OLIMPITA EXISTE

Debo reconocer que la primera vez que vi este cartel -parte de una campaña promocional del Ayuntamiento de Barcelona para promover la imagen pública de sus mercaderes-, me quedé desconcertado por la cálida familiaridad que esta fotografía despertaba en mi inconsciente. ¡Se parecía tanto a Olimpita!

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Efectivamente, si nos fijamos bien, la piel nívea y el exceso de encía superior revelan una mayor catalanidad sanguínea que la de nuestra pescadera charnega. Pero a excepción de ese detalle y el color del pelo (probablemente oscurecido por la propia cualidad lumínica de la fotografía), tanto la forma de la cara como el propio peinado, como el contraste entre la pureza de la piel y los mofletes encarnados, como el jersey rojo coinciden felizmente con los de nuestra antiheroína.

Hay también otro detalle inquietante en la foto. Si uno se acerca lo suficiente, puede descubrir que la Olimpita de la campaña institucional tampoco se encuentra sola en la pescadería. A su izquierda, de espaldas, trabaja un pescadero que podría ser perfectamente su Carmelo, el excesivamente temperamental marido. Pero, si nos acercamos más…

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Como si se tratara del esposo emperrado en no morirse de Las diabólicas de Clouzot o de un fantasma de peli nipón, si uno se fija bien, podrá apreciar que detrás de esta Olimpita también hay otro hombre.

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Detalle inquietante, muy blow up, el que revela el cartel. ¿Tendrá esta Olimpita su propio secreto sexual?

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¿Será un ayudante temporal que provee a esta Olimpita de algo más que ayuda laboral? ¿Nos encontramos ante un amante oriental? ¿O simplemente un hijo tonto?

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La verdad es que, pensándolo bien, da bastante miedo.

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2 Responses to “OLIMPITA EXISTE”

  1. Oye, que hasta tiene un ojo a la virulé!!!

    El otro día vi el póster en el metro y te juro que pensé en Olimpita. ¡Qué cosas más raras que pasan!

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