EL ARTÍCULO MÁS RIDÍCULO DE LA HISTORIA DEL PERIODISMO

November 19th, 2010 Migoya

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No, no es “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero… ¡es “El día del vivo muriente”!

Está claro que lo que no se disfraza, no lleva a engaño. La prensa basura no sólo es maravillosa, es necesaria para ser sinceros con lo que somos por dentro.

El problema es la otra prensa… cuando no incluye explícito el amarillo identificativo.

Este artículo exhumado hoy apareció (¡en color salmón ahumado!) hace ya casi un año, con ocasión del fallecimiento del escritor J.D. Salinger… pero es tan impresionante e inverosímil, que no me resisto a exponerlo ahora: yo creo que sobrevivirá a la obra de su retratado. Lo descubrí en el diario Expansión, esperando la vez en la peluquería (ja ja ja). Como nunca había leído ese periódico y resulta que va de Economía, me esforcé en buscar una página que yo pudiera entender, y así llegué a la sección de Cultura y a la obra maestra del reporterismo que protagoniza esta entrada: “Salinger, el genio neurótico”. Pasen y vean, ¡también tiene versión on lain!

La versión impresa aporta un subtítulo de los que hacen Historia: “El autor de ‘El guardián entre el centeno’ engrosa la lista de escritores malditos”… muertos, debería haber añadido: porque maldito siempre lo fue, no hay novedad en eso; y la noticia la propicia su fallecimiento, ni más ni menos. La versión on lain llega aún más lejos con un antetítulo de puta madre: “Otro genio maldito”. ¡Olé, cuánto maldito genio hay por ahí suelto, sobre todo inventando titulares! Para ser más rigurosos, hubiera estado bien agregar: “Otro genio maldito… ¡que se nos va al garete!”. O al garito, y así rima.

El sesudo artículo presenta a Salinger como “misterioso y huraño”, da cuenta de que el asesino de Lennon y el wannabe que atentó contra Reagan estaban obsesionados con El guardián entre el centeno, y vuelve a definir a su autor como “un tipo huraño y de mal carácter”. Hasta aquí, la leyenda urbana habitual en este tipo de semblanzas de brocha gorda. Lo guapo empieza a continuación:

“Genio y figura, era una de esas personalidades creativas y atormentadas que pueblan los manuales de literatura (sic). Falleció de muerte natural; no se suicidó como otro de esos grandes de las letras estadounidenses, Ernst Hemingway, otro carácter difícil, que se pegó un tiro”. Anda, ahora meten aquí a Hemingway, no sé a razón de qué, si no es en calidad de relleno, que ya es triste tratando el texto de quien trata. ¿No quedamos en que el artículo va de escritores malditos? ¿No decimos que Salinger es un tipo HURAÑO y que NO SE SUICIDÓ? Pues sigue la crónica suicida con un tercero en discordia:

“John Kennedy Toole (????) se mató antes de ver publicada La conjura de los necios…”: y se nos endilga otro parrafito con calzador dedicado a este autor, que tampoco sé qué demonios tiene que ver con Salinger. ¡Ah, sí! Lo explica luego: “Personalidades complejas, dignas seguidoras de los tormentos de Edgar Allan Poe o de otros tipos difíciles, como Dashiell Hammet”. Hammett (le falta una t) era un “tipo difícil”, sí. Es que estos escritores son de un rarito todos…

Guau: La Historia de la Literatura Estadounidense condensada en una esquela.

Y ahora, el acabóse. Para demostrar precisamente eso, que Salinger es el rarito entre los raritos, la periodista se saca de la manga declaraciones del “psiquiatra y escritor” Enrique Rojas, que también se luce (si es que las declaraciones son literalmente suyas). Después de tildar -a la buena de Dios- la personalidad de Salinger de “narcisista e inestable”, añade: “Esto es frecuente con genios artísticos, como Pablo Picasso, también muy desequilibrado”. ¡Joder, un desequilibrado pintó el símbolo de la paz más universal de nuestros tiempos! ¡Cómo le permitieron! ¡Si es que los pintores también son todos unos locos de atar! ¡Picasso, so desequilibrao! Estos artistas, no hay uno normal…

Rojas, después de elogiar El guardián entre el centeno, entra a trapo con el escritor: “Por lo que se sabe de Salinger” (esto lo dice en realidad la periodista), “era un neurótico” (completa, cual mitad masculina del dúo Pimpinela, el psiquiatra). “Muchas personas tienen una soberbia basal -creerse más de lo que son-, pero en el caso de Salinger, era una soberbia enfermiza, con un amor desordenado a sí mismo”. Pero a ver, ¿no decíamos que era bueno quererse a uno mismo? Porque sé que entre lo que uno dice en las entrevistas y lo que otro reproduce en tinta puede haber distancias abisales, pero me tengo que reprimir para, en base a estos alegres diagnósticos, no categorizar el carácter de Rojas como de “singingmorning basal”.

Rojas también “señala” (sic) el carácter “adusto y huraño” (tercera vez que es huraño este Salinger, aunque igual es fijación y limitación expresivas de la periodista).

Ahora continúa ella, categórica: “Jerome David Salinger era un desequilibrado”.

Luego el retrato ya pierde interés, al centrarse, ignoro por qué veleidosa razón, en la calidad literaria de la obra del finado… aunque logra remontar vuelo y garra con esa digresión de tres párrafos, también muy justificada, sobre Emily Dickinson y lo que opinaba Borges sobre ella.

Y es que es lo que yo digo: no se puede uno negar a conceder entrevistas…

¿Ves, Salinger? Ay, si hubieras sido amable con la prensa… ¡hasta podrías haberte acostado con niños y no pasaba nada!

¡Desequilibrado!



¿QUIÉN DENUNCIARÁ AHORA A BERLANGA POR AGRESOR DE MUJERES?

November 13th, 2010 Migoya

R. …Y acaso por timidez llegué en un tiempo a tener una pulsión que me trajo muchas complicaciones.

P. ¿Qué pulsión?

R. Abofetear a las mujeres. Un día estábamos en Hamburgo, con los de la Escuela de Cine, una chica se levantó de una mesa, y yo me levanté, fui a ella y la abofeteé. No sé por qué llegué a tener esa pulsión, que no tiene nada que ver con algo que me apasiona, el sadomasoquismo, pero nunca me ha gustado la bofetada. Y sin embargo tuve ese impulso, que de repente le pegaba una bofetada a una señora. La primera vez fue en la Gran Vía, y no llegó a ser una bofetada de verdad. Estábamos en un paso de peatones y le pegué a aquella chica con un periódico doblado. Cómo se puso. La segunda fue esa de Hamburgo. Al principio la chica se indignó, como los que estaban a mi alrededor. No sé qué me pasó, no era como esas cosas del sadomasoquismo, atar y todo eso, que me producen placer, era algo muy distinto. Eso no me producía placer, por eso lo llamo pulsión. Ocurrió durante un año o dos. Una vez, en Bocaccio, en Barcelona, le di una bofetada a una modelo entonces famosa. Me salvó de un linchamiento mi amigo el productor Alfredo Matas, que era un hombre de gran prestigio allí. Y aquella vez de Hamburgo la cosa se calmó, e incluso la chica luego se vino conmigo, me cogió de la mano, me llevó con sus compañeras de residencia y pasamos una noche maravillosa.

P. O sea que le perdonó…

R. Cómo que me perdonó, que eso debió ponerla cachonda.

Extracto de una entrevista al fallecido maestro Luis García Berlanga que publica hoy El País, donde no sólo habla de mujeres que reciben bofetadas y les gusta.

La versión publicada anteriormente de esta entrevista obviaba esa anécdota. 



HOMENAJE A TONY CURTIS

October 3rd, 2010 Migoya

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Diálogo oído hoy en una peluquería de un barrio popular de Lima, pronunciado por varias señoras mayores mientras el hábil barbero me afeita con “No me vuelvo a enamorar” de fondo:

SEÑORA A: -Ay, cómo se pudo morir este hombre, con lo guapísimo que era.

SEÑORA B: -Ya tenía 85 años el señor…

SEÑORA A: -Pero era guapísimo. Qué ojos tenía. Aunque ya los últimos años no trabajaba, ¿no?

SEÑORA C: -Es que se volvió muy borrachín…

SEÑORA A: -No le pasó como a la Sophia Loren. Ella ya está mayor también, pero qué regia sigue.

SEÑORA D: -Da pena igual que se muriera…

SEÑORA A: -Es que era guapísimo. Como los cerocerosietes de antes. ¿Se acuerdan de los cerocerosietes de antes? Qué guapos eran. Los de ahora también son muy guapos, pero los de antes tenían… no sé… eran más varoniles, más caballeros. Como el Tony Curtis.



AH, ¿ESTO NO ES VIOLENCIA DE GÉNERO?

February 20th, 2010 Migoya

Me refiero a esto.

Al menos será violencia de género femenino… ¿no?

O femenina.

PD. Pues no, parece que las puñaladas propinadas por mujeres no cuentan como “violencia de género” ni “violencia feminista”. Son puñaladas, sin más. Hay que tener en consideración que el género femenino no es malo per se y su violencia se juzga (¡extraño privilegio!) caso por caso, desde lo particular.

PD2. Menos mal que el tipo se limitó a morirse y no intentó defenderse, o se habría buscado serios problemas con la Justicia.

PD3. Bueno, al menos “violencia doméstica” fijo que es: el arma asesina era un cuchillo de cocina. Ya me siento más tranquilo, la verdad.



¿CUÁNDO SE MORIRÁ EDWARD FURLONG?

December 21st, 2009 Migoya

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No tengo suerte con mis ídolos juveniles de Hollywood.

Hace años River Phoenix; hace no tanto Heath Ledger; ahora Brittany Murphy…

Todos los actores que me gustan, con los que me identifico y sobre los que me proyecto acaban fatal.

Sólo me queda ya Edward Furlong. Me pregunto cuánto tiempo le queda.

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“¡Eh, amigos! ¿Cuántos años más me dais?”



SANTIAGO NAVARRO, EDITOR Y GUIONISTA DE CÓMICS

August 27th, 2009 Migoya

Hoy he escrito un texto absolutamente ñoño y sincero sobre la muerte de un amigo.

Lo podéis leer aquí.



THE SHOW MUST GO OFF

July 17th, 2009 Migoya

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CUANDO HACES POP, HAY STOP

June 26th, 2009 Migoya

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No me gusta Michael Jackson (bueno, no me gusta especialmente), pero con la excusa de su triste muerte, aprovecho para recuperar esta bonita versión en demo que hizo de un tema de Freddie Mercury, There must be more to life than this.

Ambos pretendían grabar un dúo de esta canción, pero ahora ya es imposible, al menos en el plano terrenal. Ahora son un trágico ejemplo más de cómo la música te conserva joven.

PD. El de la derecha de la foto es John Deacon, el miembro más inteligente de Queen.



PROFANAR EL SUEÑO DEL MUERTO

June 22nd, 2009 Migoya

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Yo creo que Internet me aísla del mundo o me incrusta en una dimensión desconocida. De otra manera, no me explico cómo sólo ahora me entero de que Fernando Hilbeck, uno de mis actores españoles predilectos del cine y la TV, falleció hace ya casi dos meses.

La verdad es que la noticia no parece haber tenido mucho eco mediático, al menos por lo que refleja (de nuevo) Internet. No lo entiendo.

No me entra en la cabeza que el país no esté un poco triste, ni siquiera un poco consciente. La imagen en blanco y negro de Hilbeck me persigue, así como su dicción masticada, desde telenovelas sin nombre de las que sólo recuerdo su rostro de apuesta maldad, películas que me acosaban hasta la cama, como No profanar el sueño de los muertos de Jorge Grau, y series tremendistas, cada una a su modo, como La Barraca o Verano Azul; hasta que lo redescubrí con asombro años después (”¿Qué hace este tío aquí?”), bien colorido y con una planta más convincente que la de ningún otro compañero de reparto, en Los señores del acero de Paul Verhoeven. Allí le pude dar nombre y apellido al rostro.

Como yo, tiene que haber miles de treintañeros y cuarentones controlando los medios de comunicación españoles que compartan esos mismos recuerdos. Y me he tenido que enterar de su muerte consultando su biografía en imdb.com y comprobándola en este blog (por cierto, gracias).

No entiendo nada.

Hace cuatro años, el recuerdo de Hilbeck fue una agradable sorpresa, traído a colación por el azar, en la primera conversación que sostuve con Mario Vargas Llosa, pues daba la casualidad de que fueron amigos de juventud (Hilbeck se crió y estudió en Lima). Fue una alegría poder hablar desde la devoción casi adolescente sobre una persona ajena al mundo literario, cuestión que me permitió romper mi envaramiento y nerviosismo ante el mito viviente.

Me prometí que algún día hablaría en este blog de Hilbeck, pero inconscientemente creo que estaba esperando el día de su inhumación para invocarle. No necesariamente dos meses después de ese día.

Mi queja, mi protesta, en el fondo, es contra nadie. Es contra el olvido.

Es mi manera de mostrar mi duelo.

Gracias por su vida, Sr. Hilbeck.

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EL MAYOR INSULTO A UN ARTISTA

May 19th, 2009 Migoya

“Era buen poeta y mejor persona”.

Lo volvieron a decir ayer. Esta vez de Mario Benedetti, a causa de su muerte, en el Informativo de Antena 3.