UNDERBRAIN BOOKS: VINDICACIÓN DE LA DIFERENCIA

April 12th, 2012 Migoya

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Mi amigo y confidente Bouman ha creado una nueva editorial en papel y digital donde vuelca no solamente sus inquietudes culturales, sino también su sapiencia como dibujante y diseñador, como podéis comprobar si os metéis en su fresquísima revista de tendencias (peligrosas), Underbrain Magazine.

La nueva editorial se llama Underbrain Books y su primer título literario es Corriente sanguínea, una “novella” de la autora catalana Patricia Muñiz que Bouman también ilustra con su desparpajo habitual.

Corriente sanguínea es una puesta en práctica literaria del True Colors de Cyndi Lauper. Muñiz coquetea con el erotismo, pero finalmente le sale el monstruo: pornografía, violencia, escatología y todo medio de ruptura con las convenciones sociales son bienvenidos por los personajes marginales de su creadora, que bien podrían sumarse al alirón del “Love stinks, yeah yeah” entonado por los frikis de El cantante de bodas.

Al fin, Corriente sanguínea apuesta por el aireo de la personalidad antes de que los demonios nos la devoren entera.

PD. No menos interesante es el sabroso contraste entre el naifismo gráfico de Bouman y la catarata de esputos de índole sexual y criminal que empapan las páginas.



LAS NUEVA HAZAÑAS BÉLICAS INVADEN LA PRENSA

February 13th, 2012 Migoya

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Artículo aparecido el lunes 13 de febrero en el diario británico The Times

El País:

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/08/actualidad/1328729410_857036.html

El ABC:

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1099741

RTVE:

http://www.rtve.es/noticias/20120110/hernan-migoya-resucitar-hazanas-belicas-bendita-locura/488395.shtml

La nota de la Agencia EFE ha aparecido en más medios, como 20 minutos:

http://www.20minutos.es/noticia/1303053/0/hazanas-belicas/glenat/boixcar/

Sigueleyendo:

http://www.sigueleyendo.es/el-ejercito-de-migoya-contra-la-novela-grafica/

La campaña continúa…



“NUEVAS HAZAÑAS BÉLICAS”: UN MILAGRO NAVIDEÑO

December 27th, 2011 Migoya

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Las Nuevas Hazañas Bélicas es otro sueño de proyecto que hemos conseguido sacar adelante un grupo de locos maravillosos:

Empezando por Joan Navarro, el director de Ediciones Glénat, y gracias también a la increíble aportación de varias estrellas de la historieta: Bernardo Muñoz, Perro, Beroy, Joan Fuster, Diego Olmos, Joan Marín, Daniel Acuña y Gallardo. Sin ellos, estos dos álbumes serían sólo otro sueño personal frustrado.

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En una época en que la mayoría de autores españoles tienen que trabajar para Estados Unidos o Francia si quieren vivir de su talento, lanzar un proyecto de género tan ambicioso como Nuevas Hazañas Bélicas es casi un milagro.

Gracias a todos estos artistazos por haberlo hecho posible.

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“EL UNIVERSO ZOMBI DE HERNÁN MIGOYA”

November 14th, 2011 Migoya

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El pasado sábado, El Periódico de Catalunya dedicó la portada de su suplemento Primera Fila a la novela Una, grande y zombi, transformando gráficamente a varios políticos españoles para ilustrar el reportaje y la entrevista del interior. Aquí podéis leer y mirar todo el resultado.

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Foto de Josep Garcia.



RYU SEUNG-WAN: MI ÍDOLO DEL CINE COREANO

October 26th, 2011 Migoya

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El cartel que hay sobre estas líneas pertenece al filme No Blood No Tears y, como ya he comentado alguna que otra vez, se trata posiblemente (pese a lo imposible de cualificar algo así) de mi filme favorito de la pasada década. En el año 2002, en mi labor como miembro del comité de selección del Festival de Cine de Sitges, rogué, lloré y pataleé ante mi entonces jefe, Ángel Sala, para que incluyera este título en la programación oficial de Sitges 2002, tras quedarme encandilado con dicha película durante su proyección dentro del Mercado del Festival de Cannes. Sala, como buen mago que es, no solamente trajo la película, sino que también traería al director de la misma, el coreano Ryu Seung-wan, en ediciones subsiguientes: hace unos años para presentar otra obra suya, The City of Violence, y este año con The Unjust y también en calidad de miembro del Jurado Oficial del Festival.

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Gracias a ello, y pese a que el cine de Ryu Seung-wan no ha obtenido excesivo eco ni en la prensa española ni en la internacional, poco a poco se ha hecho un hueco en la apreciación de los fans más encendidos del cine asiático. De entre los cineastas coreanos sigue siendo con diferencia el que más me gusta (lo cual no significa necesariamente que piense que sea el mejor), y no comprendo cómo películas como las mencionadas No blood no tears, The City of Violence, The Unjust (que finalmente ganó este año en Sitges el Premio Casa Asia) o las irregulares pero por momentos asombrosas Arahan o Crying Fist (que en varias ocasiones bordean la maravilla) no han conseguido un éxito abrumador en todo el mundo. Quizá es que Ryu Seung-wan, como un Gregory LaCava coetáneo, quiere meter demasiados géneros en una sola película (metodología que a mí me embelesa y que suelo aplicar a mis propias obras: hacer cine “para nadie”, como decía el propio Vigalondo de mi ¡Soy un pelele!) y que el espectador medio prefiere su zumo de una sola fruta o como máximo de dos… La cuestión es que, tarde o temprano, será reivindicado por el Tarantino occidental de turno (de ahí mi última pregunta al propio director).

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Fascinante imagen con la coprotagonista de Arahan (2004). Si estuviera en el instituto, forraría mi carpeta con ella.

A continuación, transcribo la breve y cordial entrevista que pude entablar con Ryu Seung-wan. Obviamente, el grado de distorsión ocasionado entre mis preguntas en castellano, su traducción al coreano por la intérprete oficial, la respuesta en coreano de Seung-wan y su consiguiente reconversión al castellano por la susodicha intérprete resulta considerable, pese a que he intentado sintetizar el espíritu de las respuestas lo máximo posible en la dirección hacia las que se intuía iban encaminadas. Espero que esta atropellada conversación os sirva para haceros sentir curiosidad por un director absolutamente arrebatador que llena de vitalidad, agilidad y una planificación irreprochable cada una de sus propuestas visuales. Con ustedes, Ryu Seung-wan.

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Retrato de Ryu Seung-Wan durante la entrevista (Foto de Josep Maria Contel).

 

-He tenido la fortuna de ver todos sus largometrajes…

-Muchas gracias.

-…Pero en España hay muy poca información sobre su cine. ¿Cuál de sus películas ha tenido más éxito en su país y cómo le perciben allí como director?

-La verdad es que la más taquillera de todas mis películas en Corea es esta última, The Unjust. Pero mi mayor fama internacional, o al menos una proyección mayor fuera de Corea, la conseguí con Arahan y The City of Violence.

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Arahan llegó a tener su propia edición española en DVD.

-¿Y no ocurrió lo mismo con Crying Fist?

-Crying Fist tuvo una acogida bastante buena en los festivales internacionales. Sin embargo, en el mercado interior no tuvo ningún éxito. La verdad es que mi posición en la industria del cine coreano está siempre en un punto delicado.

-¿Por qué, si su cine abriga un anhelo absolutamente comercial?

-El mío no es el único caso así. En Corea, cuando uno hace cine, debe poner todo lo que tiene en cada una de las películas y no siempre se acierta.

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Con su pasmoso plano secuencia del primer round que enfrenta a los dos boxeadores de la trama y la presencia del protagonista de Old Boy, todo hacía presagiar una suerte mucho mayor para Crying Fist (2005), aunque hoy ya se considera un título de culto.

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-Con No Blood No Tears aportó su propia versión ‘noir’ de Thelma y Louise, pero dotado de mucha más rabia y verdad interior. ¿De dónde surgió esa historia?

-Yo creo que tu interpretación sobre la película es muy acertada. Siempre quise hacer filmes con protagonistas femeninas. Pero en Corea este tipo de historia se percibe falsa, les parece impostada, por lo tanto tenía que describir los personajes desde el punto de vista más duro y miserable posible. Sin ánimo de insistir en el tema, la venta internacional de esta película obtuvo un resultado pésimo.

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-Pues es probablemente mi película favorita de los 00.

-Entonces yo creo que me mantengo en activo gracias a espectadores como tú.

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The City of Violence (2006), su irregular y deslumbrante homenaje al cine de artes marciales y violencia callejera.

 

-En cada película mezcla muchos géneros, y quizá eso sea un problema de cara a la taquilla: pero siempre lo hace con mucha energía, una energía casi teenager, y mucha originalidad. ¿Cuál es el elemento que usted encuentra común a todas sus películas, el que las convierte en filmes inconfundiblemente suyos?

-La verdad es que no tengo ni idea de cuál puede ser esa conexión entre mis películas que las hace reconocibles. Antes de rodar cada filme sí hay una preparación, una planificación previa. Pero lo que no sé es planificar ni prever la “esencia” de cada una de las películas, simplemente sigo un instinto. Y el instinto es algo que no se puede explicar con palabras.

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-¿Pero qué es lo que le mueve a hacer cada nuevo proyecto, qué es lo que suele encontrar interesante cada vez que se anima a realizar una nueva película?

-Quiero hacer cada película por alguna razón abstracta que me sería imposible traducirte a palabras. Lo que sí sé es que cada película responde a una motivación concreta y diferente.

-¿Y en todas se involucró por igual, partiendo de ideas propias?

The Unjust, por ejemplo, es la primera película que no he escrito yo. Hasta ahora, todos los guiones eran míos. Sin embargo, al rodar The Unjust sí que he introducido modificaciones en su guión.

-El humor, ¿verdad? Por ejemplo, la manera en que el fiscal, interpretado por su hermano, se esconde deslizándose detrás de su silla…

-Ja ja ja, a mí personalmente me encanta el slapstick, por eso genero continuamente tales situaciones absurdas y tonterías salpicando mis historias. Me gustan mucho. En esta película destaca ese tipo de humor porque en realidad la historia es fría y despiadada con sus personajes y con nuestra sociedad.

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Dachimawa Lee (2008), su filme más incomprendido.

­-Ese humor que usted introduce en sus películas a veces resulta extremadamente chocante para un espectador occidental, o al menos para mí. ¿Cómo es recibido en Corea su propio humor, por ejemplo en Dachimawa Lee, que no deja de ser una extravaganza delirante para nosotros?

-Ja ja ja… En el caso de ese filme, los espectadores coreanos también la encontraron una película extravagante. Por lo tanto, no consiguió demasiados espectadores… La secuencia en la que un personaje agónico casi se ahoga con el moco de otro personaje que le está llorando encima, no es algo que tampoco encuentren usual allá.

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-¿Encuentra que su humor es poco entendido en su país?

-Mi tendencia humorística es bastante extravagante y difícil de entender, sí. Sinceramente, no puedo esperar que haya una recepción masiva a ese tipo de filmes míos.

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En Crying Fist, Ryu Seung-beom, hermano del director, ofreció una interpretación e imagen muy alejadas de su cómico protagonista en Arahan o de la propia The Unjust.

 

-¿Cómo es trabajar con su hermano?

-Muchas veces me siento incómodo con él, porque nos conocemos demasiado bien. ¿Tú tienes algún hermano?

-Sí.

-¿Has trabajado alguna vez con él?

-No.

-Pruébalo y sabrás cómo me siento.

-Debe ser rarísimo.

-Trabajamos juntos en filmes desde hace más de diez años. Pero nuestras vidas profesionales y las personales están totalmente separadas.

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The Unjust (2010), su último y mayor éxito, es también su único filme con guión ajeno, aportado por el guionista de I Saw the Devil. El filme es una suerte de Infernal Affairs con mayor densidad o, lo que es lo mismo, un The Departed donde los efectismos de dirección sí están al servicio de lo narrado…

 

-Lo que más me gusta de The Unjust es que el policía corrupto resulta simpático para el espectador, no deja de ser el antihéroe torturado y clásico del género negro, mientras el fiscal que lucha por hacer justicia es un cretino insoportable. Eso crea muchos conflictos de posicionamiento moral en el propio espectador…

-Yo no quiero interpretar ningún personaje de esta película en términos de bondad o maldad, de su posible positividad o negatividad. Sólo quería demostrar de la manera más realista que pudiera las reacciones de personas normales y corrientes.

-Si The Unjust ha sido su mayor éxito hasta el momento, ¿hacia qué horizontes cree que puede dirigir ahora sus próximos proyectos?

-Quiero hacer una película de espías, pero con un protagonista muy frío y cruel.

-¿Sin humor?

-Sin humor.

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­-Por cierto, ¿qué opina Tarantino de sus películas?

-No lo sé. Nunca le he conocido. ¡Si le ves, pregúntale!

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Otro retrato de Ryu Seung-wan, obra de Josep Maria Contel.

Agradezco a Gloria Fernández las facilidades para esta entrevista y a Ángel Sala y su maravilloso equipo (especialmente a Alicia Reginato) el permitirme volver a sentirme en casa durante este Sitges 2012. También quiero expresar mi profundo agradecimiento al fotógrafo Josep Maria Contel por su generosidad y talento al realizar y ceder para ilustrar esta entrevista sus fantásticos retratos del director coreano.

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ATORRESRIZANDO AL PERSONAL

October 24th, 2011 Migoya

Por fin he podido acostarme un par de noches seguidas a degustar dos tebeos de terror realizados por un dúo andaluz que ya ha dado el salto a Estados Unidos, atención, sin tener que endosarse los calzones de ningún superhéroe. Aunque ambos tebeos son ediciones españolas de Dibbuks en formato álbum, se trata de sendas recopilaciones de miniseries de cuatro comic-books realizadas específicamente para el mercado estadounidense.

El malagueño El Torres se encarga de los guiones y el granadino Gabriel Hernández de los dibujos.

Esa vocación de ser leídos primero por un público gringo explica pues que El Torres use la hojarasca de modas culturales de hoy como fértil abono de sus aportaciones creativas. El resultado es, en ambos títulos, bastante más que una demostración de buen oficio.

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El velo juega sus cartas sobre convenciones tanto temáticas como autorales. “El Mal” suele ser en las historias de terror una metáfora de todos nuestros miedos y culpas íntimas: la doble metáfora se ejerce cuando esa fuerza maligna, ese “Mal” abstracto pero localizado, toma además una forma corpórea, concretando su amenaza, que podemos ver, tocar y combatir (y que nos puede aterrorizar aún más). El maestro en esa “personificación” del mal de nuestros días es, obviamente, Stephen King, aunque siempre suela cagarla cuando intenta resolver la “disolución” del Mal, tanto en su encarnación concreta como en su metáfora.

En El Velo, El Torres adopta temas propios de King (la “personificación” del mal) hasta llevar su referencia hasta puntos literales (la acción se desarrolla ¡en Maine!). En la forma, se acoge a los cómics de la DC de raigambre británica.

Pues El Torres sabe también que el cómic es un medio débil para transmitir terror, a no ser que seas Maruo y asustes sólo con dar un trazo. Habitualmente, los cómics de terror no provocan terror, sino tan sólo “reminiscencias” de terror, mucho más evanescentes que el que puede provocar un libro o una película. Los dibujos -por lo habitual- suavizan el impacto del miedo, igual que difuminan la agresividad del porno. Queda ese hilo tenue de atmósfera y recreación, que no es poco cuando se sabe manejar…

Así que el malagueño sigue el ejemplo de Alan Moore en La cosa del pantano o Jamie Delano (mi prosista favorito en el género) en Hellblazer, se inventa una Joanna Constantine (con el nombre de Chris Luna) y añade esa voz narradora en tercera persona que contribuye a hacer volar la imaginación más allá de unos dibujos tangibles, que induce, que sugestiona con razonamientos terroríficos: especialmente acertada la disquisición de la protagonista sobre lo que hace el 90% del cerebro humano que no percibimos.

El cómic funciona a todos los niveles (incluso en sus toques formalmente bastardos: la yanquinización de modos también pasa por elegir momentos “musicables”, ese tipo de sustos más propios del cine que de la historieta que uno imagina acompañados de un golpe orquestal), apoyado también en un Gabriel Hernández que aquí parece fruto de un feliz encuentro propiciado en un What if: “¿Y si Tha hubiera sido entintado alguna vez por Klaus Janson?”. El resultado gráfico es gozoso, con un diseño de personajes absolutamente empático y una textura atmosférica siempre presente y efectiva.

Y resulta muy interesante comprobar cómo El Torres se mueve a gusto con clichés de una cultura ajena, aunque sea una tan omnipresente como la estadounidense.

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Sin embargo, su siguiente esfuerzo común, El bosque de los suicidas, me ha convencido más.

Para empezar, el dúo se anima a meterse esta vez en el lugar común del “horror oriental”, pero sin renunciar a la perspectiva occidental (lógicamente más europea que estadounidense, por mucho que el fin de la obra sea su comercialización primera en los USA). Da gusto ver a dos autores españoles adentrándose en la cultura nipona sin caer en los tópicos gráficos del manga, es decir, dibujando a los orientales como realmente los vemos y no con esa racista idealización americanizada con la que ellos quieren verse a sí mismos.

Esta vez, además, El Torres no se apoya en un discurso verbal paralelo, sino que prescinde de la primera persona explícita y se limita a narrar en tercera mediante los diálogos y el empaque visual de Hernández. Sus personajes están bien definidos y tienen personalidad propia; y los momentos de angustia se presentan bien dosificados, además de ser muy contundentes: véase el paralelismo entre el éxtasis de una amante y el estertor de una ahorcada con que nos sirve la primera muerte de la historia.

El desarrollo de El bosque de los suicidas es modélico, así como su resolución: pese a la limitación del formato (cuatro números de unas 22 páginas cada uno), El Torres y Gabriel Hernández se salen con la suya a la hora de dejar un sabor terriblemente dulce en el lector.

Aquí hay algo más que oficio: hay dos autores con ganas de jugar en el terreno anglosajón y hacerse su lugar por méritos propios.

De momento, han conseguido algo inédito en el panorama historietístico español y merece la pena subrayarlo.

Brindo por su talento.



DE LINGOTES Y LINGOTAZOS

October 21st, 2011 Migoya

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“Sus redondos y pequeños pechos eran demasiado sólidos para saltar a pesar de lo mucho que corría; y su cuerpo de color marfil era delgado, pero sin resultar escuálido”. Las estrellas mueren de noche de Robert Leslie Bellem

Lo confieso: este tipo de libros es para mí como la vitamina que se toma un viejo para encarar el día. Devoro el pulp como quien come palomitas… ¡como cuando como palomitas! Como si me fuera la vida en ello.

Expresiones como “la monada de ojos oblicuos”, “sentí que se me erizaba el cabello como una peluca cardada”, “sonreía al techo con una terrible mueca que me perseguiría durante los siguientes once años de mi vida” o “estaba tan muerta como una caballa”, me ponen directamente cachondo.

Ediciones Valdemar y el antólogo Jesús Palacios, con la impagable complicidad de la traductora Marta Lila Murillo, nos presentan todas esas frases y muchas más en LAS ESTRELLAS MUEREN DE NOCHE y otros casos de Dan Turner, detective de Hollywood, una selección de cinco relatos de este personaje creado por Robert Leslie Bellem que pululó durante las décadas de los 30 y 40 entre los títulos más populares del pulp estadounidense.

Leslie Bellem está tres grados por debajo de Dashiell Hammett, dos de Ian Fleming y quizá más de uno de Mickey Spillane. No importa, sigue siendo alimento de primera para las neuronas y el espíritu. Las chicas de Dan Turner siempre están buenas y mueren violentamente. Él siempre resuelve los casos con deducciones tan compulsivas como su alcoholismo y sus puñetazos. Y Leslie Bellem siempre escribe como si estuviera decidiendo quién es el asesino una letra antes de que el lector la lea. Esa sensación de “ejercicio improvisado” me fascina.

Veamos la primera frase de los tres primeros relatos:

“Estaba lloviendo y tenía prisa” (El brillante halo de la muerte).

“Era una tarde calurosa y yo sudaba sin cesar”. (Más allá de la justicia).

“Estaba dando una vuelta en coche por Wilshire Boulevard, sin pensar en nada en particular”. (El caso del horóscopo).

Parece que el propio Robert Leslie Bellem esté merodeando sin saber muy bien hacia dónde van a ir los tiros del cuento o contra quién. Para un escritor (al menos para un escritor como yo), leer este libro es como entrenar la cabeza sobre los mecanismos básicos de la ficción. Y lo que indica que su autor es digno de lectura es que hasta en sus propuestas más burdas, el lector encuentra oro.

Bien por Dan Turner.



SITGES 2011: IT WAS A VERY GOOD YEAR… FOR SPANISH FILMS

October 19th, 2011 Migoya

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Aunque este mes he pagado en taquilla por ver -lo nunca visto- ¡tres! películas españolas (No habrá paz para los malvados, La piel que habito y la mayor estafa del año, El Capitán Trueno, imposible de comentar sin entrar en consideraciones sobre la fina línea que separa en España lo que es arte y lo que es delito), he aprovechado mi acreditación en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges para ver exclusivamente Spanish movies, debido al pudor que me causa mi desconocimiento del panorama patrio actual. El resultado ha sido muy satisfactorio:

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Eva de Kike Maíllo:  Algo apabullado por llegar tarde a la sesión matinal de esta película inaugural, tuve que conformarme con entrar a mediodía a la proyección que se anunciaba como su “Versión Doblada”. Yo ya estaba resignado a oír las voces de todos los actores recompuestas a otro idioma, así que cuál no sería mi sorpresa al comprobar que la tal “versión doblada” es en realidad la original: todo el reparto, incluido Daniel Brühl o Lluís Homar, hablaba en castellano con sonido directo… *Un productor de la película acaba de explicarme que en realidad se hicieron dobles tomas en catalán para la versión etiquetada como original. ¡Vuelven las dobles versiones!*.

Confusiones auditivas aparte, debo confesar que la película me gustó mucho. No parece una superproducción (lo que otros, más informados de presupuestos y expectativas, consideran un defecto), pero para alguien como yo, que a priori no sabía nada de Eva, fue una agradable sorpresa. La historia resulta sobadita y es previsible al cien por cien, y sin embargo está rodada con mucho gusto visual, de manera serenamente atípica y con un decidido hincapié en la atmósfera del drama desarrollado. Otros críticos reprochan que le falta “alma”, pero a mí me pareció lo contrario: horadando terrenos trillados, esta peli sencilla destaca por la calidez en su tratamiento de personajes y sentimientos, con derivaciones lolíticas muy de agradecer. Bien por Brühl, aunque le sobran mofletes; muy bien por la niña Claudia Vega; y un notable para Homar, cuya compostura y humanidad como robot son dignas de un Alec Guinness catalán.

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Mientras duermes de Jaume Balagueró: el nuevo filme de Balagueró es un excelente ejercicio de caligrafía cuya fórmula (temple direccional + guión de mecanismo sólido) se echaba de menos en el último cine español. La temática también es manida (se han hecho mil películas con la misma trama), pero la minuciosidad del método de su antihéroe, el localismo de sus andanzas y su retorcido punto de vista, que su director nos obliga a asumir (es difícil no estar con Luis Tosar cuando huye de su víctima arrastrándose, mareado de cloroformo), le otorgan el morbo suficiente para disfrutar su visionado. Eso sí, en un tiempo de redes sociales, me sobran tantas cartas y chantajes con películas porno… Mientras duermes deja más que establecida la habilidad de Balagueró como narrador visual con fundamento.

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Verbo de Eduardo Chapero-Jackson: fue la película más denostada durante su pase en Sitges, y es fácil entender por qué. El carácter español, incrédulo y materialista, es difícil que no se tome a chacota un filme “inspiracional” para adolescentes con un mensaje edificante y absolutamente diáfano que entra en terrenos abiertamente ridículos o ridiculizables (que no es lo mismo) para un espectador adulto ibérico, al menos para el que abunda en festivales de cine. Seguramente por ello mismo, me pareció una película muy valiente y, con todos sus peros (esa confusión premeditada entre belleza y horterada; ese tonito edulcorante a lo Paulo Coelho para niños mimados), me admiró la capacidad de empaque de que la dota su director y, sí, la belleza de varias de sus secuencias (excelente el segmento de planos de personas torturadas, capturados a través del espejo de los cuartos de baño). También debo reconocer que me quedé embelesado con la protagonista: tanto bonito primer plano de Alba García me mantuvo engatusado, y no pude evitar pensar en lo mucho que se parece a la actriz de mis cortos noventeros, Jenni Alarcón.

No deja de ser gracioso que una película de espíritu emprendedor tan a la “americana”, que apuesta por el cumplimiento de los sueños humanos (y no por el conformarte con una mierda de vida, como suele resultar típico de nuestra cultura católica), sea tildada en nuestro país de propuesta arriesgada y difícil… Quizá esta peli no sea para mí, pero me alegro de que se haya hecho. Ahora, los quinceañeros tienen la palabra.

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Extraterrestre de Nacho Vigalondo: el segundo largometraje del cántabro es una comedia madrileña con ovnis de fondo que se mueve entre juegos acrobáticos de guión al servicio de una historia de amor que no termina siendo la que uno se espera. Sorprende más que nunca la capacidad de Nacho para hacer cine de la nada, enhebrando una sucesión de secuencias redondas a partir de hilachos que los demás cinéfilos damos por sentado, en nuestro hartazgo de convenciones ficcionales. Si este filme tiene éxito, va a verse obligado a una nueva fuga temática con su tercer largometraje, porque muchos productores le van a querer encasillar: bueno, volatinero y barato.

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El callejón de Antonio Trashorras: este filme es “sólo” un estupendo ejercicio de cinefagia no apto para todos los gustos. Trashorras debuta en el largometraje con una historieta que contiene todo lo que le gusta a él: chica guapa y lista de frente, giallo de fondo y vampiros de soslayo. A mí, que soy fan del género (o de los géneros), lo que más me gustó fueron los primeros minutos: la presentación del personaje de Ana de Armas, su entorno laboral y sus cuitas personales. Todo ese segmento me pareció maravillosamente dirigido (la cámara siguiendo el puño que golpea el muslo ¡en plano entero! o ese escenario hotelero de ensueño pesadillesco) y con miles de posibilidades juguetonas. Luego, Trashorras se decanta por la peli de fan para fans del terror, lo cual tampoco está nada mal. Yo disfruté mucho sabiendo que el malo es Diego Cadavid, el prota de mi idolatrada serie El cartel de los sapos 2, y que la mala (buenísima) es Leonor Varela, la mejor elección que cualquier víctima vampírica podría hacer a la hora de dejarse chupar la sangre…  Personalmente, sólo me faltaron tetas y culo: los de la Varela. ¡El flashback lo pedía a aullidos! Una peli muy controlada y que abre las puertas a un Trashorras realizador que debería abordar su siguiente proyecto con toda la ambición de que sea capaz. Talento tiene ¡a borbotones!

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Diamond Flash de Carlos Vermut: se podrá acusar al debut cinematográfico de este autor de cómics de muchas cosas, pero ciertamente no de tomarse a la ligera su opera prima. Personalmente, no me gusta ni el cartel ni el tráiler de la película: y sin embargo el filme me parece una obra extraordinaria de principio a fin, incluso en todo aquello que puede llegar a causar irritación en un espectador no avisado (como lo era yo, a fin de cuentas). Cierto: la película dura ciento treinta minutos y son básicamente personas hablando. Cierto: uno puede cerrar los ojos en algunas escenas y seguir perfectamente el hilo de la narración. Falso: Diamond Flash es una película cualquiera. No, no lo es. Para empezar, no parece una primera película: da la impresión de que su director se haya dejado el alma en ella y cuente para ello con un bagaje cinematográfico mucho mayor. En primer lugar, el ingenioso juego argumental ha sido pergeñado con una laboriosidad, delicadeza e inteligencia que no son habituales: pocos directores avezados son capaces de abrazar la tragedia y el drama con tal desparpajo y sutileza (sólo Lars von Trier se atrevía a cruzar esos espinosos parajes y salir indemne) o de confiar tanto en la capacidad perceptiva de su público: y el intrincado mimbre funciona; en segundo lugar, la dirección de actores es sencillamente EPATANTE: jamás había visto un ramillete de caras poco conocidas en un largo autoproducido dar tanto ante la cámara y de manera tan genuina. Olvídense de cualquier atisbo de “espíritu” semi-profesional o re-amateur: Diamond Flash contiene cine de muchos quilates. Antes he dicho que muchas de las secuencias consisten en personas sentadas hablando: sí, pero también hay algunas secuencias visuales y mudas que causan un gozo indecible; y, lo más raro de todo: cuando el periplo finaliza, uno tiene ganas de más. Y es más: de repetir el periplo y descubrir los bordados más inextricables. No veo el momento de volver a verla. En Cannes matarían por ella.



“FOTOS DE MI PREHISTORIA”

October 14th, 2011 Migoya

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Para todos aquellos que tengáis acceso a Facebook, en mi página he iniciado una serie bautizada como FOTOS DE MI PREHISTORIA que recoge diversas fotografías personales procedentes de mis más de veinte años de dedicación profesional al mundo del cómic. Podréis verme en imágenes inéditas y bastante curiosas, y también a figuras de la historieta tan variopintas como Josep Maria Berenguer, Peter Bagge, Walter Simonson, Abulí, Sergio Aragonés, Beroy, Joan Navarro, Daniel Clowes y un largo etcétera.

La foto que ilustra esta entrada, por ejemplo, pertenece al momento en que con 18 años firmé mi primer cómic profesional, un episodio de la serie El Mazas de Carlos Gambarte, para la revista Makoki, allá por… ¡1989! Ese día hice realidad mi sueño de ser guionista de cómics.



LA ETERNAUTA

October 10th, 2011 Migoya

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El Festival de Cine Fantástico de Sitges 2011 estrenó en sus primeros días La mujer del Eternauta, un documental testimonial sobre Elsa Sánchez y su remembranza del episodio de la tremebunda, terrorífica matanza de su esposo, el reputado guionista de cómics H. G. Oesterheld, y sus cuatro hijas (Estela, Beatriz, Diana y Marina), a manos de los militares durante la represión argentina de los años 70.

El documental de Adán Aliaga arroja una mirada intimista sobre la vida actual de Elsa, comparando sus posteriores años de soledad, lucha y desolación emocional con ese personaje desorientado y errático ante el apocalipsis de su mundo que fue El Eternauta, la creación más conocida de Oesterheld y probablemente la historieta argentina más popular del siglo XX.

El documental se salpimenta con reflexiones de parientes, amigos y personalidades cercanas al universo de Oesterheld, como el gurú del cómic argentino Juan Sasturain. También podemos ver al gran Francisco Solano López (creador gráfico de El Eternauta) dibujando en su taller, aunque no realiza ninguna declaración: probablemente sean sus últimas imágenes en cine antes de su fallecimiento hace dos meses.

Como ya indica en su blog mi perspicaz colega Absence, el tono contemplativo predomina en el metraje. Ello aporta, en mi opinión, una cosa buena y una cosa mala. La buena es que el tipo de contemplación escogida por el realizador nos permite captar el vivir cotidiano de la superviviente del horror: vemos a Elsa conversar con su empleada, regañar a su nieto, jugar con su bisnieto y permanecer callada con la mirada perdida, buscando el qué. Es como si la rutina de la vida diaria fuera un complemento y desenlace absurdo que no se puede rechazar ni siquiera tras un acontecimiento terrible que hubiera debido paralizar el mundo: el suyo y el nuestro… El documental logra proyectar un retrato honesto y equilibrado de Elsa Sánchez y su periplo existencial tras la brutal desaparición y muerte de su familia.

Lo que sí echo a faltar es una crónica personalizada de lo que ocurrió. Pocas veces se aborda directamente en el documental la tragedia sufrida (aunque, obviamente, sobrevuele cada plano tomado, cada palabra pronunciada) y no queda clara la cronología o simple ordenación de lo que realmente sucedió: todo son retazos. Accedemos a dibujos y recuerdos de las cuatro hijas, pero en ningún momento vemos claramente cómo son sus rostros ni se nos cuenta cómo eran ellas, para precisamente erigir un recuerdo de las personas, no de las víctimas, que fueron. Quizá no hacía falta, quizá ahondar en esa concisión factual sería hacer una concesión al melodrama: a cambio, tenemos una cierta frialdad y abstracción en la vaga exhumación narrativa del pasado. Para los interesados en saber qué pasó con la familia Oesterheld y sobrecogerse con imágenes de los años felices de sus miembros, este artículo es muy aclaratorio.

Hay un elemento muy valiente en el documental y es la no ocultación de los pespuntes de la personalidad de Elsa Sánchez: ella declara continuamente que no quiere ser la protagonista (más que “la mujer del” Eternauta, a mí me parece LA Eternauta: ella es la que vaga por esos mundos inertes sin asidero emocional), pero para bien o para mal (seguramente para su mal) la obra se centra en ella, y el espectador no puede evitar asistir a su perspectiva de madre, de continuo: de madre cercenada en su misión y conducción de afectos naturales. De madre abandonada a su suerte sin poder ejercer su rol escogido, con sólo un nieto en el que asentar su razón de seguir siendo.

Dentro del marco de ese retrato, me parece apasionante el pleito emocional que la viuda aún mantiene con su esposo muerto: la imposibilidad de perdonarle que no se comportara como un padre responsable y alejara a sus cuatro hijas de exponerse así, abrazando el activismo militante y la clandestinidad en años tan peligrosos y situaciones tan peliagudas, sigue aflorando a su corazón y su mirada. Su talante de madre (todas las madres son conservadoras de corazón, pues de eso trata su misión vital: de conservar) no entendió ni entenderá cómo el soñador romántico que era Oesterheld permitió que ganara en su voluntad de artista la lucha por la utopía frente a la elusión del riesgo mortal que podía conllevar la involucración política de sus hijas.

Ésa es la parte de La mujer del Eternauta (ese área donde irremisiblemente choca el punto de vista de la madre y el punto de vista del idealista) que realmente me conmueve y me deja destrozado.

Esperemos que en breve alguna televisión emita este documental para toda España.

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Estela, Marina, Diana y Beatriz.