Los créditos la anuncian como el nuevo filme de M. Night Shyamalan, así que me preparo para una puesta en escena sobria y calculada.
En un dormitorio de cama con dosel, espesas alfombras y coloridos cortinajes, propio de Las mil y una noches, una mujer hermosa pero de rostro oculto tras un velo permanece estirada boca arriba, imagino que desnuda aunque no me queda constancia visual de ello, mientras su esposo negro se recuesta en la mitad inferior de la cama, acodado frente a la entrepierna de su compañera, claramente su esposa, dispuesto a proporcionarle placer.
La negritud de la piel del hombre es petrolífera, densa y sudorosa. Es un treintañero calvo y de complexión fuerte, quizá el rostro del actor lo he entresacado de alguna sitcom de familia negra estadounidense para todos los públicos.
Ella le pregunta si le dará placer.
Él no responde, pero de pronto hace unos ademanes en el aire con la mano derecha, como si se arrancara por bulerías, a la altura de la ingle de ella, y todo a su alrededor es engullido por la más absoluta oscuridad.
El marido negro empieza a masturbar a su amada con la mano, pero no vemos ni la vagina ni a la mujer ni la propia cama: sólo está él en medio del espacio exterior. Deduzco que es una metáfora eufemística inducida por mi lectura exhaustiva de mangas: la galaxia que rodea al hombre puede ser el misterio femenino o quizá simplemente una manera elegante de mi subconsciente, o mejor dicho, del Sr. Shyamalan para resolver de manera poética y sin el engorro de la explicitud pornográfica la excelsa labor del esposo amante.
Lo siguiente que vemos son esforzados ejercicios mímicos del protagonista, cuya mano adopta las más extrañas formas: sus dedos realizan gestos danzarines y toman la apariencia de estar tocando algún instrumento en el aire o ejecutando un baile primordial. Pero de fondo nos llegan ecos de placer femeninos como respuesta a sus maniobras y la voz de su esposa animándole. En un determinado momento, oímos cómo la mujer satisfecha le felicita.
Ese preciso instante es aprovechado por el marido para volverse hacia la cámara y mirarnos, como lo haría precisamente el actor de alguna serie americana antigua en la sintonía de entrada o en un gag en el que buscara la complicidad del espectador, con media sonrisa sagaz de experto masturbador: sin embargo, la mirada a cámara (a nosotros) se prolonga más tiempo del estándar en un filme americano; su excesiva duración parece más bien la opción estilística de un director con ínfulas de cineasta serio, y en esos segundos de sobra podemos apreciar que la sonrisa del tipo se ha vuelto más bien triste y que está completamente bañado en sudor chorreante: éste empapa su cráneo hasta sus casi invisibles cejas. El hombre parece encadenado como un esclavo a su propio talento.
La siguiente secuencia es más simple si cabe en su puesta en escena, denotando que efectivamente ha sido dirigida por Shyamalan: vemos al protagonista tendido dentro de una tinaja repleta de agua, recibiendo un baño reparador. La cámara se va alejando de él y observamos cómo su venerable madre negra, cubierta de collarines de cuentas y ropajes de piel, le practica con la mano izquierda un masaje sobre la espalda; pero con la otra mano sujeta un extraño aparato semejante a un consolador de látex y lo introduce sin dificultad en un orificio que el protagonista tiene a un lado del cuello. La madre mete y saca el consolador en el cuello de su hijo de forma mecánica y casi ritual.
El hombre parece cansado y no da ninguna muestra de placer.
Sé que la película me ofreció muchas más secuencias, pero no logro recordar ninguna más. El título del filme se lo otorgué nada más despertar del sueño esta mañana, me vino a la mente con una lógica incuestionable. Imagino que la temática y el hecho de que los personajes sean negros se deben a que la coprotagonista de mi nueva novela es una guineana de violenta biografía y anoche estuve precisamente enzarzado en la creación de uno de los capítulos más perturbadores y bizarros.
M. Night Shyamalan
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on Tuesday, March 29th, 2011 at 11:04 am and is filed under Cine, Ensayo, Sexo, Uncategorized.
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March 29th, 2011 at 12:09 pm
Bueno siempre puedes proponer el proyecto a los agentes del señor Shyamalan…ja…ja…y como secuencia de inicio la peli ya promete, desde luego mas que la de Airbender…
Hablando de este director me parece que será uno de esos directores que será mas valorado con el tiempo, muchas de sus pelis quedaran como clasicos de esta epoca como hoy sucede con las de Alfred Hitchcok…
Shyamalan ha logrado hacer peliculas con un estilo muy propio, ha creado secuencias bastante personales y muchas de sus pelis se ven con notable interes…
y bueno, si no hace esa peli Shyamalan, la puedes hacer tu, en “soy un pelele” ya esbozabas mucho de lo que podría ser tu futuro como brillante cineasta, y opino sinceramente que si no vuelves a hacer cine la industria se pierde un buen director.
March 29th, 2011 at 8:12 pm
Gracias, Moderntime.
Iba a disentir contigo sobre Shyamalan, pero al leer a continuación lo que opinas de mí como director he cambiado de parecer y te doy la razón en todo. ¡Efectivamente, estoy de acuerdo contigo al 100 % en todo lo que opinas! ¡Bravo!
March 29th, 2011 at 9:35 pm
Shyamalan triunfó con el Sexto sentido, pero no es mi peli preferida de el, no he visto todas sus pelis, pero si unas cuantas,,,por ejemplo La chica del agua me parece una peli bastante original, y ademas segun lei la fuente de inspiracion para Shyamalan a la hora de hacer esa peli fueron las canciones de mi adorado Bob Dylan, en muchas de las escenas de las peliculas de Shyamalan casi se puede ver los mundos paralelos que pueden estar presentes en una situacion, la llamada digamos vida real, y lo onirico,el mas allá o como queramos llamarlo…
Y respecto a ti como director, cuando leí tu articulo del pelelegate me motivó a ver la peli, y me parece una comedia mucho mas ingeniosa que otras que alcanzan mucha fama y parece casi obligado ir a verlas y luego no te hacen puñetera gracia cuando las ves…
en tu pelicula estan muy bien tanto Calatrava como Liberto Rabal en sus personajes, la escena en la que aparece la familia cubana es bastante graciosa, el franco tirador de tan patetico casi produce pena..ja..ja, la escena en la que estan el prota y la chica en el restaurante es una critica contra el aborregamiento en que la sociedad acaba empapada por lo “politicamente correcto”…me gusta mucho la escena en la que estan los dos frente a la ventana y empeiza a aparecer un colorido tropical…no cuento mas escenas por si alguien va a ver la peli…
Y luego como estilo veo que hay puntos de comedia española,puntos de comic, puntos tarantinianos que como te he comentado antes creo que si hicieses mas pelis llegarias a desarrollar de manera notable…
para que todo no sean flores, una pequeña critica..el papel que le das a Gambarte es demasiado corto, al menos hubiese merecido unas frases..ja..ja
March 30th, 2011 at 10:47 am
Hostias ,voy a hacer de filósofo de barra cutre : de la mujer guitarra de Man Ray a la mujer arpa de Migoya , toma arquetipo. ¿ Qué cenaste , alma de Dios ?
A mi Shyamalan me mola , qué le vamos a hacer , aunque creo que el argumento de El Bosque ( The Village ) se lo copió pastaíto de una novela francesa de los sesenta ¿ Los vigilantes ? , no me acuerdo . Ya lo miraré. De Shyamalan he visto todas menos Airbender , que me da una pereza infinita.
Dicen que en los USA está de moda meterse con el pobre mozo.
March 30th, 2011 at 2:56 pm
Gracias de veras, Moderntime, por tu recorrido a ¡SOY UN PELELE! Me alegra comprobar que lo que tú has leído en la película es lo que pretendía. Seguiré intentando rodar, claro que sí. Y, cierto, Gambarte se merece salir mucho más.
Malivern: a mí Shyamalan en realidad me gusta en dosis pequeñas, porque en la mayoría de pelis me recuerda aquella gran expresión que dice “Todo esto para esto”. Nunca la sobriedad formal albergó tanta pomposidad de fondo. En España, al menos en los círculos que yo frecuentaba, también estaba de moda meterse con él: da un poco el rollo de trekkie, de alguien que cree realmente que es mejor visitar las hadas que estar follando con tu vecina. O que se toma demasiado en serio a sí mismo, en todo caso. Ahora sí, respeto muchísimo que tome un camino propio y, efectivamente, quizá en unos años merezca una revisitación. Pero a mí me cuesta muchísimo entrar a ver una peli suya. Y eso es bien raro en mí, tocando los géneros que toca. Quizá es porque está demasiado encima de su propio material: quiere que se vea todo el tiempo que hay una buena dirección y, cuando la levadura cae, lo que queda es ¡uh!
March 30th, 2011 at 5:45 pm
Pero en el caso de Shyamalan habríamos de preguntarnos que sucedería si hiciese las mismas peliculas pero fuera un autor que solo se moviese por circuitos de festivales independientes , y que no fuese un director que llegase a distribuir sus pelis en el circuito comercial de salas de cine…
igual se le valoraría mas , precisamente por moverse en ese terreno independiente, quizá sería un director de culto, pero el exito del sexto sentido lo catapultó al olimpo cinematografico de por entonces y supongo que se convirtió en un director interesante para los productores y aun así, su merito para mi es que ha seguido haciendo pelis en Hollywood pero algunas tienen ese aire a cine idependiente, cosa que no creo que deba resultarle sencillo para mantenerse en una industria que solo busca resultados en taquilla…
April 1st, 2011 at 7:51 pm
Pues a mí de Shyamalan, salvo “La chica del agua” que me pareció un coñazo, sus pelis me suelen gustar mientras las veo, pero al recodarlas siempre pienso que era una película de un solo visionado,un usar y tirar, toda la peli construida para la sorpresita final como un “Sospechosos habituales” pero del género fantástico. Eso provoca que no me entren ganas de volver a ver ninguna de sus películas, y ahí es donde yo creo que marca la diferencia con Hitchcock, que las suyas siguen siendo disfrutables pese a conocer ya la trama. Entre todas, “El protegido” me pareció muy original y quizás la única que volvería a ver.
April 1st, 2011 at 8:44 pm
Creo que los dos tenéis parte de razón.
El tío se curra planos secuencias y tiene en cuenta la puesta en escena tanto como el montaje, cosa extraña en el Hollywood de los últimos 20 años. La lástima es que lo suele hacer al servicio de boberías que quizá funcionarían mejor sin tanto andamio.
En fin, no sé por qué coño la peli de mi sueño la dirigió Shyamalan cuando apenas he dedicado cinco minutos de mi vida a pensar en él. Mira Nair hubiera tenido más sentido (y me gusta más).