MI TÍO ABUELO ES EL ÚNICO SUPERVIVIENTE DE UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN FRANQUISTA

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Mi tío abuelo Vicente fue una de las razones por las que el año pasado visité Buenos Aires. Sólo le había conocido una vez, de niño, en Cangas de Onís (Asturias), pero le recordaba perfectamente.

Mi tío abuelo Vicente fue apresado por los franquistas en su pueblo leonés (Posada de Valdeón, en los Picos de Europa) durante la Guerra Civil y metido en un campo de concentración en Fabero del Bierzo (León), de donde es mi padre.

Mi tío abuelo Vicente no tenía ideología ni bando ni hostias. Le hicieron prisionero porque cuando tiempo atrás pasaron los soldados republicanos por su pueblo, le obligaron a punta de rifle a entregarles sus vacas. Luego pasaron los nacionales, alguien del pueblo le delató como colaboracionista de los rojos y, hala, al campo de concentración.

Mi tío abuelo Vicente se pasó ocho años encerrado allí y allí vio cómo fusilaban a su padre ‘en su delante’.

Mi tío abuelo Vicente consiguió rehacer su vida en los años 50: junto a Salva, su esposa faberense, decidió hacer borrón y cuenta nueva viajando a Buenos Aires, y allá prosperaron y se acostumbraron a ‘vosear’. En la década de los 60, acogieron a mi madre como a una hija, pues mi abuela no podía mantenerla en la “madre patria”. Mi madre fue muy feliz toda su adolescencia en casa de sus tíos. Años más tarde, llegó de Fabero un sobrino carnal de la tía Salva y raptó a mi madre, llevándosela con 19 años de vuelta a su país: el sobrino era mi padre. Se habían casado en Buenos Aires pero hace poco descubrieron que la ceremonia no obtuvo validez en España, por lo que sin saberlo nos criaron a mi hermano y a mí en concubinato, en pleno tardofranquismo.

Mi tío abuelo Vicente nunca entendió por qué mis padres no prefirieron quedarse y forjarse un futuro en Argentina. Yo ahora tampoco lo entiendo.

Mi tío abuelo Vicente no cree en la memoria histórica ni en las buenas intenciones de los ideologizados. Él piensa que ha sobrevivido gracias a que supo olvidar y no desea remover el pasado. Yo creo que es bueno saber todo lo que ocurrió para saber por qué ocurrió e impedir que se repita, pero situando las cosas en su contexto y sin ánimo revanchista ni prismas tendenciosos: ni siquiera hagiográficos. Nada hay más fácil de manipular que la memoria; nada más fácil que pensarse imparcial y arrogarse el derecho a juzgar el ayer. Pero el talante demócrata implica respeto a todas las vidas, pasadas y futuras, y consciencia del tiempo que desdibuja y sepulta motivos y motivaciones: transcurridos los años, no se puede mover una piedra desde otra época sin que caiga el muro entero… quizá sobre personas del presente que no tienen culpa. Dudo que mucha gente tenga más motivos para odiar que mi tío abuelo Vicente. Él tiene derecho a que le dejen en paz.

Mi tío abuelo Vicente sale en este trailer de un documental sobre el campo de concentración de Fabero. Le podéis ver en el minuto 1′28”.

Mi tío abuelo Vicente es ahora nonagenario y está más lúcido que yo.

Mi tío abuelo Vicente se merece con creces mi agradecimiento, mi respeto, mi admiración y mi cariño.

Mi tío abuelo Vicente los tiene.



4 Responses to “MI TÍO ABUELO ES EL ÚNICO SUPERVIVIENTE DE UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN FRANQUISTA”

  1. Buenísimo.

    Un saludo.

  2. ojala toda España leyeran este articulo, muy bueno
    un saludo
    ps. mi abuelo tambien estuvo en un campo de concentracion, en murcia, por servir en el ejercito republicano, el verdadero ejercito nacional, los otros eran el ejercito rebelde y ya esta

  3. A mi viejo la guerra le destrozó. Algo parecido a lo de tu tío . Tenía 8 años en 1939, hasta los quince le daba de comer a su tío que vivía econdido en una falsa pared ; su padre fue fusilado de la manera más brutal.. . A nadie de mi familia le oí jamás hablar con rencor ni ánimo vengativo. Otros a la justicia y a la mínima decencia les llaman revanchismo . Yo me enteré de esto por familiares hace poco , mi viejo jamás nos dijo nada. Al final está solo uno con su conciencia , si la tiene. La Historia no es más que una rama exótica del negocio publicitario. El Risto , si achinas los ojos , parece un historiador progre.

  4. Gracias, Feo y Granyasha.
    Malivern: otra interesante historia familiar la tuya, muchas gracias por compartirla. En cuanto a la mía, por una vez he intentado no entrar a saco en sus connotaciones político-ideológicas, obviamente es un tema muy delicado y me queda grande. Sólo me interesaba dejar aquí el testimonio de esta historia particular, siempre tan cercana -pero no revelada en todas sus dimensiones para mí hasta el año pasado-, porque me conmueve y para poner en evidencia que a veces es más importante contribuir con historias personales a la despresurización de los fanatismos idelológicos que enredarse en batallas incluso dialécticas. Mientras haya democracia y respeto a las libertades de los demás, sigo oponiéndome a juzgar a las personas sólo por su ideología. Pero en esta historia, insisto, lo que yo piense no es relevante.

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