¡YO NO QUIERO IR A TU MIERDA DE PAÍS!

Me lo dijo Álvaro Portales, uno de mis mejores amigos peruanos -y uno de los mejores humoristas gráficos que conozco-, durante mi última estancia en Lima. La anécdota fue tan divertida y significativa que no me resistí a contarla en la última entrega de la serie “Latinópolis”. Joan Marín la dibujó con maestría. Aquí la tenéis.
Aprovechen y pásense por el blog de Álvaro. Éstá de un abrasivo que quita el sentido.

September 30th, 2009 at 12:08 am
Muy bueno el tal Alvaro: gráficamente me recuerda un poco a Quino, aunque está claro que ideológicamente está más cerca del pesimismo (o realismo) de alguien como El Roto.
¿Este hombre publica en prensa o solamente lo hace en internet? Porque no me imagino (por lo menos aquí en España) que dejaran a nadie publicar tales viñetas… sobre todo la de la figura con cuerpo de presidente y cabeza de macho cabrío: http://2.bp.blogspot.com/_NsjdieETEGE/SrqYDssv0UI/AAAAAAAAB5U/m2qqMqwCuxU/s1600-h/CABRON+2.jpg
September 30th, 2009 at 6:53 am
Álvaro Portales realiza el chiste diario del TROME, el periódico “chicha” (populachero sensacionalista) que fue mi Biblia en Lima: http://www.trome.com/Tonline/Galeria/LacalleArchivo.asp?notaSeccion=14
Portales posee una conexión directa con la gracia visceral.
Pero también es ambicioso creativamente, y él aprecia más su vertiente “artística-adulta”, que le llevó a las páginas de un suplemento de humor, titulado El Otorongo (una especie de La Habichuela más salvaje), en el apreciable diario Perú 21. Allí, hace menos de un año, denunció un intento de censura por parte del nuevo responsable del diario, y decidió dimitir.
Álvaro rezuma amargo fatalismo por los cuatro costados. Y quizá, mal que me pese, eso sea lo que me une a él: nos asustaría descubrir que las cosas pueden ir bien, no sabríamos cómo reaccionar. Además, los dos tenemos una relación con los medios de masas muy kamikaze. Intuimos (tememos) que acabaremos siendo marginados y parece que nos termine causando delectación precipitar esa marginación. No soportamos tener que aceptar la “responsabilidad” de la autocensura (para la mayoría de los periodistas y artistas de masas, la autocensura es una rienda maravillosamente asumida sin trauma alguno, mientras a Álvaro y a mí siempre nos provoca tremendos conflictos internos).
En esta otra entrada ya hablé hace tiempo de su libro de ilustraciones MÁTAME, su tarjeta de presentación hace un lustro:
http://www.edicionesglenat.es/comicsario/?p=130
Ciertamente, su enfoque es más brutal que el de la prensa española. Pero, por falta de contrastes, creo que paradójicamente hay en la prensa peruana un mayor margen de permisividad (o inconsciencia, léase como mejor convenga) que permite la existencia en los medios impresos de autores como Álvaro. Un ejemplo: en España, jamás se permitiría por sensibilidad racial (y por “contaminación” de la etiqueta con que se comporta el mass media del Primer Mundo) la avalancha de caricaturas de Hugo Chávez caracterizado de gorila en portadas de revistas serias de actualidad. Eso puede pasar cada día en la prensa peruana y nadie protesta (o no se oyen las protestas).
October 1st, 2009 at 1:09 am
Lo que no entenderé nunca es que, aquí en España, los dibujantes se tengan que reprimir casi siempre, mientras que los articulistas y editorialistas tienen mucha más libertad para ir directos a la yugular, y hacer las acusaciones que les den la gana: será porque, cuando se ponen brutales, a los dibujantes se les entiende mucho mejor que a sus compañeros plumillas.
En cuanto al gorilesco presidente de Venezuela, he oído a Buenafuente más de una vez referirse a él como “el gorila venezolano”: incluso yo me sorprendí bastante al oírlo, pero no porque no estuviera de acuerdo, si no porque me pareció raro que alguien tuviera el atrevimiento de decirlo en una televisión generalista.
Claro, que también se lo he oído decir a alguno en la Cope…
Otra cosa sería si Chávez fuera negro: creo que ahí nadie tendría cojones de decirlo por mucho parecido que hubiera, o muy hijoputa que éste sea.
October 1st, 2009 at 6:45 am
Hmmm… somos el país más libre que existe, hasta que alguna autoridad exige explicaciones.
October 2nd, 2009 at 12:58 am
Pues sí: los dibujantes y humoristas pueden estar tranquilos… mientras que algún juez no se levante una mañana con el pie izquierdo, claro.