros y a otras obra ) a Ébano, de M. V -F en ¡ Quítame…! Novela muy buena y bonita de leer dónde las haya , por lo trepidante de la acción , florido del lenguaje y apasionante de la trama. De mucho miedo , risa , sexo y persecuciones de las buenas . Ya se la están comprando y patas arriba a leerla que no encontrarán nada igual ni parecido con ilustraciones tremebundas como hace tiempo que no se ven . Leer a Krasznaharnoskay y Foucault tendrá su cosa pero esto es el despiporre señores lectores . No se demoren ni coman nocilla si pueden tragar fango aúrico del bueno . En su librería y kiosco amigo ¡ Ya !
April 26th, 2011 at 10:44 am
Ja ja ja, Luis, deduzco que te ha gustado la novela (que conste que no nos une ninguna relación previa, ni siquiera adúltera). Gracias por tus palabras, ése es el efecto preciso que quería provocar con QUÍTAME…
Pues no, no he leído ÉBANO, del gran Alberto Vázquez Figueroa (la M. es de ¿Manuel Vázquez… Montalbán, ja ja? No me gusta tanto). Pero de Figueroa sí leí hace mucho su TUAREG, que me parece fabulosa, a la altura del SOY LEYENDA de Richard Matheson (que había leído antes). Lo digo sobre todo porque ambas novelas tienen dos finales magistrales, de los que se te quedan de por vida como paradigmas del ser humano. Luego intenté leer más cosas de él y no estaban a la altura, especialmente literaria (compré por curiosidad su continuación de TUAREG, pero no pude pasar de las primeras páginas): demasiado salgariano, con todo lo que ello implica. Supongo que me tenía que haber circunscrito a sus novelas setenteras o quizá es que todos necesitamos un tiempo de perspectiva para abordar títulos recientes. ¿Me recomiendas alguna otra novela suya? La ventaja de las buenas novelas españolas es que además aprendes a escribir mejor.
Sí, nosotros tenemos como obstáculos básicos nuestro espíritu inquisitorial y nuestro complejo de inferioridad. Y como ventaja, nuestro liberalismo sexual (no soporto en las comedias yanquis, por ejemplo, su obsesión por la represión sexual de los adolescentes, un código que aquí no funciona pero que nos tragamos igual… por la misma razón se me cayó de las manos la novela SOY CHARLOTTE SIMMONS, de Tom Wolfe, que era mala de cojones).
Un abrazo.
April 26th, 2011 at 11:07 am
A mí Ébano me gustó mucho y Tuareg es un novelón , a parte de Ébano no se me ocurre ninguna otra que recomendarte . Palmira es un buñuelo espantoso y sus sagas polinesias , no sé…
Yo leí Ébano de crío después de leer Los pilotos de altura de Baroja y me parecieron complementarias . El tema es el tráfico de esclavos . Y sí , la represión sexual gringa es de un malsano tan exportable como la carroña del Coronel Sanders a. k. a. pollo frito de Kentucky , menos mal que aquí estaba ” Viriato ” Ramoncín . ¡ Hay que ver lo de la M V - F !, muy sintomático de la esquizofrenia del garrulismo ilustrado del que provengo . Tu dale duro a tu novela , que tiemble Estebanín Rey y su secta , dicho con cariño .
April 26th, 2011 at 11:41 am
Parece que poco a poco, la generación actual se va dejando de prejuicios y acepta cada vez más un relato hecho aquí meramente para divertir. Lo que más perocupa a todos los autores con los que hablo es ahora si con la revolución de los formatos digitales no se nos acabará lo de vender libros. De todas formas yo soy optimista (en bilbao decimos cabezón) y creo que nos esperan mejores tiempos. Se van abriendo caminos, lo que pasa es que nos enseñan desde crios a tirar siempre por el mismo, algo típìco de las sociedades cansadas de si mismas.
April 26th, 2011 at 11:41 am
Pues me lanzaré a ÉBANO de cabeza.
Me compré también un saldo de varias novelas “históricas” recientes en Editorial Roca y de ese sindiós (hay planteamientos demenciales que por sí solos ya molan) seguro que también aprovecho algo.
Ahora estoy en plena faena. ¡Gracias por tus buenos deseos!
April 26th, 2011 at 11:43 am
Y sin olvidar la serie de novelas de ciencia ficción “Saga de los Aznar” de Pascual Enguídanos Usach, publicada en los 50´s y premiada en Bruselas en la Eurocon de 1999 como la mejor serie publicada en Europa:
http://www.ciencia-ficcion.com/glosario/s/sagaazna.htm
Hace unos años le hicieron al autor un homenaje en Valencia, si no recuerdo mal. Las pocas novelas que he podido leer estaban muy bien, por cierto. Una competente saga de ciencia ficción, ni más ni menos.
“La Saga de los Aznar”… Saga maldita por partida doble, por ver la luz en España y por… bueno, ¿hay que explicarlo?
April 26th, 2011 at 11:46 am
Efectivamente, Nacho, estoy completamente de acuerdo contigo.
A mí no me preocupa en absoluto lo de los formatos digitales o las nuevas tecnologías o maneras de distribuir y obtener beneficios: ningún escritor ha denunciado los abusos y robos de muchos editores durante todos los años que ha durado el formato del libro tradicional… ¡cómo para quejarse ahora de que la gente pueda acceder más libremente a la cultura sin necesidad de tantos intermediarios!
La vida siempre se abre camino. Ya hemos vivido treinta años de vacas gordas ¡y también nos quejábamos entonces!
Es cuestión de trabajar duro y saber adaptarse.
Beroy: sí, leí sobre esa obra en varios textos de antologías de ciencia-ficción. Nunca he sido muy ducho en ese género, pero desde luego me despierta mucha curiosidad. ¡Lo que nos faltaba ahora, tal como están los ánimos, recomendar LA SAGA DE LOS AZNAR, ja ja ja!
Y, por cierto, MUCHOS ÁNIMOS. Que vamos a arrasar con nuestras hazañas…
April 26th, 2011 at 12:53 pm
Lo malo de los Blog es que no tienen emoticonos de aplausos como los foros, si no tras leer esta nueva entrada en tu Blog hubiese puesto emoticonos de aplausos, y conste que no soy de elogios gratuitos…
Como he puesto en otro mensaje del tema anterior, si la autora de Harry Potter hubiese sido española la trascendecia del personaje sería mas o menos como la de Manolito Gafotas…je..je…
En nuestro pais siempre ha habido y sigue habiendo mucho talento, no hay mas que ver la de autores que consiguen reconocimiento fuera, y aquí van pasando sin pena ni gloria…¿que hubiese sido de la carrera de Banderas si no hubiese ido a Hollywood? posiblemente hubiese seguido haciendo peliculas o alguna serie tipo “Vida loca”, pero desde luego no con la continuidad y el “status” que le ha proporcionado trabajar en Estados Unidos…
Hay dos factores que para mi son importantes que contribuyen a que el patio esté como esté:
-Los que pueden arriesgar y promocionar nuevos autores no suelen estar por la labor, y cuando lo hacen siempre es como “de manera experimental”, es decir vamos a sacar a tres nuevos autores de comic, o vamso a sacar tres nuevos escritores a ver que tal, y si estos no venden ya dejamos de editar esa linea de “nuevos valores” y seguimos solo comprando derechos de lo que funciona fuera, ademas de que aquí si se edita algo nuevo siempre se espera “a ver si se vende bien” para continuar, y lo ideal sería como poco editar en continuidad al menos cuatro o cinco albumes de un dibujante o cuatro o cinco libros de un escritor para que ese producto acabase consolidando y vendiendo…
- Otro problema de nuestro pais es que no se promociona adecuadamente casi nada, si vemos el caso excepcional de Santiago Segura y su talento para promocionar Torrente, vemos su resultado en taquilla, no quiere decir que todo lo que se promocionase igual funcionase igual, por que en America todo lo que se promociona no funciona, pero como poco si en todo hubiese una adecuada promocion se sentarían las bases de una industria…
-Y luego sucede algo que ya clama al cielo, y es las condiciones en las que trabajan creadores en general cuando se involucran en productos artisticos, sería para escribir un libro las condiciones por ejemplo en las que se ha trabajado en la animacion en España, una profesion en que a medida que pasan los años vas cobrando mucho menos dinero del que cobrabas hace veinte y haciendo tres veces mas trabajo, una profesion en que los artistas que trabajan-mos en series o peliculas no tenemos ni un 0´01 por ciento de beneficios sobre productos que se venden a muchos paises y generan millones de euros, pero vamos tampoco ahora voy a ponerme a contar batallitas…
- Y por ultimo, creo que en España siempre vamos a estar un poco en plan “Bienvenido Mr. Marshall”, hay dibujantes que igual llevan veinte años haciendo un brillante trabajo en comic en el que se trabaja con licencias de personajes ya conocidos, y a estos dibujantes nadie los conoce, en cambio nada mas que uno de esos dibujantes trabajase en una nueva peli de Tim Burton su “popularidad” aumentaría de la noche a la mañana…
y tambien el peligro de este pais y mas aun hoy qu etodo se cuelga en internet es que una creacion que aquí no venderías ni para una camiseta puede acabar convirtiendose en un exito mundial si lo “toma prestado” una gran productora americana…
supongo que todos habreis leido sore el caso de Joaquin Blazquez y ET…
April 26th, 2011 at 3:00 pm
Así es, Moderntime.
Y luego está que siempre nos estamos quejando. Yo últimamente parezco cumplir esa regla a rajatabla, así que voy a parar de hacerlo durante un buen tiempo.
Por cierto, recuerdo respecto al affaire de Blázquez que pensé que era muy plausible el plagio: la verdad es que el bicho era idéntico, pero en pérfido, ja ja…
April 26th, 2011 at 3:56 pm
Bueno Hernan , pero yo creo que no hay nada malo en las quejas constructivas que es lo que tu haces y yo procuro hacer lo mismo cuando expongo una queja , quiero decir que no es lo mismo mucha gente que se queja y nunca han dado palo al agua que quien ha currado como tú y sigue currando y aun pudiendo ganarse la vida con su vocacion es capaz de “quejarse” publicamente…yo pienso que eso tiene su merito, aunque obiamente es una decision personal respetable el querer dejar de quejarse durante un tiempo, yo tambien suelo ir a temporadas, y quizá la primavera es una epoca en que como las alergias ,las quejas florecen con mas intensidad…ja…ja…
April 26th, 2011 at 7:48 pm
Tuareg es mi libro favorito de lo que he leído de Vázquez Figueroa. Recomendaría “Manaos”, “Panamá, Panamá” y “como un perro rabioso” ésta última fue adaptada dos veces al cine, “el perro” (1980) y “Rottweiler”(2004) la segunda pero los leí hace años y puede que la memoria me traicione.
En cambio no tengo buen recuerdo de otros como la serie “Cienfuegos”, aunque tiene la gracia de estar escrita como un folletín publicada según terminaba de escribirla sin revisar, (supongo que a eso te referías al calificarlas de salgarianas).
Figueroa tuvo y sigue teniendo gran consideración y prestigio por aquí, pero claro, hay truco: soy tinerfeño.
April 26th, 2011 at 7:56 pm
J.M. Beroy: “la Saga de los Aznar” era uno de los ejemplos que tenía en mente a la hora de comparar la situación de la cultura popular española con la de otros países. En EEUU sería un clásico de la Space Opera como Flash Gordon, Buck Roger o Star Trek y las bromas por coincidencia de nombres sería a costa de ex-presidente y no al revés. pero ahora, a ver quien es el valiente que reivindica esta obra; pero, no nos engañemos auque se titulara “la Saga de los Jiménez” sería igualmente díficil.
April 26th, 2011 at 8:52 pm
Pedazo de análisis, macho.
Estoy contigo al 100% en todo lo que dices.
LA cultura en este país se desprecia institucionalmente, y no es broma, a pesar de ministerios, consellerías, etc etc. Hay iniciativas, pero por no ser honestas (es decir, por no ser más que meras pantomimas, no acaban de cuajar en la gente.
El arte debe ser popular, y no sólo patrimonio de la industria, de críticos flatulentos o tertulianos sabelotodos.
En este país se hacen cosas interesantísimas, y la mayoría de los que las facturan no pueden vivir de ello. Cuando en cualquier otro país del mundo se les reconocería un oficio, aquí se les llama cutres porque lo anglosajón se ve más guay.
Y es un poco culpa de todos, porque hay mucho rancio suelto, también hay que decirlo.
El arte debe potenciarse. Si no es así, la gente de la calle no se implica. Y si la gente de la calle no se implica, entonces el mercado se enrarece.
En el cómic no hay margenes de beneficio y se paga mal, y los artistas que pueden trabajan para el extranjero, como es lógico.
Es cierto que se lee más, pero la literatura no es negocio más que para unos pocos potentados conservadores. Y es que siguen creyendo que un precio elevado incrementa los beneficios, con lo cual no se vende lo que se debe y no se arriesgan.
El arte debe ser económico para que todo el mundo pueda acceder a él.
Yo creo que las nuevas tecnologías estrecharán las distancias entre los que pueden y los que no, sin que la industria se resienta.
A la espera de ganarme unos eurillos, yo regalo mis cuentos, que a fin de cuenta lo que quiero es que me lean.
¡Un abrazo!
PD: en cuanto a las novelillas populares, no sé si sabes que el abuelo de Raule perteneció a esa generación Bruguera de la que hablabais en comentarios anteriorres. Habla con él, que tiene una buena colección.
April 26th, 2011 at 9:49 pm
-Moderntime: gracias por tus palabras, yo realmente lo paso muy mal cuando me pongo en “mode” criticón: me siento muy quejica y gimoteante, algo que no me gusta en absoluto, pues siempre he abjurado precisamente del victimismo y las lamentaciones. Siempre he sido partidario de hacer y callar, pero no puedo evitar verter mis opiniones explícitamente, es básicamente una compulsión, y este blog me sirve para eso. La cuestión es que no callo ni debajo de la ducha. Por ello aprecio vuestra fidelidad y paciencia. Gracias otra vez.
-Juan: gracias por las recomendaciones, te aseguro que no caen en balde. Y sí, yo también intenté leer “Cienfuegos ” y no di de mí: necesito un poquito de cebo estilístico para poder merendarme con gusto un libro de aventuras, aunque sea un cebo involuntario. Y sí, mi referencia a Salgari iba por ahí. Ahora tengo ganas de leer el “reboot” que ha escrito Paco Ignacio Taibo II de SANDOKÁN, aunque su visión colectivista de la vida no cuadra nada con la mía… pero me parece muy valiente lanzarse a resucitar la saga salgariana, así como muy lícito dar la interpretación que él siente del personaje.
Por cierto, muy inteligente lo que comentas sobre qué sería la referencia y quién el referenciado a costa de LA SAGA DE LOS AZNAR… Con eso lo dices todo.
-Sergi: me parece muy bien que difundas así tus obras. ¡Yo tengo pendiente de leer tus cuentos! Y “buena voz”, como dicen los peruanos, al pasarme ese dato sobre el abuelo de Raúle: tendremos que ir a saquearle la colección… Un abrazo.
April 27th, 2011 at 12:30 am
Bueno Hernan todo se puede ver de distintas maneras, tu cuando te pones el “mode” criticon puedes verte a ti mismo gimoteante, pero los que te leemos podemos verte combativo…
lo que puede parecer defecto bajo un prisma, bajo otro puede ser virtud…
en fin , todo es relativo…
April 27th, 2011 at 8:30 am
Así somos los artistas: unos agonías.
April 29th, 2011 at 10:00 am
Las novelas de V. Figueroa que te he recomendado las leí en mi adolescencia; no sé qué opinión tendría ahora de ellas. Yo tuve el cuajo de leerme tres de las novelas de “Cienfuegos”; en parte por la promoción hecha en su día y parte por ser mi familia de La Gomera, como el protagonista.
Había oído algo de la versión de Sandókán escrita por Taibo, pero no le había hecho mucho caso; eso sí,espero que no acabe igual que Salgari.
Y hablando de recomendaciones y en relación a la poca desconsideración que la fantasía ha tenido en nuestra cultura, en el libro de relatos de Antonio Ruiz Alarcón que tengo en casa se indica su éxito entre el público y su rechazo por la crítica por su estilo y temática, estar alejado del naturalismo y costumbrimo literario.
April 29th, 2011 at 10:00 am
costumbrismo, quería decir
April 29th, 2011 at 10:32 am
No sufras, que Taibo II no es de los que se suicidan, te lo aseguro, ja ja ja.