ODA A LOS SUCEDÁNEOS

Ay, que casi se le ven las bragas a la niña… ¡Mentira, que es un ciborg!
Gunslinger Girl no es mi serie anime favorita. De hecho, la vi hace ya un par de años y no me impresionó lo suficiente para hablar aquí de ella.
Pero no puedo dejar de poner su maldita música en el reproductor de CD.
Igual que la trama de la serie es una exploitation, variación o degeneración (los tres términos valen) del arquetipo establecido por el clásico de Luc Besson: Léon, el profesional (la primera vez que descubrí la influencia de Frank Miller en un director de cine), su banda sonora también ofrece ese toque de producto derivado, de jingle imitativo de clásicos universales.
Y, sin embargo, es una banda sonora magistral.
Gunslinger Girl cuenta la historia de una agencia encubierta de niñas mercenarias que se dedican a eliminar objetivos humanos, entrenadas y tuteladas por agentes adultos hacia los que desarrollan sentimientos de afecto y dependencia.
A partir de ahí, se puede deducir cualquier reflexión -todas son pertinentes- sobre la categoría enfermiza que domina dicha relación: las sumisas niñas adoran a sus respectivos tutores y deben obedecerles en todo momento. De ahí a un vínculo de tintes masoquistas y pederastas, hay medio paso. Las niñas APRENDEN con toda su voluntad a manejar las armas de sus mayores (esos falos gigantes que disparan balas), sólo viven para cumplir el cometido asignado (es decir, contentar la voluntad de sus amos) y sufren, sufren mucho por lo que sienten hacia ellos…
La serie también destaca por su reposado tempo narrativo, teñido de melancolía perenne y punteado con dramáticos estallidos de violencia.
En cuanto a esa banda sonora que me obsesiona, está compuesta por Toshihiko Sahashi, quien hace bascular la carga lacónica de la serie sobre este impresionante tema, que yo creía (aún no estoy muy convencido de lo contrario) clásico adaptado (y que me recuerda -¿o es al revés?- a esta famosa canción de Danny Elfman), y que no he podido dejar de escuchar en los últimos años, ya sea desde su CD o desde mi cabeza… El resto del contenido alterna aires italianos con variaciones no denunciables de canciones muy populares, como esta descarada versión lánguida que perpetra con el Je t’aime… moi non plus de Serge Gainsbourg (enlazo su dúo con B.B., porque no soporto a Jane Birkin, quien me provoca la misma repulsión física que Patti Smith).

Toshihiko Sahashi sólo tiene colgada en Interné su foto-carné.
En cualquier caso, Shahashi provee el CD original de Gunslinger Girl con una hora completa de deliciosos e inofensivos instrumentales. Su versátil capacidad queda certificada con este otro resultón tema principal, esta vez compuesto para el anime Mobile Suit Gundam SEED, y que en el uso percusivo de los sintetizadores recuerda muchísimo al Basil Poledouris de las pelis de Steven Seagal (el motivo principal también le debe al Poledouris de Starship Troopers).
Música casi siempre sucedánea, pues, pero sospecho que ya todo en nuestra cultura es un GRAN sucedáneo.
PD. En cuanto a Gunslinger Girl, existe una segunda tanda de episodios que no llegué a ver, bajo el subtítulo de Il teatrino: en todo caso, su tema principal, compuesto por Ootani Kow, es memorable.
PD2. Se aceptan sugerencias sobre otras buenas bandas sonoras de anime.

Ootani Kow sólo es mencionado una vez en esta entrada,
pero con esa cara, ¿cómo no iba a publicar su foto?
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